Competencia demócrata continúa con tensión entre las campañas

Con desventaja en delegados y votos, la campaña de Sanders alega que ha habido resistencia del establishment demócrata contra su candidatura y expertos consideran que esto puede llevar a la desunidad del partido para la elección general.
Competencia demócrata continúa con tensión entre las campañas
Bernie Sanders y Hillary Clinton.
Foto: EFE

Hace algunas semanas parecía que la competencia interna presidencial demócrata estaba camino a resolverse rápidamente y que la republicana duraría hasta la convención, dividiendo sin remedio al partido que ahora tiene a Donald Trump como principal abanderado.

Pero las cosas han cambiado.

Sean Foreman, politólogo de Barry University en Miami Shores, Florida, dijo que los demócratas ahora parecen tener al menos tanto conflicto interno como los republicanos. 

“Quizá los demócratas tengan una convención más conflictiva que los republicanos”, indicó el experto. “Mientras la ventaja de Hillary en delegados es innegable, la plataforma del partido e incluso la selección del candidato podría ser intensamente debatida en la convención de julio y más allá”.

Es cada vez más fuerte la postura de partidarios de Bernie Sanders y de la propia campaña del senador de Vermont, que acusa al partido demócrata de establecer reglas que favorecen a Hillary Clinton.

Después que la convención local para seleccionar un grupo de delegados en el estado de Nevada el pasado fin de semana terminara en acusaciones y amargura, el propio Sanders dejó en claro que considera que hay líderes del Partido Demócrata que no lo está tratando con justicia.

Es necesario que el liderazgo demócrata nacional y en los estados, entiendan que el mundo político está cambiando y que miles de estadounidenses están indignados a la forma en que se ha hecho la política”, dijo Sanders en un comunicado de este martes.

Sanders apuntó directamente a lo ocurrido en Nevada, donde líderes del partido estatal acusaron a partidarios de Sanders de actitudes agresivas y violencia verbal y a su vez la campaña alegó que el partido estatal “usó su poder para impedir un proceso justo y transparente”.

Por su parte, el liderazgo del partido en Nevada ha dado a conocer mensajes y grabaciones de teléfono en los que aparentes partidarios de Sanders usan insultos y retórica sexista contra la directora del partido, Roberta Lange. Esta presentó además una queja formal ante el Comité Nacional Demócrata acusando a partidarios de Sanders de “incitar a la interrupción y la violencia”.

Varios líderes nacionales demócratas, como la senadora Barbara Boxer y el senador Harry Reid,  quien encabeza la política Demócrata en Nevada, han dicho que Sanders debe “controlar a sus seguidores”, ya que algunos son demasiado agresivos.

Otros observadores creen que las acusaciones de la campaña de Sanders parecen destinadas a distraer la atención del hecho que el candidato está perdiendo la nominación.

“Visto desde afuera, parece algo que se usa mucho en política, una excusa para explicar por qué las cosas no salieron mejor”, dijo Adrián Pantoja, profesor de estudios políticos y estudios Chicanos de Pitzer College, en Los Angeles.

En todo caso, indicó Pantoja, para unir el partido en torno a una probable candidatura de Hillary Clinton, es preciso que en un momento dado “Hillary incorpore de alguna manera a Sanders y a sus seguidores”, agregando que la pre candidata ya ha estado “moviéndose hacia la izquierda” en temas en los que antes quizá era más conservadora.

Sanders, por su parte, no quiere abandonar la competencia porque espera que su mensaje y los temas que le han servido para atraer la atención de los jóvenes del milenio (Millenials, 35 para abajo) tengan un espacio en la plataforma y no sólo en la primaria del partido, agregó Pantoja.

“Se puede argumentar que permanecer en la contienda es  una forma de asegurar que Hillary no de por sentado el apoyo de este segmento demócrata”, agregó el observador.

Pero hay quienes temen que la prolongada división tenga un efecto nocivo para el candidato o candidata del partido demócrata, llegada la elección general.

Para Foreman, sin embargo, está claro que muchos delegados de Sanders se preparan para ir a la convención y hacer lo posible para obstruir la nominación de Hillary Clinton.

“En 2008 estaba por pasar lo mismo, tenían un nombre: los PUMA (party unity my ass) y al final las cosas funcionaron porque Hillary, que era la candidata perdedora, insistió en la unidad en torno a Barack Obama”, dijo el politólogo.

Visto así, el fin de la campaña demócrata tendrá mucho que ver con lo que pase en las últimas contiendas pero más aún, con la actitud que tenga Sanders, agregó.

“La mayor amenaza: Que si sus seguidores reciben la señal de no apoyar a Clinton, puedan dar la ventaja a Donald Trump en noviembre o llevar a algunos partidarios frustrados de Sanders a apoyar a Trump”, dijo Foreman.

Los republicanos, quienes aún están muy divididos pero esperan no ser los únicos, están tomando nota de lo que ocurre en la campaña demócrata y el propio Donald Trump ha estado azuzando a los partidarios de Sanders, diciendo que los tratan “injustamente” y diciendo que Sanders “debería continuar como candidato independiente”. 

Otro republicano que ha metido la cuchara ha sido Newt Gingrich, quien recientemente declaró que el sistema de superdelegados ( los funcionarios del partido que tienen voto en la convención pero no tienen que responder al voto popular), “está hecho para eliminar a candidatos como Sanders” y apoyar a los del establishment partidario.

Del lado demócrata, no todo el mundo espera una debacle. Muchos consideran que las diferencias se limarán como pasó en 2008 entre Clinton y Obama.

“Del mismo modo que lo hizo en 2008 – luego que muchos dijeron que no pasaría – el Partido Demócrata volverá a unirse en 2016 en torno a su candidato”, dijo David Helfenbein, analista político y ex empleado de Hillary Clinton. “Donald Trump puede ser capaz de conseguir algunos de los votos del senador Sanders, pero no la mayoría. Creo firmemente que, al final, la mayoría va a terminar votando por Hillary Clinton.