HRW: Migrantes transgéneros sufren abusos sistemáticos en centros de Inmigración

Human Right Watch asegura que el maltraro sigue a pesar de un cambio del gobierno federal en junio de 2015 que pretende ofrecer mejores condiciones
HRW: Migrantes transgéneros sufren abusos sistemáticos en centros de Inmigración
Santa Ana recientemente cesó su cooperación con ICE que permite la detención de inmigrantes en su cárcel.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Violaciones sexuales, revisiones humillantes, acoso, desatención médica y aislamiento como castigo solo por dar un abrazo, son algunos de los abusos “sistemáticos” que sufren las hispanas transgénero en centros de detención migratoria, denunció hoy la organización Human Rights Watch (HRW).

Un informe de HRW documentó 28 casos de mujeres transgénero, la mayoría originarias de México y Centroamérica, que entre 2011 y 2015 estuvieron en instalaciones de la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (ICE), una de las cuales se encuentra dentro de la cárcel municipal de Santa Ana.

“Es el peor infierno que a mis 26 años he vivido”, resumió Stacey Araujo, una mujer transgénero de El Salvador, su estancia de cuatro meses en la unidad gay de ICE en Santa Ana.

Lo que ahí sufrió incluso superó las dos violaciones sexuales y la persecución que padeció en su país, dijo Araujo, quien salió de dicho sitio el pasado 19 de enero, luego de que un juez aprobó su solicitud de asilo político.

“Fue peor porque no tenía comunicación con mi familia, por el maltrato, el trato indignante”, señaló.

Human Rights Watch da a conocer investigación sobre abusos a mujeres transgénero en centros de detención inmigratorios en EE.UU. (Foto Aurelia Ventura/ La Opinion)

Mezcladas con hombres

Según HRW, más de la mitad de las mujeres transgénero que entrevistó estuvieron detenidas en algún momento en centros para hombres, algo que incluso ICE considera de alto riesgo. Otras alegaron que las habían sometido a extensos períodos de confinamiento debido a duras normas.

“Si las autoridades no están en condiciones o no tienen la intensión de adoptar todas las medidas necesarias para retener a las mujeres transgéneros en un ambiente que respete sus derechos humanos fundamentales, entonces no deberían de retener a las mujeres transgéneros”, comentó Adam Frankel, coordinador del programa de derechos LGBT de HRW y autor del reporte.

La organización indicó que los abusos continúan a pesar de un cambio del gobierno federal en junio de 2015 que pretende ofrecer mejores condiciones a dicho grupo, que termina bajo su custodia ya sea por enfrentar un proceso de deportación o por solicitudes de asilo político desde una garita de entrada.

Isa Noyola, directora de programas de Transgender Law Center durante una conferencia en el Boyle Heights Technology YouthSource Center de Los Ángeles. Human Rights Watch da a conocer investigación sobre abusos a mujeres transgénero en centros de detención inmigratorios en EE.UU. (Foto Aurelia Ventura/ La Opinion)

La Opinión documentó en 2015 quejas similares de mujeres transgénero que entonces se encontraban retenidas o que habían estado en la unidad gay de ICE en Santa Ana.

Los reclamos se centraban en una norma no escrita que les reprendía con aislamiento solo por abrazar o saludar de mano, maltrato de guardias, no ofrecer tratamiento de hormonas y negar atención médica.

ICE responde a señalamientos

ICE respondió al reporte de HRW afirmando que utiliza la segregación como “último recurso” y resaltó que no ha recibido quejas recientes sobre la atención médica, que incluye la terapia hormonal.

“ICE está comprometido a proporcionar un ambiente seguro y respetuoso para todos los que están bajo nuestra custodia, incluyendo los que se identifican como transgénero”, dijo su vocera Virginia Kice.

Mujer transgénero y víctima Nicoll Hernandez-Polanco narra su historia de abuso  (Foto Aurelia Ventura/ La Opinion)
Mujer transgénero y víctima Nicoll Hernandez-Polanco narra su historia de abuso (Foto Aurelia Ventura/ La Opinion)

Nicoll Hernández-Polanco, de Guatemala, estuvo casi siete meses en centro de ICE en Arizona y alega que ahí era blanco de constantes humillaciones de los celadores y sus compañeros, todos varones.

“En algún momento intenté matarme por la situación que estaba pasando”, dijo.

Ahora que está libre y le concedieron el asilo político, ella quiere seguir abogado por sus compañeras que siguen retenidas por ICE.

“A mí me humillaban todos los días”, contó.