El sargento asesinado era un veterano en la oficina del sheriff

Steve Owen, de 53 años, deja una mujer y dos hijos. Su presunto asesino, identificado como Trenton Trevon Lovell, era un criminal reincidente
El sargento asesinado era un veterano en la oficina del sheriff
Steve Owen fue asesinado el 5 de octubre mientras respondía a un aviso por robo en lo que los investigadores llamaron "una ejecución deliberada".
Foto: Cortesía de LASD

El agente del sheriff del condado de Los Ángeles (LASD, por sus siglas en inglés) que falleció ayer en un tiroteo llevaba 29 años en el cuerpo.

Steve Owen, de 53 años, estaba casado y tenía dos hijos y una hijastra ya crecidos. Compañeros lo recordaron en una conferencia de prensa que tuvo lugar ayer con motivo de su muerte como un agente veterano, profesional y respetado.

En un comunicado hecho público por el LASD, el sheriff Jim McDonnell ha expresado que su muerte “ha tenido un impacto masivo en la familia de los agentes de la ley” y ha querido expresar sus condolencias especialmente a la familia de la víctima, que pudo llegar al hospital a tiempo de verlo una última vez antes de que muriera, según indicaron los agentes.

Owen recibió la medalla a una conducta meritoria en 2014 por el rol fundamental que jugó en una operación policial para rescatar sano y salvo a un rehén que fue retenido a punta de pistola y capturar al criminal con vida el 26 de noviembre de 2013.

Otros agentes que conocieron a Owen, quien llevaba trabajando en la comisaría de Lancaster 5 años, afirmaron que era conocido por volcarse en actividades comunitarias y enfocadas a los jóvenes durante su tiempo en Antelope Valley.

El sospechoso de asesinar a Owen fue arrestado después de un intentar darse a la fuga y permanece retenido sin derecho a fianza. Ha sido identificado como Trenton Trevon Lovell, de 27 años. Vivía en casa de su hermana en Lancaster, no lejos de la vivienda que intentó robar, y tenía mala fama entre los vecinos por su temperamento irascible. 

El Los Angeles Times reportó que Lovell tenía un amplio historial delictivo, y había sido sentenciado a seis años de prisión tras robar a punta de pistola a un guardia de seguridad comunitaria de USC en 2009. Se encontraba en libertad condicional cuando asesinó a Owen.

Antes de eso, fue condenado a 90 días en prisión por resistirse al arresto en julio de 2008 y fue obligado a completar un programa de 9 meses y recibir terapia sobre el uso de drogas y alcohol tras conducir borracho y causar daño a otra persona.