En Corte defendiendo mi vida y a mi familia

El acceso a un abogado no debería de ser una cuestión de suerte
Sigue a La Opinión en Facebook
En Corte defendiendo mi vida y a mi familia
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Hace menos de un año, casi me deportan de los Estados Unidos. Sin la capacidad de entender mucho inglés o las posibilidades de pagar a un abogado, la escala de justicia se vertió en mi contra. Afortunadamente, un abogado voluntario vino a mi defensa, demostrando como un abogado puede hacer una gran diferencia en la vida de muchos que como yo enfrentan el complicado y confuso sistema de la deportación.

Los Ángeles ha sido mi casa y mi refugio por una década. En México, donde yo nací, fui forzada a casarme a los 14 años y sufrí de violencia domestica severa. Deje México después de que mi esposo trato de matarme a mí y mi bebe.

A finales del 2015, los agentes de inmigración me arrestaron en una fiesta por que no estaba legal en los Estados Unidos. Ellos trataron de mandarme de regreso a México, donde yo estaba segura que mi esposo me encontraría y trataría de matarme otra vez.

Pase meses detrás de las rejas en el Centro de Detención de Adelanto, una cárcel en el Condado de San Bernardino. Mientras yo atendía a los tribunales si un abogado, siempre hubo un abogado del gobierno argumentando que yo debería de ser deportada. Me sentía si poder.

Pero nunca perdí la esperanza. Eventualmente, encontré a un abogado voluntario, quien intervino a última hora para ayudarme.

Sin un abogado, no hubiera podido defender mi caso. No hubiera podido obtener y usar mi archivo para demostrar que yo era una sobreviviente de violencia doméstica. Además, mi abogado encontró un error en los archivos del gobierno. Durante mi audiencia de deportación, el abogado del gobierno declaro que yo había sido declarada culpable de un crimen que no cometí y que aún no existe como un cargo real.

Sin un abogado, estoy segura que hubiera sido deportada. En lugar de eso, fui liberada y pude reunirme con mis hijos.

Muchos no tienen la misma suerte. Mi abogado me explicó que el 70% de las personas detenidas en Los Ángeles que enfrentan deportación van a sus audiencias sin un abogado que los represente. A muchos de ellos se les permitiría quedarse si tuvieran quien los defendiera.

El acceso a un abogado no debería de ser una cuestión de suerte. Sé por experiencia que hay mucho en juego. Tanto la Ciudad como el Condado están considerando financiar un programa que les ayudara a los inmigrantes con representación legal en sus casos de deportación. Si ese programa es aprobado, les dará a las personas como yo la oportunidad de luchar para quedarse con sus familias y seguir contribuyendo al país que es su hogar.

Laura Hernandez ha vivido en South Los Angeles con sus cuatro hijos desde hace más de diez años. Hernandez huyó de Mexico para escaparse de una situación de violencia doméstica. En el 2016, fue detenida por ICE y estuvo encerrada en Adelanto por más de cuatro meses. Gracias a la ayuda de un abogado voluntario, logró ganar su caso y permanecer en Estados Unidos.