Guerrero listo para el boicot electoral

Maestros, estudiantes y padres de familia de los 43 desparecidos quieren justicia antes de llevar a otro candidato al poder

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Guerrero listo para el boicot electoral
Hay un gran despliegue de policías para resguardar el INE y así evitar la toma de material electoral.
Foto: Gardenia Mendoza / La Opinión

Chilpancingo
Metidos en pequeñas tiendas de campaña multicolores, cientos de maestros que se encuentran instalados en dos plantones en Chilpancingo, capital de Guerrero, cocinan aquí el boicot principal a las elecciones de este 7 de junio entre marchas, pintas, enfrentamientos con antimotines, quema de boletas y sedes electorales.

La mitad de la base magisterial del estado, equivalente a cerca de 30,000 profesores,  está citada para acudir a Chilpancingo mientras el resto se quedará en los diversos municipios para tener acciones de bloqueo simultáneo con énfasis en la región centro y montaña.

“En Guerrero vamos a demostrar a los gobernantes que sí hay consecuencias por sus actos”, dijo Tonantzin Yei, vocera de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CTEG) que se ha dividido en células junto con estudiantes y padres de familia de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa para impedir la instalación de casillas.

Familiares y amigos de los 43 desaparecidos hacen pintas en las calles para exigir justicia y que aparezcan con vida.
Familiares y amigos de los 43 desaparecidos hacen pintas en las calles para exigir justicia y que aparezcan con vida.

A la víspera del domingo hacen pintas en los sitios donde se tienen programadas las aperturas de las mesas para el sufragio y tienen planeado apostarse en pequeños grupos para recordar a la gente sus razones para oponerse a la elección de gobernador, munícipes y diputados.

“No queremos elecciones para darle a los candidatos poder para sus partidos y legitimidad para que nos roben, nos maten, nos desaparezcan, nos empobrezcan como han hecho hasta ahora sin que haya justicia”, dice Melitón Ortega, padre de uno de los jóvenes desaparecidos.

– ¿Quién va a gobernar, entonces?- se le pregunta.
– Un Consejo Popular electo en asambleas de ciudadanos, no de partidos, como hacen los pueblos indígenas a través de los usos y costumbres.

Abren caminos

Los uniformados revisan vehículo por vehículo, bolsa por bolsa, para detectar armas, explosivos o cualquier artefacto que sirva para provocar caos y violencia como ha ocurrido en días pasados, sin embargo, los pobladores de Tixtla afirman que hay al menos ocho veredas por las que se pueden librar a pie los retenes.

“Si quieren violencia, encontrarán la forma”, dijo Roberto M., un anciano de esta comunidad que ha sido la cuna de tres grupos guerrilleros en los últimos 40 años.

Los familiares de los desaparecidos y los normalistas de Ayotzinapa iniciaron el boicot desde el pasado miércoles con la toma del Instituto Nacional Electoral (INE) en Tixtla como una muestra de lo que se puede esperar. “No habrá elecciones, nos faltan 43”, se lee en las paredes de la sede y por lo menos en una pinta de cada calle de la población.

Los estudiantes y los padres de la Normal Isidro Burgos recibieron a lo largo de la semana a un centenar de jóvenes del Distrito Federal, Oaxaca, Puebla y Tlaxcala que acudieron al apoyo del boicot.
Éstos reparten papeletas en las carreteras en las que culpan al INE, al presidente Enrique Peña Nieto y a “la clase política” de Guerrero de los hechos violentos que puedan ocurrir ante el cerco carretero de policías y militares en contra del boicot en Chilpancingo y con quienes profesores del CNTE y normalistas ya han tenido varios enfrentamientos.

Nerviosismo en el INE

Militares postrados en la azotea y repartidos en escaleras, puertas de entrada y esquinas más cercanas a la Junta Distrital 7 del INE en Chilpancingo mantienen resguardados a los funcionarios y la papelería electoral.
“Las manifestaciones de los maestros en contra del boicot son cosa seria y en unos minutos pueden destruir las oficinas y boletas por lo que las precauciones se han tomado al máximo… Sí tememos lo peor”, dice un funcionario que prefiere omitir su nombre.

Aunque les cierren el paso los residentes de la zona encuentran por donde cruzar los retenes de la policía.
Aunque les cierren el paso los residentes de la zona encuentran por donde cruzar los retenes de la policía.