En la educación, el esfuerzo vale la pena

los latinos no le tienen miedo al trabajo fuerte, más cuando significa un mejor futuro para nuestros hijos
En la educación, el esfuerzo vale la pena
Foto: Archivo / La Opinión

 

La comunidad latina es muy trabajadora, y esa ética de trabajo es algo que les inculcamos a nuestros hijos y que les sirve muy bien en el transcurso de sus vidas.  Estos valores ayudan a convertir simples sueños en grandes logros.  Mis propios padres, quienes tuvieron poco más de una educación de primaria, nos enseñaron a mí y a mis hermanos que el triunfo y el progreso requieren compromiso y trabajo.  Ellos también nos insistían en que una buena educación era clave para prosperar en la vida y nos recordaban continuamente que en la escuela, el esfuerzo vale la pena.

Yo sé que mis padres no son los únicos y por eso no me sorprende que los padres latinos a través del país apoyen los estándares académicos más rigorosos que ahora están en vigor en más de 40 estados.  Para cada nivel escolar hay retos académicos claros y consistentes que los estudiantes tienen que dominar antes de pasar al próximo grado.  Estos retos, juntos a exámenes más precisos que miden como el estudiante esta dominando al contenido académico, nos ayuda a garantizar algo muy importante—que cuando nuestros estudiantes se gradúen de la secundaria, están preparados para triunfar en la universidad y en sus carreras.

Antes de estos nuevos estándares y medidas de rendición de cuentas, un diploma de la secundaria no necesariamente significaba que un estudiante estaba preparado para tener éxito en la universidad.  No solo eran diferentes los estándares de estado en estado, los estándares cambiaban de escuela a escuela.  Esto significaba que a veces, el código postal de un estudiante determinaba la calidad del contenido de la enseñanza y la preparación que recibían para entrar a la universidad.

Mientras que los latinos han triplicado sus números en las universidades en las últimas dos décadas—una estadística alentadora—muchos llegaban a la universidad solo para descubrir que no estaban preparados académicamente para ser exitosos.  Esto significaba que muchos estudiantes latinos pasaban tiempo y gastaban dinero en tomar contenido académico que tenían que haber aprendido en la secundaria—o peor aún, algunos abandonaban totalmente la universidad.

Hoy, más de 9 millones de estudiantes latinos están aprendiendo y están siendo evaluados bajo estos nuevos estándares académicos más rigorosos en la matemática y el inglés.  Esto significa que se ha levantado la expectativa para asegurar que estos estudiantes están aprendiendo como utilizar el pensamiento crítico, como resolver problemas—algo que les ayudara a justificar y explicar sus respuestas en el aula y navegar el mundo real cuando lleguen a ser adultos.  Todas estas herramientas son necesarias para triunfar en la Universidad y en la fuerza laboral moderna.

Ahora estamos en un periodo donde los estudiantes y los maestros se están acostumbrando a estos nuevos estándares y exámenes.   Por ejemplo, en el estado de Kentucky, el primer estado que aplicó estos nuevos estándares (conocidos como “Common Core”), los estudiantes vieron al principio que sus puntuaciones en los exámenes bajaron.  Sin embargo, el porcentaje de estudiantes que estaban listos para la Universidad y para sus carreras incremento de un 34% a un 62% en solo cuatro años.  Y la tasa de graduación de la secundaria para los latinos subió de un 56% a un 80%.

Este es un buen comienzo.  Pero a través de los Estados Unidos debemos—y podemos—hacer un mejor esfuerzo.  Mientras que los padres ya tienen altas expectativas para sus hijos dentro de sus hogares, también les aliento a que hablen con los maestros de sus hijos sobre estos nuevos estándares y exámenes.  Pregúntales como mejor trabajar juntos para asegurar que su hijo este dominando esta materia bajo el nuevo sistema de estándares.  Y no se les olvide visitar a la página del NCLR: www.RumboalTriunfo.org donde proveemos información y recursos sobre estos estándares y sistemas de rendición de cuentas para los padres latinos.

La verdad es que no va a ser fácil para los estudiantes ni los padres o los maestros.  Pero como mis padres me enseñaron, los latinos no le tienen miedo al trabajo fuerte, más cuando significa un mejor futuro para nuestros hijos.