Sorprende alumna proxeneta en prepa de Tijuana

Usaba la preparatoria como sitio de reclutamiento para la prostitución
Sorprende alumna proxeneta en prepa de Tijuana
Imagen de archivo.
Foto: EFE

MÉXICO –  “Karolina daba levantones a las muchachas que no querían ir con ella”, detalló una de las víctimas al Ministerio Público en cuanto perdió el miedo a la compañeras de clase que usaba la preparatoria como sitio de reclutamiento para la prostitución en Tijuana.

De eso hace un año hasta que el juez ordenó la detención este mes de agosto de la joven acusada de trata de personas y presunta proxeneta quien, de acuerdo con medios de comunicación locales, hoy está casada y en avanzado estado de embarazo.

Aún así fue detenida para rendir cuentas que den luz a lo que podría ser una banda dedicada a la prostitución de menores de edad, uno de los problemas de mayor preocupación en la fronteriza ciudad del norte del país.

En abril pasado, la Unidad Estatal contra la Trata de Personas en la Ciudad arrancó una campaña que posteriormente se extendió a San Diego para informar a los estudiantes de preparatoria sobre los tipos y el fin de la trata de personas.

Muchos de los jóvenes no tienen ni idea que hay varios tipos de explotación, dijo Héctor Orozco, director de la institución dependiente de la Procuraduría de Justicia de Baja California sobre los diversos fines de la trata: para trabajo sexual, forzado, extracción de órganos, serviles y mendicidad.

La Asociación Unidos contra la Trata afirma que en Tijuana existen alrededor de 50,000 víctimas de trata la mayoría mejores de edad.

Orozco afirmó que muchos jóvenes, hombres y mujeres enganchados por redes de trata, finalmente ven a la prostitución como una vía para comprarse “un teléfono de última generación” o una bolsa de marca “para demostrar un alto estatus social”.

Otros, son simplemente víctimas de entornos sociales vulnerables como las dos chicas que denunciaron a “Karolina”.

Karolina buscaba compañeras de aula pobres y con problemas familiares, según concluyó el MP. Se hacía su amiga, las invitaba a algún bar, las emborrachaba y las llevaba a hoteles.

Las dos adolescentes que declararon en su contra coincidieron en que las llevó con un hombre y después del encuentro sexual les pagó 800 pesos.

“Yo no quiero esa vida para mí, yo no valgo 800 pesos”, relató una de ellas.