Jóvenes migrantes centroamericanos se integran en EEUU por medio del arte

"Y pertenecer a un grupo de danza les ayuda a olvidar los maltratos en el camino y las razones por las que se vinieron", dicen organizadores de ballet folklorico
Jóvenes migrantes centroamericanos se integran en EEUU por medio del arte
Integrantes del ballet folclórico Hondureños Unidos de Los Ángeles.
Foto: EFE

Jóvenes centroamericanos que llegaron al país sin la compañía de un adulto se integran más rápido en la sociedad estadounidense cuando participan en grupos de arte, aseguran organizadores del ballet folclórico Hondureños Unidos de Los Ángeles (HULA).

“Bailar en el grupo folclórico me ha ayudado muchísimo a sentir que soy parte de aquí”, dijo Keyla García, de 18 años, originaria de la provincia hondureña de Cortez, y que hace tres años estuvo en un centro de detención para menores inmigrantes en Texas.

“Soy miembro del ballet desde hace un año y la danza me ayuda a estar enfocada en bailar, estudiar, me siento despejada y no ando preocupada”, declaró.

El ballet folclórico Hondureños Unidos de Los Ángeles (HULA) está compuesto por 12 jóvenes de los cuales 5 ingresaron a Estados Unidos sin documentos en la oleada de menores inmigrantes no acompañados centroamericanos desde 2012.

Elías Zavala, de 20 años, originario de Colón, Honduras, manifestó que el baile le apasiona desde pequeño y “gracias a Dios hubo gente que me conectó a este grupo de danza folclórica con quienes siento como que si estuviera allá”.

Zavala cruzó en balsa el río Grande, luego se entregó a la Patrulla Fronteriza en Texas en 2014, y después de pasar detenido siete días “en un aula fría con miles de niños” fue entregado a una tía.

“El baile puede cambiar vidas”, aseguró el joven quien emigró a estados Unidos por temor a ser reclutado por pandillas de narcotraficantes.

Las integrantes del ballet folclórico Hondureños Unidos de Los Ángeles (HULA), (de izq. a dcha.) Lorena Osorio, Miriam Ramírez, Evelyn Ramírez, Indey Umanzor, Johana Reyes y Keyla García, posan durante el desfile de independencia de Centroamérica celebrado el 11 de septiembre 2016, en Los Ángeles. Jóvenes centroamericanos que llegaron al país sin la compañía de un adulto se integran más rápido en la sociedad estadounidense cuando participan en grupos de arte, aseguran organizadores del HULA. El ballet folclórico está compuesto por 12 jóvenes de los cuales 5 ingresaron a Estados Unidos sin documentos en la oleada de menores inmigrantes no acompañados centroamericanos desde 2012. (EFE/Iván Mejía)
Las integrantes del ballet folclórico Hondureños Unidos de Los Ángeles (HULA), (de izq. a dcha.) Lorena Osorio, Miriam Ramírez, Evelyn Ramírez, Indey Umanzor, Johana Reyes y Keyla García, posan durante el desfile de independencia de Centroamérica celebrado el 11 de septiembre 2016, en Los Ángeles.  (EFE/Iván Mejía)

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) registra que en 2014, año en que el presidente Obama declaró “crisis humanitaria” en la frontera sur, fueron detenidos 66,115 menores inmigrantes sin la compañía de un adulto.

En el año fiscal actual, del 1 de octubre de 2015 hasta el pasado 31 de agosto, unos 54,052 menores de 0 a 17 años fueron procesados por la patrulla fronteriza – un 52% más que el año pasado en que detuvieron a unos 35,485 jóvenes.

El ballet folclórico HULA, creado hace cinco años, participa en actividades comunitarias como las fiestas de independencia de Centroamérica.

Arnold Sorto, director del ballet folclórico HULA, dijo que su grupo presenta 15 coreografías con ritmos hondureños como “punta, rumba y danzas folclóricas”.

“Parece que el ritmo ya lo traen en la sangre estos muchachos”, destacó Sorto. “Y pertenecer a un grupo de danza les ayuda a olvidar los maltratos en el camino y las razones por las que se vinieron”, explicó.

Leoncio Velásquez, presidente de la organización HULA, dijo que entre los retos de adaptación “los muchachos son víctimas de acoso estudiantil por no hablar bien inglés”.

“Muchos tienen temores de que latinos y afroamericanos los presionen para entrar a pandillas aquí”, agregó Velásquez.

“Por eso los grupos culturales como los ballet folclóricos son buenas alternativas para hacer lo que les gusta y sentirse rodeados de amigos”, aclaró.

Rolando Castillo, doctor en educación y sicología, declaró que en la década de los ochenta los inmigrantes de las guerras civiles en Centroamérica “tuvieron la oportunidad de expresarse en grupos culturales”.

“En los distritos escolares los maestros deberían de promover que estos niños se expresen en diversas formas de arte, para que otros niños entiendan por lo que ellos están atravesando”, concluyó.