Río 2016. Ryan Lochte: Tinder, mentiras y video (más una conejita de Playboy)

El escándalo sobre lo que sucedió (y no) con nadador estadounidense, múltiple medallista olímpico, no para de crecer en Brasil

Río 2016. Ryan Lochte: Tinder, mentiras y video (más una conejita de Playboy)
El escándalo en torno a Ryan Lochte va subiendo de nivel.
Foto: EFE

No jueguen con Brasil: el miércoles que comenzó con la detención de un importante miembro del COI en su hotel mientras salía de la ducha, se cerró con dos nadadores del equipo olímpico estadounidense obligados a bajarse del avión y a disposición de la justicia local.

Tinder, mentiras y video (y una ex conejita de Playboy) sería la síntesis de lo que muchos brasileños saborean ya como una muy dulce venganza tras escuchar todo tipo de burlas sobre su país. Lo dio a entender en la edición de este jueves de “O Globo” su jefe de Deportes, Marvio dos Anjos, al contar un chiste en una columna: “Un brasileño, un francés y un periodista de ‘The New York Times’ entran a un bar. En la puerta hay un cartel que dice ‘Respete la ley de silencio’. El brasileño no entiende la palabra ‘silencio’, el francés no entiende la palabra ‘respeto’. Y el reportero del ‘New York Times’ escribe un artículo sobre los carteles mal diagramados en Río”.

El chiste es bueno, pero la cosa es seria. Lo que Ryan Lochte lanzó como una broma amenaza con convertirse en un escándalo diplomático, y si algo se toma en serio Brasil es una ofensa desde las grandes potencias. Dilma Rousseff canceló una visita de Estado a Barack Obama en Washington cuando descubrió que sus conversaciones habían sido espiadas por los servicios secretos norteamericanos, y Brasil no duda en aplicar el principio de “reciprocidad” a cada país del Primer Mundo que imponga visados y altas tasas para sus ciudadanos.

A Gunnar Bentz y Jack Conger los bajaron del avión en la noche del miércoles en el aeropuerto carioca de Galeao cuando estaban por salir rumbo a Estados Unidos en un vuelo de American Airlines. Recordó a lo sucedido con Dominique Strauss-Kahn, por entonces director gerente del FMI, cuando la policía estadounidense lo bajó de un vuelo de Air France con destino a París bajo cargos de acoso y violación. Aquello no terminó nada bien para el francés.

A Bentz y a Conger se los acusa de mentir, al igual que Lochte y Jimmy Feigen, que dejaron Río hace dos días y se libraron (¿por ahora?) de la justicia brasileña. Seis veces oro olímpico y conocido por sus excentricidades, Lochte aseguró días atrás que un grupo de cuatro policías asaltó a él y sus compañeros en plena madrugada cuando regresaban de una fiesta en la Casa de Francia. La noticia consternó a los brasileños y al comité organizador de Río 2016. No era exactamente lo que Brasil necesitaba.

Pero pronto comenzaron a encontrarse contradicciones en el testimonio de los nadadores acerca del supuesto asalto, Lochte ofreció una versión diferente en declaraciones a la televisión de su país, y las cámaras de seguridad de la villa olímpica exhibieron imágenes de los cuatro regresando felices y aparentemente con todas sus pertenencias, que introdujeron en los escaners de seguridad. La jueza Bianca Nigri, que estaba de turno en el “Juzgado Especial para los Hinchas y los Grandes Eventos” (sí, eso existe en Brasil) mandó detener a los nadadores y les retuvo sus pasaportes. Tarde para Lochte y Feigen, pero no para Bentz y Conger.

A este problema, para nada menor, Lochte le suma un extraño duelo en redes sociales con una ex conejita de Playboy que hasta hace días era novia suya (eso asegura ella) y ahora incinera públicamente al nadador. Se trata de Kayla Kae Reid, que se fue a Río a ver competir a Lochte, auunque éste no dudara en confirmarle a la NBC que estaba “soltero y usando el Tinder“.

  • Ryan Lochte siembra dudas sobre el caso de los nadadores con cambios en su versión
  • No le cayó bien el comentario a Kayla, de 25 años, que una semana antes del inicio de los Juegos posteó una foto junto al nadador: “Feliz cumpleaños para la persona que más amo en el mundo”.

    Ya no es así. Una de las últimas reflexiones de Kayla apunta en otra dirección: “La gente no puede ser tan idiota”. Y los problemas crecen para Lochte. Cuánto más lejos de Kayla y de Brasil, mejor para él.