¿El fin de los “narcocorridos”? Una nueva generación de gruperos dice “sí”

Los artistas criados en EE. UU. se niegan a cantarle a la violencia
¿El fin de los “narcocorridos”? Una nueva generación de gruperos dice “sí”
T3R Elemento se rehúsa a cantar a la violencia.
Foto: YouTube, T3R Elemento

Aunque en varios estados de México están prohibidos, los narcocorridos siguen siendo uno de los sellos más distintivos de la música regional mexicana. Grandes figuras como Alfredo Ríos “El Komander” y Los Tigres del Norte, abarrotan inmuebles al compás de canciones que ensalzan las vidas de criminales. A pesar de lo lucrativo que resulta cantarle a la delincuencia, hay una nueva generación de artistas que han decidido alejarse de ese estilo y tienen sus razones.

“Ya hay mucha violencia en el mundo y nos toca a nosotros no seguir impulsándola o promoviéndola, porque por ejemplo, nosotros tenemos una hermanita de 8 años y no nos gusta que escuche ese tipo de música, preferimos cantarle a la fiesta, al amor, temitas románticos y gracias a Dios estas canciones nos están funcionando muy bien”, declaró a Univision Cristian Parra, acordeonista Los Parras, una prometedora agrupación integrada por dos jóvenes criados en Estados Unidos.

Son precisamente los jóvenes de raíces mexicanas que comenzaron su vida artística en la Unión Americana, los que están renunciando al narcocorrido como estilo musical. Contrasta esta actitud con consagrados como Los Tigres del Norte, que a pesar de ser censurados en su propio país, insisten en mantener las letras que les dieron fama.

Tras una serie de cancelaciones en 2014 en Chihuahua, Javier Hérnandez, integrante de Los Tigres del Norte, insistió en charla con Proceso, que si bien rechazan la violencia que agobia a varias partes de México producto de las actividades de los narcotraficantes, sus letras “simplemente cuentan la historia viva de la gente”.

“Nos tienen el estigma del narco, pero hay muchas cosas bonitas en Sinaloa y en México”, dijo a Jorge Ramos la Arrolladora Banda El Limón. La banda con 20 años de carrera musical, no precisó cuánto han influido los narcocorridos para reforzar la imagen de violencia en la zona norte de México.

Hay mucha violencia en todas partes y los narcocorridos existen desde hace muchos años, lo que nosotros intentamos hacer es música para entretener, no nos involucramos más”, apuntó Kristopher Nava, vocalista de T3R Elemento, otra prometedora banda grupera que se está abriendo paso en importantes ciudades como Las Vegas, con letras más ligeras y sin referencia al narco.

El éxito de Los Parras y T3R Elemento, es una prueba tangible de que no se necesita explotar la narcocultura para hacerse un lugar en el regional mexicano.

“Me gusta componer todo tipo de historias, cosas que me pasan a mí o a conocidos, pueden ser temas tristes, románticos o alegres. Preferimos historias que le suceden a los ‘chavales’ o a ‘la plebada’ que nos gusta la fiesta y que, si nos pasamos toda la semana trabajando por qué no echarnos unos tragos el fin de semana, y así son los corridos que estamos presentando, los corridos alegres y ‘enfiestados’”, agregó Parra.

Para nada es sencillo romper con un estilo marcado por décadas, así lo ha constatado Tierra Cali, una agrupación formada en Uruapan, Michoacán, donde están asentados grupos criminales y los corridos forman parte de la banda sonora cotidiana de la comunidad.

“A lo largo de casi 20 años nos hemos enfrentado a la crítica hacia nuestra música, pues no entienden cómo un grupo que surgió en Michoacán no toca temas del narco, pero nuestra onda grupera y mis composiciones es otra”, dijo a la televisora hispana Humberto Plancarte, líder y compositor del grupo.

Estos artistas no solo renuncian a la violencia como forma de expresión, también le dicen adiós a muchos miles de dólares que deja la lucrativa industria del narco. Intérpretes por “El Komander” cobran hasta 20,000 dólares por una hora de presentación privada, según publicó la revista Espejo. Ni que decir de las composiciones para una persona en específico que como mínimo se valoran en 5,000 dólares.