Las personas gastan más cuando acuden a clínicas médicas

Las personas ahora tienen un acceso más fácil a la atención médica
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Las personas gastan más cuando acuden a clínicas médicas
Foto: Shutterstock

Si has visitado una clínica médica en un establecimiento minorista o en un centro de atención de urgencias, es posible que te hayas dado cuenta que es más fácil y barato acudir allí que realizar una consulta con tu médico de atención primaria.

Muchas otras personas también se han dado cuenta de eso. Mientras que solo un 24% de los consumidores usaron esas clínicas en 2011, más del 40% las usan ahora, según un informe reciente de la firma de consultoría PwC. Con el aumento de la demanda, también se ha incrementado el número de las clínicas. Actualmente, en el país hay unas 3,000 clínicas médicas en establecimientos minoristas, más del doble que hace apenas 3 años.

“Las personas ahora acuden más a las clínicas en establecimientos minoristas posiblemente porque no recibían suficiente atención médica antes”, indica Martin Gaynor, un profesor en política sanitaria y economía en la Carnegie Mellon University. “Es posible que antes no acudieran con el médico porque era inconveniente o más costoso”.

Debido a que más personas buscan ahora atención médica en una clínica, PwC indica que ha habido un aumento en los gastos globales de la atención médica. Un estudio realizado en marzo por los investigadores de Rand Corp., descubrió que la facilidad para acceder a las clínicas ha provocado un aumento promedio en el gasto de $35 por persona al año. Según el estudio, eso se compensó en parte por $21 en ahorros entre las personas que acudieron a una clínica en un establecimiento minorista en lugar de recibir una atención médica más costosa. El resultado neto es un aumento del gasto total anual de $14 por persona, según el estudio.

Reduce tus costos de atención médica

A medida que las clínicas sigan ganando popularidad, los costos de atención médica podrían seguir aumentando. Sin embargo, hay algunas medidas que puedes realizar para reducirlos.

1. Llama por teléfono. Si no estás seguro de necesitar una consulta con un médico en persona, considera primero recibir asesoramiento médico por teléfono. Los médicos de atención primaria por lo general devuelven gratis las llamadas a los pacientes y quizás puedan indicarte si vale la pena ir a una clínica médica o con tu médico de atención primaria.

También puedes tratar de usar la línea directa para consultas que tu compañía aseguradora ofrece (revisa tu póliza para verificar si tienes una) para hablar con enfermeros registrados sobre asuntos que no sean de urgencia. Un número creciente de compañías aseguradoras ofrecen servicios de telemedicina, a través de los cuales puedes conectarte virtualmente con un médico para consultar sobre problemas que no sean graves. Las consultas de telemedicina por lo regular cuestan menos que ir a una clínica en un establecimiento minorista, pero los estudios han revelado resultados dispares en lo que se refiere a la calidad de la atención.

2. Conoce las diferencias entre las clínicas en establecimientos minoristas y los centros de atención de urgencia. Existe una gran diferencia entre las clínicas en establecimientos minoristas, como las que encuentras dentro de una farmacia o supermercado, y los centros de atención de urgencia independientes. Las clínicas en establecimientos minoristas son atendidas por enfermeros especializados y asistentes médicos profesionales, y son mejores para atender enfermedades comunes como una sinusitis o un malestar estomacal.

Las clínicas de atención de urgencia emplean médicos y son mejores para resolver problemas más graves que no son de emergencia, como por ejemplo, huesos fracturados o quemaduras menores. Los centros de atención de urgencia pueden tratar enfermedades más comunes, pero tienen un costo igual o mayor que una visita al consultorio de un médico, indica Ateev Mehrotra, un profesor asociado de política sanitaria en la Harvard Medical School y coautor del estudio de Rand Corporation.

3. Usa el dinero antes de impuestos. La mayoría de las visitas a las clínicas en establecimientos minoristas o centros de atención de urgencias se pueden pagar a través de una cuenta de gastos flexibles (FSA) o una cuenta de ahorros de salud (HSA). Usualmente, puedes usar una tarjeta de débito vinculada a esas cuentas para pagar el tratamiento recibido en las clínicas médicas. Solamente guarda los recibos en caso de que los necesites cuando llegue el momento de pagar impuestos.

4. Permanece dentro de la red. Las grandes compañías aseguradoras incluyen dentro de su red a la mayoría de las clínicas en establecimientos minoristas más grandes, pero si acudes a una cadena más pequeña o tienes un plan de seguro con una red muy limitada, vale la pena que antes de ir vuelvas a verificar que la visita estará cubierta.

5. Compara precios. Si bien las clínicas por lo general ofrecen atención médica por una cantidad menor a la que cobra un profesional, el costo por recibir tratamiento para la misma enfermedad puede variar según la clínica. Por ejemplo, el costo de una prueba de glucosa en la sangre como parte de un examen cuesta $5 en Walgreens y $25 en CVS.

La buena noticia es que es mucho más fácil comparar precios entre las clínicas médicas en establecimientos minoristas que comparar precios en casi cualquier otra área de la industria médica. “Las clínicas médicas en establecimientos minoristas son las primeras que les permiten a los consumidores hacer una comparación de precios equivalente”, dice Ben Isgur, director de liderazgo intelectual en el Instituto de Investigación Médica de PwC.

Cuándo usar una clínica médica en establecimientos minoristas