Editorial: Es hora de una verdadera reforma policial

Si bien la estrategia de “ventanas rotas” de Bratton ante la delincuencia dio inicialmente buenos resultados, con el tiempo fue deteriorando las relaciones de la policía con las comunidades
Editorial: Es hora de una verdadera reforma policial
William Bratton ha sido Comisionado de Policía de NY y jefe del LAPD.
Foto: Archivo / La Opinión

Hay pocos jefes de policía en Estados Unidos que han tenido la influencia de William J. Bratton en las fuerzas del orden. Para bien y para mal su énfasis en combatir los delitos menores que afectan la calidad de vida, redujo en cierta forma la delincuencia, al mismo tiempo que se incrementaron las tensiones con las comunidades de color que sufrieron un alto porcentaje de las detenciones.

Bratton anunció su retiro como Comisionado de la Policía de Nueva York lo que dará fin a una carrera de 45 años que lo llevó de Boston a Nueva York, a Los Ángeles y de regreso a Nueva York. En cada paso dejó su marca instrumentando la teoría de “ventanas rotas” para combatir la delincuencia o sea ir tras los delitos menores que afectan la calidad de vida para evitar que las condiciones se deterioren más.

En Los Ángeles, Bratton llegó a limpiar un departamento de policía, aprovechando que era una persona externa al LAPD, que estaba intervenido federalmente debido por numerosos escándalos de violencia y corrupción. Allí logró cambios que ayudaron a recuperar, al menos momentáneamente, la confianza de las comunidades de color. También puso en marcha el CompStat, que ya había creado en Nueva York, combinando estadísticas para hacer más eficiente y controlable la función policial.

Si bien la estrategia de “ventanas rotas” ante la delincuencia dio inicialmente buenos resultados, a largo del tiempo fue deteriorando las relaciones de la policía con las comunidades afroamericanas y latinas quienes sufrían un porcentaje desprorcionadamente alto.

El caso de Eric Garner, quien murió a manos de la policía en Staten Island en 2014, es un ejemplo de esta dinámica. Garner fue detenido por vender cigarrillos, una falta leve, bajo el concepto preventivo de “ventanas rotas”. La violencia usada por la policía en este caso condujo a la muerte de Garner y a una nueva crisis entre la policía y la comunidad afroamericana.

En algún momento se quiso considerar a Bratton como un reformista, pero definitivamente no lo fue. Su gestión y su retiro marcan la necesidad de una policía más cerca de las comunidades, para que pueda reparar las tensiones que se fueron creando a lo largo de su gestión. Es hora de que llegue un reformista.