Sessions urgió al gobernador de California a que no firme la ley “santuario”

Sessions dijo que, debido a las políticas en “ciudades santuario”, la policía se ve forzada a soltar a criminales  indocumentados “sin importar la seriedad de sus crímenes o la extensión de sus antecedentes”
Sessions urgió al gobernador de California a que no firme la ley “santuario”
Sessions instó a Jerry Brown a no firmar.
Foto: Chip Somodevilla/Getty Images)

WASHINGTON.- Como parte de su ofensiva contra las “ciudades santuario”, el fiscal general, Jeff Sessions, afirmó este martes  en Portland (Oregón) que el Departamento de Justicia “no cederá una sola cuadra” a los criminales, e instó al gobernador de California, Jerry Brown, a que no firme una ley estatal que convirtió al estado entero en un “santuario” para inmigrantes indocumentados.

“El Departamento de Justicia no cederá una sola cuadra o esquina en EEUU a la ilegalidad o el crimen. Ni toleraremos  la pérdida de vidas inocentes porque un puñado de jurisdicciones que cree que está por encima de la ley”, advirtió Sessions durante un discurso en la sede de la Oficina de Servicios de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) en Portland.

Sessions atacó en particular a la legislatura de California, que el sábado pasado aprobó una ley estatal que restringe la cooperación de la policía con las autoridades de Inmigración, y aumenta las protecciones para los inmigrantes indocumentados.

Al citar tres casos de víctimas de crímenes cometidos a manos de inmigrantes indocumentados en California,  incluyendo recientemente el del voluntario Abel Esquivel en un barrio de San Francisco, Sessions fustigó a la legislatura por aprobar la ley “santuario” y pidió que Brown la rechace.

“La legislación pone en riesgo la seguridad de los buenos oficiales policiales, y la seguridad de las vecindades que más  necesitan su protección. Están en juego vidas y medios de subsistencia”, enfatizó Sessions.

Pero Brown ya se había comprometido a promulgar la ley después de que el Senado estatal acordó diluir la medida para preservar la facultad de las autoridades carcelarias de cooperar con agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) en casos limitados.

En concreto, la ley de California prohíbe que la policía haga las veces de agentes de Inmigración, pregunte sobre el estatus migratorio de una persona, o participe en tareas de inmigración propias del gobierno federal.

Aprovechando su visita, Sessions señaló que la ciudad en el noroeste de Oregón no es “inmune” a los problemas de alta criminalidad y actividades de las pandillas, ya que entre 2013 y 2015 la ciudad registró un incremento de más del 140% en homicidios.

Sessions destacó el caso de Sergio Martínez, un inmigrante indocumentado de Portland que había sido deportado “al menos 20 veces”  y tan solo este año fue arrestado en diez ocasiones por distintos crímenes violentos, incluyendo posesión de drogas y robo de vehículo.

Datos oficiales muestran que Martínez había sido deportado 12 veces de California y Texas, y terminó en Oregon, donde siguió implicado en crímenes.

Martínez se encuentra en prisión después de que en julio pasado fue arrestado por amordazar, golpear y  violar a una mujer de 65 años en su propia casa.

Las autoridades de Oregón, siguiendo una política de “santuario”,  desoyeron la solicitud previa de ICE de retener a Martínez en prisión y trasladarlo a la custodia federal, se quejó Sessions.

Las “ciudades santuario” se convierten en “el mejor amigo de un traficante, contrabandista o pandillero”, alegó Sessions, quien instó a Portland y otras jurisdicciones a que reevalúen su política actual.

Portland es una de varias ciudades que han entablado demandas contra la Administración Trump por su política de suprimir ciertos fondos policiales a jurisdicciones que restringen la colaboración con ICE, con la premisa de que la policía local  necesita estrechar la confianza y cooperación de las comunidades inmigrantes.

Sessions dijo que, debido a las políticas “santuario”, la policía se ve forzada a soltar a criminales  indocumentados “sin importar la seriedad de sus crímenes o la extensión de sus antecedentes”, dando pie a que puedan quedar en libertad “pederastas, violadores, asesinos, narcotraficantes, y pirómanos”, para que regresen a las comunidades donde, en principio, “no tenían derecho de estar” y debían ser deportados.

Su discurso forma parte de su continua batalla, en las cortes y ante la opinión pública, en contra las “ciudades santuario”, después de que el viernes pasado un juez federal en Chicago (Illinois) prohibió que el Departamento de Justicia pueda bloquear ciertos fondos policiales federales a las “ciudades santuario”. Sessions justificó el condicionamiento de esos fondos.

EEUU afronta una batalla en múltiples frentes: un incremento en los crímenes violentos, un aumento en las actividades de “feroces pandillas”, una epidemia de abuso de opiáceos que se cobra la vida de un estadounidense cada 10 minutos, y amenazas del terrorismo global, dijo.

Ese escenario, advirtió, se suma a una erosión de la disciplina en las familias y al deterioro del respeto por las leyes.

Ni durante su tiempo como miembro del Senado, ni desde que asumió el cargo en el Departamento de Justicia,  Sessions jamás ha destacado las contribuciones de los inmigrantes a la economía: todo lo contrario, ha hecho énfasis en el minúsculo número de personas que cometen crímenes.

Sessions no es bienvenido

Afuera del edificio, en el Distrito Pearl de Portland, alrededor de 250 activistas comunitarios realizaban una protesta desde tempranas horas contra Sessions -algunos con palabrotas irrebatibles en un diario comunitario-, y para exigir una protección permanente a la población indocumentada.

Los activistas de grupos como “Resistance”, “Milenio.org”, “Voz Hispana Cambio Comunitario”, y varios sindicatos, también llevaron su protesta contra Sessions a las redes sociales, donde colgaron imágenes con carteles y mensajes de apoyo a los inmigrantes.

El propio comisionado de Portland, Nick Fish, dijo en sus cuentas en Twitter y Facebook que la ciudad le mostraría al fiscal general que su ciudad se solidariza con los “Dreamers”, que ahora se encuentran en limbo tras el anuncio de la eliminación escalonada del programa de “acción diferida” (DACA) de 2012.

Ni Fish ni el alcalde de Portland, Ted Wheeler, participaron en el evento con Sessions. Wheeler ha dicho que no está de acuerdo con la política migratoria de la Administración y así se lo hizo saber a Sessions en una carta.