Sin saber inglés, estudiante obtuvo una calificación casi perfecta

Unos 800,000 estadounidenses 'repatriados' han crecido en México por la deportación, la falta de empleo y otras circunstancias que expulsaron a sus padres

Sin saber inglés, estudiante obtuvo una calificación casi perfecta
Omar Ramírez, de 17 años y studiante de la secundaria Santee, aprendió ingles en dos años y se convirtió en un alumno destacado que ya se prepara para la universidad. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

“Hello” era la única palabra en inglés que Omar Ramírez sabía decir cuando regresó a Estados Unidos hace dos años. En México, donde vivió la mayor parte de su vida, jamás pensó que la transición cultural sería tan complicada, ni que terminaría sintiéndose como un inmigrante en su propio país.

Ramírez nació hace 17 años en Torrance y siendo un bebé sus padres decidieron retornar al estado de Jalisco, en el occidente mexicano, después de un fallido intento por establecerse en EEUU.

En México él fue uno de los 800,000 estadounidenses que han crecido en un país ajeno ya sea por la deportación, la falta de empleo y otras circunstancias que forzaron a que sus padres volvieran a su lugar de origen. Es una generación de “repatriados” que difícilmente vuelve a conectarse con su tierra natal.

Como muchos migrantes, el chico se despidió de su familia y vino a buscar un futuro mejor.

Omar Ramirez dice que la transición de México a Estados Unidos no fue del todo fácil. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinion)
Omar Ramirez dice que la transición de México a Estados Unidos no fue del todo fácil. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinion)

Dificultades

“Pensé que iba a ser fácil, que iba a ser un sueño muy bonito y cuando llegué me di cuenta que era difícil”, dice.

Un tío lo recibió en su casa y lo inscribió en el décimo grado en una secundaria de Palmdale, donde inició el reto más grande de su vida: retomar su educación en una lengua que no dominaba.

“La primera frase que aprendí fue ‘No hablo inglés’”, relata el joven. “El hecho de que no podía comunicarme con la gente se me hacía humillante, quería decir algo y no podía”.

En el siguiente ciclo escolar él ingresó a la secundaria Santee, en el Sur Centro de Los Ángeles, donde a pesar de la gran cantidad de alumnos hispanos no quiso dejar de practicar inglés.

“Yo me enfoqué en sobresalir a pesar de las circunstancias”, señala el adolescente. “Cuando tenemos desventajas es cuando aprovechas las ventajas”, reflexiona.

Así, después de sufrir por no entender lo que decían sus profesores y compañeros, Ramírez alcanzó una calificación (GPA) casi perfecto de 3.9 (la perfección es el 4.0) y fue aceptado en la Universidad Estatal de California en Long Beach (CSULB), donde planea estudiar diseño gráfico, una carrera que conoció en una clase en Santee.

Ramirez ya fue aceptado a la Universidad Estatal de California Long Beach donde planea estudiar diseño gráfico. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinion)
Ramirez ya fue aceptado a la Universidad Estatal de California Long Beach donde planea estudiar diseño gráfico. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinion)

Reconocimiento

Este sábado, la Alianza para las Escuelas de Los Ángeles, que administra a Santee, le entregará un reconocimiento a Ramírez y otros 21 alumnos por sus logros académicos. La organización ha destacado el acelerado aprendizaje de inglés (en alrededor de un año) de este pupilo.

El chico indicó que sintió rechazo de algunos estudiantes porque hablaba español, pero menciona que esto no lo desanimó. “Lo único que nos queda dar es el 120 por ciento porque no sólo tenemos que aprender el idioma, sino otra cultura y hacer relaciones con otra gente”, dice.

Ramírez quiere ser un artista gráfico que aporte a su comunidad. “Mi consejo para los que vienen llegando es que no se rindan, que sean persistentes y que vean los sueños como metas”, dice.