Brock Lesnar en UFC 200, el regreso explosivo de ‘La Bestia’ al octágono

En 2011 juró que no volvería, dijo que era su última vez, pero este peleador no puede estar quieto y ahora afirma que está feliz con su vida y que se quiere divertir arriba del ring neutralizando a Mark Hunt

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Brock Lesnar en UFC 200, el regreso explosivo de ‘La Bestia’ al octágono
Brock Lesnar regresa por sus fueros al octágono de la UFC.
Foto: Getty Images

Idas y vueltas de la WWE a la lucha libre japonesa e incluso un paso fugaz por la NFL han hecho de Brock Lesnar un todo terreno tan impredecible como contundente. La función UFC 200 representará su regreso a los octágonos después de cuatro años de ausencia.

Lesnar, bien apodado ‘La Bestia’ fue hace algún tiempo el luchador más temido en la WWE donde hizo morder el polvo a leyendas como ‘The Rock’, Hulk Hogan, Shawn Michaels, Chris Jericho o ‘The Undertaker’, fama que lo acompañó en su ingreso a la UFC donde después de varias peleas se topó con la horma de su zapato, el peleador de origen mexicano Caín Velázquez, quien lo dejó hablar y hablar durante semanas para noquearlo dentro del octágono el 23 de octubre de 2010 en la función UFC 121, y así echar por tierra sus amenazas de “azotarle el trasero para después brindar por su herencia hispana bebiendo una Corona (cerveza) y comiendo un ‘burrito“.

El nacido en Webster, Dakota del Sur regresa al circuito tras aquél nocáut que le propinó Alistair Overeem el 30 de diciembre de 2011. En la esperada vuelta Lesnar se verá las caras con el poderoso peleador neozelandés Mark Hunt en la T-Mobile Arena de Las Vegas, un choque que se antoja de alto impacto y tonelaje. ‘La Bestia’ cree que puede neutralizar con su habilidad en la lucha libre el poder noqueador del “Super Samoan”. Ya veremos quién puede más, si la técnica o la dinamita.

En la pelea entre Lesnar y Hunt se sintetizan algunas de las vertientes de las que se alimenta este espectáculo: gente a la que no le basta con una carrera dentro del serial, sino que se nutre de otras experiencias profesionales que hacen de su salvaje oferta en el octágono una explosión de adrenalina por la que vale la pena pagar un boleto. ¡Ahora es cuando!