Editorial: Dreamers merecen mejor trato

Las condiciones del plan de Trump son inaceptables
Editorial: Dreamers merecen mejor trato
Los "Dreamers" mantienen su lucha en el Congreso.
Foto: Mark Wilson/Getty Images

La propuesta migratoria de la Casa Blanca está condenada al fracaso. El presentarla como una “solución acordada”, que supuestamente no es la base de una negociación sino el resultado de ella, es darle una estocada final.

Parece que para el gobierno del presidente Trump la solución para los menores, que fueron traídos ilegalmente por sus padres a Estados Unidos, es un plan que desagrade a todos. La lógica quizás sea que si los antiinmigrantes y los proinmigrantes se oponen a la propuesta, quiere decir que es razonable. Pero no lo es.

Es inadmisible que se proponga eliminar a los padres del núcleo familiar cercano. Ya es común que los repetidos valores familiares de los Republicanos se desbarrancan a la hora de hablar de inmigración.

La propuesta establece una serie de condiciones para dar un camino a la ciudadanía a 1,8 millones de los llamados soñadores. Entre ellas se modifica la norma migratoria de la reunificación familiar o lo que llaman “cadena de inmigración”.

El plan elimina la posibilidad de traer tíos, primos y padres. Creer que los padres no son parte del núcleo familiar es una trampa. El fin es impedir que los soñadores legalizados puedan ayudar a sus padres que los trajeron, los criaron, los educaron y que todavía viven en Estados Unidos.

Visto de esta manera, la decisión de quitar la protección de deportación (DACA) a los soñadores es una estrategia macabra para negociarlos a cambio de la deportación de sus padres.

En este caso no es solo bloquear la posibilidad de que los hijos puedan traer legalmente a sus padres, que llevan trabajando y contribuyendo con sus impuestos en este país. Hay otras medidas en la propuesta que facilitarán su deportación.

Hay espacio para negociar el famoso muro y la seguridad que Trump quiere en las fronteras. El problema es querer separar eso en un fondo de 25,000 millones de dólares. Esa es una gran cantidad de dinero que estaría fuera de otras necesidades humanas más urgentes.

La maniobra política de eliminar DACA para usar a los soñadores como pieza de intercambio por una reforma integral subestima el contenido humano del tema. Ignora que hay 11 millones de indocumentados que quedarían en una marginación permanente.

La experiencia dice que una reforma integral lleva mucho tiempo, es muy compleja, hay muchos intereses de por medio. Esta es una medida necesaria que incluye la negociación de algunos de los puntos que hoy pide la Casa Blanca.

Ahora se necesita proteger a los soñadores de DACA en un marco limitado de negociación.  Existe un fallo judicial que congela el proceso, pero también hay una apelación para dar fin al programa. Hay un apuro para ello. Hay fechas claves que se acercan. Hoy la prioridad son estos  jóvenes, su situación merece un trato distinto.