Editorial: Un debate no es un comercial

Es incorrecto que los candidatos controlen con sus exigencias la dinamica del foro

Editorial: Un debate no es un comercial
Los candidatos presidenciales republicanos durante el debate realizado en Colorado.
Foto: Justin Sullivan / Getty

Un debate entre candidatos no es un comercial en donde el medio organizador y los periodistas, tienen la misión de ayudar a la imagen, en este caso, de los aspirantes presidenciales republicanos. La prioridad es el público que tiene esta oportunidad para conocer las propuestas de la persona, como su carácter, que se manifiesta en un ambiente fluido y fuera de su control.

Ya se habló mucho del pasado debate en CNBC y de las críticas, en algunas casos justificadas, hacia los periodistas que moderaron el encuentro. Los candidatos aprovecharon la ocasión para arremeter contra los comunicadores y para aumentar las quejas, siempre presentes en el vocabulario republicano, denunciando a la “elite liberal” periodística que supuestamente siempre está en contra de los conservadores.

Ahora los candidatos quieren imponer sus condiciones a los medios. El borrador de una carta elaborada por la mayoría de las campañas plantea demandas que desvirtúan el propósito de este tipo de encuentro. Allí los candidatos presentan exigencias desde el manejo de las cámaras, los gráficos que se presenten y el impedir que un candidato pueda cuestionar a otro para evitar intercambios, hasta la distancia de los baños.

La idea parece ser que el debate sirva para lucir al candidato, repitiendo su discurso de campaña, cuando es la oportunidad para que defienda sus ideas y el público compararlos entre si.  Es fundamental la independencia del periodista para hacer las preguntas que desee, sin tener que dar a conocerlas con anterioridad, como es la responsabilidad del medio de crear una dinámica pensada en la mejor información para el público y no en beneficio del candidato.

En este caso la queja contra los medios como el enemigo, que suele acompañar a los candidatos republicanos, es lo único que hoy une a los precandidatos, porque ya están divididos en las exigencias para los próximos debates. El interés real de cada uno es socavar a su rival, los de los medios es la piñata común del momento.

Los republicanos están libres de llevar su debate a donde quieran, lo que sí saben es que si el moderador es Rush Limbaugh, va a ser distinto a si es Jorge Ramos de Univision o Rachel Madows de MSNBC. Es absurdo e inapropiado esperar que cada uno se ajuste a la exigencia de los candidatos, ese no es el trabajo de los medios.