Par de paramédicos intercambiaban fotos… pero de sus pacientes

El hombre y la mujer, del condado de Okaloosa, Florida, emprendieron una "guerra de selfies" con los pacientes
Par de paramédicos intercambiaban fotos… pero de sus pacientes
Kayla Renee Dubois, de 24 años, y Christopher Wimmer, de 33, eran los protagonistas de esta batalla de imágenes.
Foto: Cortesía/Sheriff de Okaloosa

Una cosa es emprender un juego de intercambio de selfies con fotos de tí mismo; otra muy diferente tomarle fotos a pacientes inconscientes como forma de diversión.

Justo fue eso lo que hicieron dos paramédicos, al declarar una “guerra de selfies”, un juego que realizaban tomándole fotos a sus pacientes inconscientes e intercambiar las imágenes entre sí mismos.

Kayla Renee Dubois, de 24 años, y Christopher Wimmer, de 33, fueron los protagonistas de esta batalla de imágenes, ambos paramédicos del Servicio de Emergencias Médicas (EMS, por sus siglas en inglés) del condado de Okaloosa, Florida.

Según el Sheriff del mismo condado, Dubois y Wimmer tomaron fotos, y videos, de sí mismos al lado de pacientes que estaban “intubados, sedados o insconscientes”, informó la agencia.

Un total de 41 pacientes fueron fotografiados, pero por lo menos tres de ellos dieron su consentimiento a la imagen. Dos de los 38 restantes murieron.

Fueron por lo menos 19 mujeres y 17 hombres, entre las edades de 24 a 86 años, cinco de ellos son indigentes. Una de las imágenes más controversial fue la de Wimmer con una mujer en donde se exhibe el seno de ésta.

El EMS fue notificado sobre la existencia de estas imágenes por otros paramédicos, quienes en ocasiones recibían los selfies. La Oficina del Sheriff inició una investigación en mayo, durante la cual se reveló que los acusados “intercambiaban imágenes en mensajes de textos, y se retaba el uno al otro”.

Dubois fue despedida en mayo, tras la investigación, y Wimmer resignó. Ambos enfrentan cargos criminal pos emprender su “guerra de selfies”.

La mujer fue detenida el jueves, bajo dos cargos de intercepción y divulgación de las comunicaciones orales, un delito de tercer grado. Por su parte, Wimmer dijo que se entregaría el jueves, pero él enfrenta no dos, sino siete cargos similares, junto con un cargo menor de agresión, esto por intentar mantener el párpado abierto de una de las víctimas.