Editorial: Un indignante juez de inmigración

Testimonio del magistrado justifica la necesidad de abogados para los niños en los casos de deportación
Editorial: Un indignante juez de inmigración
Foto: Archivo / EFE

El argumento de la Administración Obama de que los menores indocumentados que son llevados ante los jueces de inmigración no necesitan un abogado es absurdo. El Departamento de Justicia defiende esta posición diciendo que la asesoría legal en estos casos no está en la Constitución, como en el caso del acusado de un delito. Entonces, ¿puede esperarse que un niño de 4 años de edad pueda defenderse?

La respuestas es sí, según el testimonio del juez de inmigración Jack H. Weil. El magistrado repitió en dos oportunidades que “literalmente le enseñé ley de inmigración a (niños) de 3 y 4 años de edad”, de acuerdo a la declaración tomada por los abogados de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), en la demanda contra el gobierno para que se dé representación legal a los niños indigentes en vías de deportación.

La afirmación de Weil desafía toda lógica,  al decir  que a un infante se le pueda enseñar leyes como para que enfrente, con un traductor a su lado porque no habla inglés, a los abogados del Departamento de Seguridad Interna que lo quieren expulsar. Mucho peor es que Weil sea asistente del juez en jefe de la Oficina Ejecutiva de Inmigración, que coordina y supervisa a las 58 tribunales de inmigración de todo. Weil específicamente entrena jueces para lidiar con poblaciones “sensibles” como los niños.

La declaración de Weil fue tan escandalosa que el mismo Departamento de Justicia, que lo había designado para que testifique a su favor, dijo que esas eran opiniones propias que no representaban a la agencia federal.

Esto confirma la barbaridad de lo que está ocurriendo en los tribunales de inmigración, en donde hasta se espera que un niño de 4 años arme una defensa de por qué merece refugio. El testimonio de Weil es el mejor argumento en favor de la demanda de la ACLU y del proyecto de ley presentado por un grupo de senadores demócratas para que los niños tenga un abogado pagado por el gobierno. Para la opositores de esta ley, es más importante el dinero que costaría que la aberración legal que está ocurriendo.

El gobierno puede distanciarse de la declaración de Weil, pero no puede ignorar que es cómplice de esta barbaridad, al mantener a este juez en la posición de enseñarle a otros magistrados como manejar los casos en donde hay niños involucrados. Vergüenza debería darle a la Casa Blanca tener jueces como Weil en esta posición.