Le negaron una vez un crédito, ahora está en el negocio de darlos

La venezolana Luz Urrutia, trabajó en banca y fundó un banco enfocado en la comunidad hispana. Ahora dirige un fondo sin fin de lucro que es el mayor prestamista del país a pequeños empresarios

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Le negaron una vez un crédito, ahora está en el negocio de darlos
Luz Urrutia en una de las oficinas de Opportunity Fund./Cortesía

Luz Urrutia llegó de Venezuela a los 17 años y acabó en EE UU los estudios universitarios que empezó en Caracas. Encontró un trabajo en el banco Wachovia (adquirido por Wells Fargo durante la Gran Recesión) en Atlanta y una de las cosas que hizo en ese momento fue pedir una tarjeta de crédito. Se la negaron por falta de historia crediticia. Hoy dirige una institución de California, Opportunity Fund, que da préstamos a pequeños negocios y financia el desarrollo comunitario.

La anécdota del rechazo a la concesión de una tarjeta, repetida en incontables casos de inmigrantes, fue una lección difícil y determinante “en un 180%” para orientar la misión de su trabajo, según explica a este periódico. Aprendió que los bancos le ponen las cosas muy difíciles a los inmigrantes y recién llegados.

“En ese momento fue cuando me hice la promesa de establecer, algún día, una organización con fin de lucro para ofrecer servicios financieros asequibles y responsables que se abrieran a personas que no tuvieran acceso a la banca”.

Urrutia trabajó 18 años en Wachovia “y fueron maravillosos pero me pregunté si estaba teniendo el impacto que quería tener en la vida de otras personas”.

Para dar respuesta a esta pregunta se unió a otras personas con el objeto de crear el Banco de Nuestra Comunidad, con sede en Georgia. Su misión era servir a la población latina que no tenía cuentas bancarias o no las usaba mucho. “El espíritu inmigrante estaba dentro de mi por eso junto con otras personas nos pusimos a escribir el plan de negocio y empezamos a levantar capital para el banco que abrimos en abril de 2001”.

“Abríamos cuentas, cambiábamos cheques, se facilitaba el pago de facturas, tarjetas preparadas y préstamos chiquitos e hipotecarios”, recuerda. La entidad llegó a tener $600 millones en activos. El banco se vendió en 2013 y ella fue a trabajar a Oporturn, antes conocido como Progreso Financiero, entidad en la que expandió las sucursales en varios estados.

Al hablar de los activos del el Banco de Nuestra Comunidad, Urrutia explica que eso “demuestra la oportunidad tan grande que hay en ese mercado, en aquella época la había y ahora la hay más para bancos e instituciones financieras como Opportunity Fund que ofrecen servicios responsables con credibilidad que pueden ayudar a estos consumidores”, explica.

Urrutia llegó al frente de Opportunity Fund a finales de agosto.Se trata de una institución financiera de California sin fin de lucro creada hace 25 años por Eric Weaver para el desarrollo comunitario. Con ella “se ayuda a los trabajadores a ahorrar, a ganar diero e invertir en su futuro. El enfoque ha sido prestar a pequeños negocios y a los universitarios para que puedan terminar su grado y ahorrar”, explica.

Los clientes no son necesariamente hispanos pero al estar enfocada su actividad en California, muchos de los pequeños negocios que han atendido lo son. El perfil de su cliente es un empresa que tiene poca historia crediticia o no tienen colateral y la banca no atiende su solicitud de préstamo. “Nosotros tenemos una metodología de suscripción de créditos algo más expansiva [que la de la banca tradicional], con datos alternativos que dan fortaleza al crédito y que no siempre se ven en un informe de crédito”.

Entre sus clientes, enumera, hay negocios con pocos activos, sociedades unipersonales que necesitan $25,000 o $30,000 y pequeñas empresas establecidas que necesitan un empuje financiero más pero no reúnen los requisitos que les pediría un banco regular.

Y también están con los food trucks. Trabajan directamente con quienes fabrican los camiones para poderlos financiar.

La misión de Urrutia al frente de Opportunity Fund es el plan estratégico que se trazó desde 2017 a 2020 y que se concreta en varios aspectos. Uno de ellos es hacer préstamos comerciales de unos $500 millones que tengan impacto directo en unas 50,000 personas. La mayor parte de este capital, $400 millones, se dedicará a algo más de 9,000 pequeños negocios, el resto irá destinado a proyectos de infraestructura en comunidades y educación para estudiantes universitarios.

Hace un par de años, este fondo se dio cuenta que la necesidad de sus productos es mayor que California y están expandiéndose a través de parternariados. El primero ha sido con Lending Club a través del cual están haciendo préstamos en Florida, Georgia, Illinois, Michigan, Oregon , North Carolina, Ohio, Washington y Nueva York.

“Nueva York es un mercado maravilloso para el modelo nuestro porque tiene muchas pequeñas empresas y no hay mucha oferta de productos financieros para micronegocios”, explica.

El parternariado con Lending Club se concreta en el hecho de que si esta institución deniega un préstamo pero entra dentro de los parámetros de Opportunity Fund, este fondo lo hace de forma automática y el cliente lidia con en términos de aplicación, servicio y el proceso de suscripción con este fondo.

Urrutia dice que, además de trabajar en ese plan estratégico y gestionar una cartera saludable y responsable en el crédito, quiere entender mejor a sus clientes, “los productos que podemos ofrecer y expandir nuestra oferta para que los empresarios mejore el manejo de su liquidez”.

A los empresarios que tienen dificultades para captar dinero Urrutia les pide que no se rindan. “Hay oportunidades e instituciones que les pueden ayudar con pequeños prestamos para ayudarles a crecer con ayuda técnica y asesoramiento financiero”.

Esta empresaria admite que muchas veces los fundadores de pequeños negocios piensan que no tienen opciones y acuden a préstamos y entidades predatorias que cobran tasas altísimas. “Es importante que los microempresarios hagan su tarea antes de tomar dinero y que no lo hagan de instituciones que les puedan destruir su crédito”.

Efecto multiplicador

“Con cada préstamo que hacemos creamos tres trabajos y por cada dólar invertido, dos en actividad económica”. Luz Urrutia