Editorial: Derrota judicial para Trump

La Administración no podrá manipular leyes a su antojo. Esta vez ganaron los inmigrantes
Editorial: Derrota judicial para Trump
Agentes de migración detienen a un inmigrante indocumentado.
Foto: ICE.gov

La deportación de inmigrantes no es tan fácil como lo desea el presidente Donald Trump. La estrategia de querer convertir a esa gente en delincuentes peligrosos es ilegal. Tiene la solidez de un castillo de arena que se derrumba ante la primera revisión judicial.

Esta es una victoria para los inmigrantes: la Suprema Corte de Justicia determinó que la deportación de un individuo por el hecho de ser un criminal violento, según el argumento del Departamento de Justicia, está basada en una cláusula cuya interpretación es inconstitucionalmente vaga.

En otras palabras, la administración Trump no puede exagerar a su gusto la peligrosidad de una persona para deportarla. Hay un límite establecido por la ley que debe ser respetado incluso en el proceso de inmigración.

Hay una ley aprobada en 1984 sobre el delincuente armado que establece una definición de “delito de violencia” y que fue discutidoaen los tribunales por varios años. En 2015 finalmente se estableció que esa parte de la ley era demasiada vaga para inferir una interpretación que no esté detallada allí. El juez Antonin Scalia , quien redactó esa decisión, varias veces dijo que el único cambio que se podía hacer era a través del Congreso.

Ahora el secretario de Justicia Jeff Sessions argumentó que como las normas de inmigración son más flexibles que la ley criminal, se podía estirar la interpretación como un chicle para deportar gente. Un juez de inmigración dijo que sí, la Junta de Apelaciones de Inmigración lo ratificó. Pero el Noveno Tribunal Federal de Apelaciones dijo no y el Supremo confirmó ese rechazo.

Una mayoría de 5-4 le explicó que no podía deportar a un inmigrante legal que robó una casa diciendo que tenía un “serio potencial de riesgo” hacia otra persona, porque el delito suele cometerse en un casa vacía. También dijeron que el castigo de deportación era demasiado serio para una cláusula que se sigue considerando constitucionalmente vaga.

La decisión sorprendió a muchos por contar con el respaldo decisivo del nuevo juez Neil Gorsuch. Él no es un liberal tapado. Su argumento es similar al de Scalia, al que reemplazó en el Alto Tribunal, en este caso y tal como se anticipa que será en otros.

Gorsuch con este fallo mostró ser el conservador estricto que no se deja doblegar por los vientos políticos de quien lo designa. No estuvo totalmente de acuerdo con los magistrados, pero tampoco con el juez Clarence Thomas quien dio al gobierno más libertad para deportar.

Ahora será más difícil deportar inmigrantes. Un aspecto de la ley no puede ser manipulado para que un delito sea catalogado como violento y peligroso para la vida de otros -cuando no lo es- para expulsar hasta residentes legales del país.

Es un triunfo de la ley.