Osorio, sus rotaciones y una nueva humillación, a juicio de la afición en México

Muchos piden su cabeza, otros que siga su proceso. El colombiano divide opiniones y hace crecer la incógnita de un Tri bien conformado para enfrentar el Mundial en 2018
Osorio, sus rotaciones y una nueva humillación, a juicio de la afición en México
El técnico de la selección mexicana de fútbol, el colombiano Juan Carlos Osorio, tiene mucho qué explicar tras la Copa Confederaciones.
Foto: SERGEI ILNITSKY / EFE

México optó por autodestruirse en la Copa Confederaciones.

Las rotaciones le habían matado la esencia a un equipo que presumía una de sus mejores generaciones, pero ayer, un concierto de errores en todas las líneas encaminó al Tri a una despedida que pocos querrán recordar.

Esta vez Juan Carlos Osorio lanzó una versión tricolor que estaba para hacer sufrir a Portugal. Ante el campeón de Europa, el DT de México mandó cinco cambios respecto al choque frente a Alemania los que figuraron para hacerle frente a los lusos.

El regreso de Carlos Vela a la titularidad, Andrés Guardado gobernando en media cancha con Rafael Márquez, Luis Reyes como lateral puro, y Oribe Peralta, el héroe en los partidos importantes.

El resultado fue casi el mismo, México falló de atrás hacia adelante. La defensa nunca pudo contener a un Portugal que ya no contó con Cristiano Ronaldo y el medio campo fue de Joao Moutinho, quien ganó el terreno donde México optaba por iniciar sus ataques.

Por las bandas Layún sufrió, como en toda la copa, y al frente, Javier Hernández fracasó cuantas intentó contra el arquero Rui Patricio, quien pasó bien las pruebas a las que fue sometido por Oribe Peralta e Hirving Lozano.

Fernando Santos, DT de Portugal, aprendió la lección, y con esa suerte que había beneficiado a México durante su primer choque en Fase de Grupos, volvió a casa con un tercer lugar que no sabe mal.

Como en el resto de la competencia, los inicios de partido fueron un auténtico martirio para los tricolores, la defensa siguió dando muestras de debilidad, los laterales fueron vulnerables de nuevo, el medio campo fue superado casi siempre y en el ataque nunca llegó la eficacia que tanto pedía Juan Carlos Osorio.

Los castillos en la arena que construyó México se desmoronaron, como la paciencia de su cuestionado técnico, quien terminó expulsado, o el mismo Raúl Jiménez, que vio la roja por una patada infantil.

México dejó Rusia con las manos vacías y con más dudas que certezas.