El ‘Toro’ Valenzuela y JC Chávez reúnen a cientos en Boyle Heights

Las grandes leyendas del deporte azteca, causaron furor este domingo en la inauguración de una tienda de artículos deportivos

“Valenzuela” se leía en la espalda de decenas de fanáticos que vinieron por el autógrafo del lanzador mexicano Fernando “El Toro” Valenzuela, que en 1981 fue pieza clave para que los Dodgers ganaran su última Serie Mundial. Desde entonces han pasado 35 años de sequía para el conjunto angelino.

Otros trajeron guantes de boxeo y fotografías del ídolo Julio César Chávez, buscando la rúbrica del “Gran Campeón”, cuyos épicos triunfos no han sido igualados por sus compatriotas en dos décadas.

Valenzuela y Chávez, los hijos pródigos de México, las grandes leyendas del deporte azteca, reunieron a cientos de seguidores este domingo en la inauguración de la tienda de artículos deportivos WSS, ubicada en la esquina de la calle Soto y el bulevar Olympic, en el barrio de Boyle Heights.

La ausencia de deportistas de la talla de ambos se notó con esperas de más de quince horas para tener su firma en algún artículo. La “Fernandomanía”, cabe señalar, noqueó a la fanaticada de JC Chávez.

“La voy a poner en mi cuarto”, expresó sonriente Jonathan García, un niño de 12 años que esperó varias horas para tener la rúbrica de Valenzuela en una bola. El chico es lanzador y quiere seguir los pasos de “El Toro”, quien se retiró incluso antes de que éste naciera. “Quiero ser como él”, dijo.

Eddie Jiménez, de 36 años, portaba una playera con la imagen de un joven Valenzuela que forma con los dedos las siglas “L.A.”, un truco fotográfico que hizo reír a muchos. Pero él también quería conocer a Chávez. “En sus peleas hacíamos fiestas de 50-60 personas, pero ahora no costea pagar por una”.

Sólo en videos en la página YouTube ha visto los juegos en los que pichó Valenzuela, pero Víctor Sánchez mostraba con orgullo el apellido de su ídolo y su número, el 34. “Es un ícono mexicano”, señaló.

Cientos le acercaron bates, bolas, camisas, fotografías y muñecos de cabeza bailarina a un Valenzuela sorprendido por la reacción de sus seguidores. “Ya tengo más de 20 años retirado del beisbol y la gente sigue recordando esos momentos, realmente para mí es algo bonito”, dijo a La Opinión.

En una silla de ruedas eléctrica, Mavi Rebeles, diagnosticado con distrofia muscular, confiaba en que tendría el autógrafo de Chávez en sus guantes de boxeo. “Los compré hace dos años y los guardé para una ocasión como ésta”, comentó el vecino del Este de Los Ángeles.

Por su condición física, Rebeles tiene los brazos cortos, pero bromeaba que estaría dispuesto a retar al boxeador que admira. “Le voy a decir: ‘¿Qué onda? ¿Nos echamos un tiro?’”.