El control de armas de un estado influye en sus tasas de homicidio y suicidio y en las de sus vecinos

En 2016, más de 38,511 personas murieron por lesiones relacionadas con armas de fuego en EEUU
El control de armas de un estado influye en sus tasas de homicidio y suicidio y en las de sus vecinos
La demanda de leyes más estrictas respecto a las armas de fuego creció tras la masacre de Parkland. Getty Images
Foto: Zach Gibson / Getty Images

Las leyes de un estado respecto a venta, propiedad y uso de armas de fuego (o la falta de ellas) influyen directamente sobre las tasas de suicidio y de homicidios relacionados con estas. Así lo revela un estudio publicado el lunes en la revista JAMA Internal Medicine.

El estudio descubrió que los estados con las leyes de armas más estrictas, en promedio, también tienen tasas de suicidio más bajas (sin limitarse sólo a los debidos a armas de fuego). Según los autores, un equipo del Centro Médico Weill Cornell y la Universidad de Columbia en Nueva York y la Universidad de Pensilvania, a menudo las personas con problemas que no tienen acceso a un arma de fuego carecen de forma alguna de quitarse la vida.

En lo que respecta a los índices de homicidios relacionados con armas de fuego, la fuerza del control de armas de un estado importa mucho, claro, pero también influye la de las leyes de armas adoptadas por los vecinos de dicho estado. Y es que los 48 estados continentales se influyen entre sí, en mayor o menor medida según la cercanía.

Así, las tasas más altas de homicidios cometidos con armas de fuego se encuentran en condados situados en estados con leyes de armas laxas cercanos a su vez a estados con condiciones similares, entre ellos Texas, Kansas, Arkansas, Louisiana, Mississippi y Florida. Asimismo, en los condados de estados con leyes de armas poco restrictivas, los homicidios relacionados con armas de fuego son más bajos cuando un estado vecino cercano posee leyes de armas estrictas. Ejemplo de ello son los condados de Nevada y Arizona situados junto a California y los condados en el cuadrante noreste de Missouri que bordean Illinois.

Para extraer estos datos, los autores del estudio examinaron los registros de defunción de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los cuales organizaron en función de la causa de muerte y el condado donde esta aconteció. Se identificaron suicidios y homicidios relacionados con armas entre enero de 2010 y diciembre de 2014, tras lo que se observó cómo esas tasas de mortalidad de armas de fuego se alinean con el nivel de las regulaciones de armas vigentes tanto en el estado como en las líneas de los estados vecinos.

La nueva investigación subraya el poder de las leyes estatales de armas en un momento en que los legisladores federales se han negado a tomar medidas al respecto. Los demandas de legislación a nivel estatal, especialmente en Florida, se han intensificado desde el tiroteo escolar del 14 de febrero que se cobró la vida de 17 personas en Parkland. “Ya que el Congreso no ha querido o podido actuar, la necesidad de leyes y políticas estatales efectivas sobre armas de fuego en Estados Unidos nunca ha sido tan grande”, escribió el doctor Robert Steinbrook, editor en jefe de JAMA Internal Medicine, en un editorial que acompaña al nuevo estudio.

En 2016, más de 38,511 personas murieron por lesiones relacionadas con armas de fuego en EEUU, aproximadamente el 61% por suicidio y el 35% por homicidio. La distribución de las tasas de mortalidad por armas de fuego, sin embargo, no es en absoluto uniforme: según el CDC, este año las armas fueron la causa de de 3.4 de cada 100,000 muertes en Massachusetts, pero de 21.3 de cada 100,000 en Louisiana y de 23.3 de cada 100,000 en Alaska.

Da comienzo así una nueva línea de investigación de lesiones por armas de fuego que se enfoca tanto en si las leyes de armas estatales funcionan a la hora de reducirlas, como en cómo un estado puede apoyar o socavar los esfuerzos del vecino. “El fortalecimiento de las políticas estatales sobre armas de fuego puede prevenir el suicidio y el homicidio con armas de fuego, con beneficios que pueden extenderse más allá de las fronteras estatales”, concluyeron los autores del estudio.