Los recuerdos del fascismo que enfrentan a los descendientes de italianos y austríacos

En el Tirol del Sur la mayoría de habla alemana quiere eliminar los nombres de lugares en italiano impuestos tras la anexión de la provincia tras la Primera Guerra Mundial, pero la minoría italoparlante se opone
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Los recuerdos del fascismo que enfrentan a los descendientes de italianos y austríacos
El Tirol del Sur se encuentra en la frontera entre Italia y Austria.
Foto: GETTY

Los nombres de arroyos, cerros y praderas están causando una pelea política en la provincia germanoparlante de Tirol del Sur (también conocida como Bolzano y como Alto Adigio), en el noreste de Italia.

Las raíces de la disputa se remontan a la era fascista, cuando la región -que en el pasado formó parte de Austria- fue anexada por Italia tras la Primera Guerra Mundial.

En la esquina de un cementerio cerca del pueblo de Montagna (Montan en alemán), a los pies de los Alpes, yace la tumba de un hombre al que algunos conocen como “el sepulturero del Tirol del Sur”.

Ettore Tolomei fue un ferviente nacionalista y fascista que buscó a toda costa italianizar esta región de tradición alemana.

En 1923, cuando fue elegido senador nacional, hizo que el italiano fuera el único idioma oficial en la provincia.

Y además creó y adaptó 8 mil topónimos italianos para reemplazar a los nombres en alemán.

Tolomei creó y adaptó 8 mil topónimos italianos para reemplazar a los nombres en alemán. Wikipedia

Legado polémico

Tolomei pidió ser enterrado mirando hacia el norte para poder ver cuando los últimos germanoparlantes del Tirol del Sur se fueran hacia la vecina Austria.

Pero eso nunca ocurrió.

Tras la Segunda Guerra Mundial el alemán fue restablecido como idioma oficial junto con el italiano.

Hoy en el Tirol del Sur es práctica habitual poner a los pueblos y las ciudades nombres bilingües.

Pero muchos de los cerros, bosques, campos y colinas tienen nombres italianos, a pesar de estar situados en áreas donde se habla principalmente alemán.

Desde su jardín en la aldea de Glen/Gleno, cerca de la tumba de Tolomei, Hansi Weissensteiner señala hacia un viñedo vecino.

“Hace cientos de años que se llama Planggn, en alemán, y así debería seguirse llamando”, me dice.

“Pero no es el nombre oficial”.

Los nombres de montañas y ríos tienen un nombre en alemán y uno en italiano. Getty

Conflicto

Los partidos políticos no han logrado ponerse de acuerdo sobre el tema de los topónimos y el debate ha exacerbado viejos resentimientos entre quienes hablan alemán e italiano.

Algunos grupos, como el Suedtiroler Freiheit, un pequeño partido de oposición que promueve la independencia de Italia, quieren que se eliminen todos los nombres que impuso Tolomei.

“Todo lo que hizo el fascismo para reescribir la historia del Tirol del Sur, con el objetivo de hacerla italiana -aunque nunca lo fue-, es un crimen cultural y no tiene derecho a existir”, me dijo Stefan Zelger de Suedtiroler Freiheit.

“No más nombres de Tolomei”

El gobernador del Tirol del Sur, Arno Kompatscher, del conservador Partido del Pueblo de Tirol de Sur (SVP en italiano), coincide en que lo que hizo Tolomei es condenable.

Sin embargo, su postura es que “la vida sigue”.

Me dijo que no quitarán los nombres italianos de los pueblos y ciudades.

¿La aldea de Glen o Gleno? (en la foto). Algunos de los habitantes prefieren conservar los nombres alemanes originales. BBC

Modificaciones

Pero su partido propone deshacerse de los topónimos creados por Tolomei que no son de uso frecuente.

Los cambios los decidirá una comisión de expertos.

“Nosotros decimos que se usen los nombres que realmente usa la gente”, dice Kompatscher.

“Claro que tenemos que usar algunos nombres en italiano que originalmente fueron invenciones fascistas pero que son usados por los ciudadanos de habla italiana”, explica.

“Son unos mil o 2 mil nombres”, estima. “La comisión debería decidir”.

“La nuestra es la única postura que garantiza que vivamos juntos en paz”, afirma.

Incomodidad

Pero esa propuesta ha molestado a algunos italoparlantes preocupados por la dominancia alemana en la provincia.

Alessandro Urzi del partido L’Alto Adige nel Cuore (Alto Adigio en el corazón en italiano) cree que los nombres en italiano se deben mantener y que es incorrecto asociar a la actual comunidad italiana con el fascismo.

“¿Cómo es posible que una mayoría étnica como la alemana elimine parte de la identidad de la minoría italiana?”, afirma.

Por su parte, Francesco Palermo, representante multipartidario en el Senado, dice que debe negociarse un acuerdo para ambos idiomas.

En el centro de esquí de Obereggen, en las Dolomitas, cerca de Bolzano, fue difícil encontrar a alguien que supiera su nombre italiano: San Floriano.

“Nadie lo llama así, ni siquiera los italianos”, asegura Barbara Varesco, periodista del diario Dolomiten .

Frontera mixta

Desde su residencia en Glen/Gleno, rodeado de viñedos y montañas, Hansi Weissensteiner encoge los hombros filosóficamente.

“Somos tiroleses del sur, nuestra lengua materna es el alemán y somos ciudadanos italianos”.

“No puedes retroceder el tiempo cien o doscientos años. Cuatro generaciones aquí se han criado bilingües”, reflexiona.

“Deberíamos conservar nuestra lengua germana. Pero no puedes echar a los italianos, eso es imposible”.

“Respetamos a los italianos. Tanta gente tiene una madre alemana y un padre italiano o viceversa”, sostiene.

“Esta siempre ha sido una región fronteriza mixta”.