Mike Piazza ingresa al Salón de la Fama y lo hace con tributos a fans de los Mets y héroes del 9-11

Tanto el exreceptor como Ken Griffey Jr. se quiebran de emoción en una ceremonia que atrajo a 50,000 espectadores
Mike Piazza ingresa al Salón de la Fama y lo hace con tributos a fans de los Mets y héroes del 9-11
Mike Piazza y Ken Griffey Jr. posan con sus placas de nuevos miembros del Salón de la Fama en Cooperstown, Nueva York.
Foto: Getty Images

Apenas había saludado al público en la ceremonia de entronización al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, en Nueva York, cuando Mike Piazza se quebró: “La única manera en que me imaginaba estar aquí con ustedes era comprando un boleto”.

Piazza, uno de los mejores receptores bateadores de la historia, y Ken Griffey Jr., uno de los peloteros más finos de la historia y el jugador con el más alto porcentaje de votos de los electores (99%), tuvieron su día más memorable al unirse al recinto de los inmortales el domingo ante una asistencia estimada de 50,000 espectadores.

Piazza, quien entró al Salón de la Fama como Metropolitano de Nueva York, le rindió tributo a la fanaticada del equipo de Queens.

“¿Cómo puedo poner en palabras mi agradecimiento, amor y aprecio por los fans de los Mets de Nueva York? Ustedes me han dado el más grande regalo y me han llevado con gracia a ser parte de su familia”, dijo Piazza, de 47 años de edad, ante el delirio de miles de seguidores del equipo presentes. “Ver hoy el increíble mar de azul y naranja me lleva de vuelta al tiempo más grandioso de mi carrera”.

Piazza jugó sus primeras siete temporadas con los Dodgers de Los Ángeles, luego de que el entonces manager Tom Lasorda, quien era amigo de su padre, le ayudara a tener una oportunidad con el equipo. Tras un efímero paso por los Marlins de Florida, el receptor autor de 427 jonrones en su carrera, llegó a los Mets para brillar allí en ocho temporadas.

Amor por los héroes de NY

Piazza le agradeció a Lasorda, presente entre los inmortales sentados en el escenario, todo su apoyo, luego recordó sus días en la academia de los Dodgers en República Dominicana, donde dijo aprender a comunicarse en español con pitchers como Pedro Martínez, y más tarde recordó el triste capítulo del ataque terrorista en Nueva York.

“El 11 de septiembre de 2001 es un día que por siempre cambió nuestras vidas. Atestiguar la más oscura maldad del corazón humano… pero tras la tragedia apareció la valentía, el amor, la compasión, el carácter y eventualmente la curación”, dijo Piazza.

“Muchos de ustedes me elogiaron por mi jonrón de dos carreras en el primer juego después, el 21 de septiembre, para irnos arriba de los Bravos, pero el elogio verdadero les pertenece a la policía, los bomberos, los rescatistas, que supieron que iban a morir, pero que de todas maneras siguieron adelante”.

En ese momento, todo el público se puso de pie para ovacionar a los héroes del “9-11”.

Amor por los Marineros

Griffey Jr., de 46 años, entró al Salón de la Fama como Marinero de Seattle, club con el que jugó desde su impactante debut en 1989 y hasta 1999, antes de pasar a los Rojos de Cincinnati para otra época larga de su carrera. Terminó con 630 cuadrangulares, 2,781 hits, 10 Guantes de Oro a su excelencia defensiva como jardinero, entre muchos logros.

“Estoy aquí con humildad y emoción que me rebasa”, dijo Griffey Jr., quien tampoco pudo contener las lágrimas. “Desde el día en que fui drafteado, mi primer turno al bate en el Kingdome (de Seattle), los playoffs de 1995, mi retorno con los Rojos, mi retorno a los Marineros, Seattle, Washington, ha sido una gran parte de mi vida.

“De mis 22 años (en Grandes Ligas), he aprendido que solo un equipo te tratará de la mejor forma y ese es tu primer equipo. Estoy muy orgulloso de ser un Marinero de Seattle”.