Aumenta 70% los asesinatos en El Salvador

Superando la media diaria de los homicidios registrados durante la guerra civil salvadoreña (1980-1992)
Aumenta 70% los asesinatos en El Salvador
Foto: Archivo

El Salvador vivió en 2105 un recrudecimiento de la violencia que se vio reflejado en un incremento de más del 70 por ciento de los asesinatos respecto a 2014, superando la media diaria de los homicidios registrados durante la guerra civil salvadoreña (1980-1992).

Según estadísticas de la Policía salvadoreña, hasta el 30 de noviembre de 2015 fueron asesinadas 6,044 personas en todo país, frente a los 3,502 homicidios computados en 11 meses en 2014.

La diferencia entre ambos años es de 2,542 muertes violentas, lo que representa un incremento del 72.58% interanual.

Hasta esa fecha de 2015, el promedio diario de homicidios se situó en los 18,09.

Cifras oficiales dan cuenta de que durante los 12 años de guerra civil se registraron unos 75.000 muertos, con una media anual de 6,250 y un promedio mensual de 530,83.

Es decir la media de asesinatos en estos años de guerra marcó los 17,36 cada día.

Durante este conflicto bélico se enfrentaron el Ejército, financiado por los Estados Unidos, y la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ahora en el poder.

Al hacer la relación de los asesinatos de 2015 con la población salvadoreña, que según datos oficiales de 2014 es de 6.401.415 personas, la tasa de homicidios alcanzó los 94,41 por cada 100.000 habitantes.

No obstante, si El Salvador mantiene el mismo promedio de homicidios hasta el 31 de diciembre, la cifra total sería de 6,603 muertes violentas y la tasa por cada 100,000 habitantes de 103,14

Con estos datos, el país centroamericano se convertiría en la nación, que no vive una guerra abierta, con la mayor tasa de muertes violentas en el mundo.

Las autoridades atribuyeron este incremento de los asesinatos a los constantes enfrentamientos entre los cuerpos de seguridad, cuya dinámica es catalogada por diversos sectores como “guerra tácita”.

El director del Instituto de Medicina Legal (IML), Miguel Fortín Magaña, señaló en una entrevista con Acan-Efe la existencia de una “guerra informal” que está a “un paso del enfrentamiento frontal” y que tiene como base la tregua entre pandillas, propiciada por el Gobierno, que inició en 2012.

Según Fortín, esa tregua fue la “aberración que consecuentemente ha traído está vorágine de violencia” que comenzó en octubre de 2014.

El exmediador del pacto Raúl Mijango explicó a Efe que la “declaración de guerra” vino del Gobierno el pasado 5 de enero, cuando el presidente, Salvador Sánchez Cerén, dijo que no se podía “volver al esquema de entendernos y de negociar con las pandillas”.

A mediados de año, el portavoz de la Presidencia, Eugenio Chicas, declaró que los “grupos criminales (pandillas) han decidido declararle la guerra al Estado” y a la “población”.

Otra de las explicaciones que el Gobierno manejó, es que estas estructuras hicieron subir el número de homicidios para “presionar” al Ejecutivo a dar prebendas a los líderes de pandillas recluidos, como en la mencionada tregua, con las muertes violentas por moneda de cambio.

El punto álgido de la escalada de violencia se dio en agosto, el mes más violento con 918 asesinatos.

“(El de agosto) ha sido el récord histórico más desastroso en todos los meses (…) desde que tenemos registro de asesinatos” (1999), dijo Magaña.

Uno de los acontecimientos más destacados del año fue la Gran Marcha por la Vida, la Paz y la Justicia convocada por el Gobierno en marzo y a la asistieron 450,000 personas.

Esta también sirvió como preámbulo a la beatificación de monseñor Óscar Romero, asesinado a las puertas de la guerra civil en 1980 por un escuadrón de la muerte.

De igual forma, a finales de julio el país vivió un paro al servicio del transporte público de pasajeros impuesto por la pandilla Barrio 18 ala Revolucionarios, que se saldó con el asesinato de 7 chóferes.

También, en agosto un total de 14 pandilleros recluidos en el penal de Quezaltepeque (noroeste) fuero ultimados por una purga al interior del Barrio 18.