Supuesta víctima de Medrano: Mi rapto de 10 años no es un montaje

“No es que no quisiera irme, sino que debía estar ahí; no tenía a dónde ir y nadie buscaba por mí“, testificó la mujer
Supuesta víctima de Medrano: Mi rapto de 10 años no es un montaje
Isidro Medrano García es acusado de secuestrar y violar de una jovencita de 15 años y mantenerla rehén durante una década.
Foto: Captura / NBC4

Pasó una década presuntamente secuestrada por un hombre que la habría forzado sexualmente y obligado a formar una familia en el sur de California, pero cuando finalmente decidió denunciar a su supuesto captor su relato dejó perplejo a las amistades con las que compartió casa, trabajo y momentos en familia.

La joven mexicana de 26 años, supuesta víctima de Isidro Medrano García, de 42 años, terminó este martes de prestar testimonio en el juicio contra el hombre con quien vivió en pareja entre 2004 y 2014, tiempo en el que se casaron y tuvieron una niña, celebraron fiestas y viajaron a Disneyland. Durante esa década utilizaron identidades falsas, la mujer pasó a llamarse Laura e Isidro, Tomás.

Ella aseguró al jurado de la Corte Superior del condado de Orange en Fullerton que fingió para sobrevivir, que tenía miedo de aquel hombre de describió como agresivo, y que no recurrió a la policía en todo ese tiempo ante el temor de que la deportaran. El lunes, Medrano rompió a llorar tras escuchar que Neli había fingido ser feliz durante años.

Rapto inverosímil

En 2014, la mujer decidió llamar a las autoridades de la ciudad de Commerce para denunciar un presunto maltrato de Medrano. Esa visita policial derivó en la confesión de un rapto que resultó difícil de creer.

La agente Francis Macías, que tomó declaración a la mujer aquel día, testificó que la supuesta víctima tenía moretones en un brazo debido a los presuntos jalones de su esposo. Ella explicó que él reaccionó violentamente cuando le dijo que no quería tener relaciones sexuales.

De ser encontrado culpable de los cargos, Isidro Medrano García, de 42 años, pasaría el resto de sus días en prisión. /SUMINISTRADA
De ser encontrado culpable de los cargos, Isidro Medrano García, de 42 años, pasaría el resto de sus días en prisión.

Después vino la historia del secuestro pero Macías dudó de que fuera verdad, ni siquiera parecía asustada, contó. No fue hasta que comprobaron que su relato coincidía con un reporte de una persona desaparecida diez años antes en Santa Ana, que tomaron en serio sus palabras.

Los amigos y conocidos de la mujer y Medrano no salieron de su asombro al desvelarse el caso.

María Socorro Arias, que compartió casa durante tres meses con ellos, recordó que “platicaban bien, reían, iban a la iglesia los domingos”. Otro testigo, Rafael Lazcano, afirmó que “reían todo el tiempo” y que le parecían una “pareja feliz”, aunque discutían con la puerta cerrada. Nunca presenciaron agresiones físicas.

Graciela Yáñez Jiménez, con quien establecieron fuertes lazos de amistad, sí recuerda un episodios de “pelea y moratones”.

Temía que no la creerían

Después de adoptar la falsa identidad de Laura Ortiz, la denunciante decía que no tenía documentos para demostrar su verdadera identidad, y temía que nadie creyera su historia de rapto y abuso sexual, o que la deportarían.

En el juicio quedó patente que ella tenía libertad de movimientos, iba al parque con otras madres, a clases de informática e incluso de zumba, mientras Medrano trabajaba. Tenía celular con internet y GPS, y un vehículo, algo que el abogado de la defensa, Seth Bank, cree que evidencia que la joven que tenía 15 años cuando fue presuntamente secuestrada carecía de interés en buscar a su familia y huir del supuesto captor.

Medrano Garcia (izq.) junto a vecinos, su hija y su supuesta victima (der.) /ARCHIVO
Medrano Garcia (izq.) junto a vecinos, su hija y su supuesta victima (der.) (Archivo/La Opinión)

“No quería que me golpeara como golpeaba a mi mamá“, lamentó la denunciante. “No es que no quisiera irme, sino que debía estar ahí; no tenía a dónde ir y nadie buscaba por mí“.

La mujer terminó por contactar con su hermana y con su madre vía Facebook después de hablar con la policía sobre su rapto.

Bank indicó que los motivos actuales de la denuncia contra Medrano no eran otros mas que conseguir una visa U para víctimas de violencia doméstica. La joven lo negó, como también rechazó que utilizó a Medrano para marcharse de casa de su madre cuando era aún una menor.

“Si yo hubiera querido huir de casa lo hubiera hecho, pero con un amigo de mi edad, no con alguien que es 16 años más grande“, manifestó.

Según el relato de la denunciante, Medrano la raptó en agosto de 2004 cuando ella tenía 15 años y después de un altercado doméstico en un apartamento que compartían en Santa Ana. El hombre le dio unas pastillas que la adormilaron y se la llevó a un garaje, que sería su primera residencia hasta que se mudaron a compartir casa con otras personas. Por entonces, Medrano era el novio de su madre, Rosa María Cedeño, con quien tenía una mala relación. Ella admitió que tenían enfrentamientos físicos y verbales.