Hondureña se salva de la deportación por ahora, pero sigue en la mira de ICE

Rodríguez solicitará asilo pero tiene una nueva cita el 9 de julio para decidir si es deportada a Honduras
Hondureña se salva de la deportación por ahora, pero sigue en la mira de ICE
Marta Rodríguez, abrazada por uno de sus hijos, logró un respiro de dos meses.
Foto: Omar Pérez / Red de Congregaciones Santuario

WASHINGTON— Acompañada de líderes cívicos y religiosos, la hondureña Marta Rodríguez llegó este jueves a su cita con ICE en Baltimore (Maryland) “con el credo en la boca”, y aunque por ahora se salvó de la deportación, tendrá que regresar en julio.

Es una historia de zozobra que se repite a diario y por montones en comunidades inmigrantes en todo el país: inmigrantes indocumentados que cumplen con su cita con la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) y salen, bien con una moratoria, bien con una orden final de deportación.

Rodríguez, una empleada doméstica y madre de seis niños, ha cumplido con cada cita desde 2009 pero, bajo la Administración Trump, ICE le dijo que se alistara para una eventual deportación.

Al salir hoy de las oficinas de ICE en Baltimore, adonde la acompañaron su abogado y alrededor de un centenar de activistas cívicos y religiosos que afuera realizaron una vigilia, Rodríguez recibió el abrazo de dos de sus hijos, ruidosos aplausos, y gritos de “sí se puede”.

Al salir de su cita con ICE, Marta Rodríguez es abrazada por dos de sus hijos. Foto: “Fe en Acción”.

Emocionada hasta las lágrimas, Rodríguez respondió con un “sí se puede” y agradeció el apoyo de los activistas, al señalar que inmigrantes que sufren como ella necesitan esas señales de solidaridad.

Marta Rodríguez pide el apoyo de la comunidad para los inmigrantes en peligro de deportación. Foto: “Fé en Acción”.

Los agentes de ICE le habían dicho en su cita de marzo pasado que hoy mismo la deportarían y, aunque por ahora se ha salvado, Rodríguez tiene que regresar para otra cita el próximo 9 de julio.

Mientras tanto, Rodríguez dijo que iniciará trámites para solicitar asilo político, pese a que la Administración Trump está poniendo trabas a ese proceso.

ICE no suele comentar casos específicos pero, en general, mantiene que los inmigrantes tienen derecho al debido proceso pero una vez que reciben una orden de deportación final, tienen que cumplirla.

El caso de Rodríguez es similar al de miles más que se repiten en hogares con estatus migratorio mixto: es dueña de casa, tres de sus seis hijos tienen DACA, trabaja con un permiso temporal, es el sustento de su familia acá, y está al día con sus impuestos. Además, es muy activa en su iglesia, “Misión del Buen Samaritano”, en la localidad de Hyattsville.

Emigró ilegalmente de Honduras en 2005 no sólo por la violencia que consume a ese país centroamericano sino también porque tiene un hijo discapacitado, Osmán, con altas necesidades médicas y que depende de sus remesas para subsistir allí.

“Vinimos acá hoy primero porque queremos que no sea deportada y, segundo, para enviar un mensaje a la Administración y a ICE de que no pueden seguir maltratando a la gente. Como comunidad de fe, vamos a estar pendientes de sus acciones, listos a responder cada vez que un miembro de nuestra comunidad enfrente la deportación”, dijo a este diario Omar Angel Pérez, organizador local de la Red de Congregaciones Santuario del área capitalina, que pertenece a la coalición “Fe en Acción”.

“Si nos quedamos callados, entonces va a pasar lo que ellos quieren que pase. Si nos organizamos, podemos cambiar esas políticas, y es nuestro objetivo final, que los políticos tomen posiciones más contundentes para defender a nuestras comunidades”, subrayó Pérez.

Pérez destacó el envío reciente de una carta a los senadores demócratas de Maryland, Chris Van Hollen y Ben Cardin,y el legislador demócrata ante la Cámara de Representantes, Steny Hoyer, para que intervengan en el caso de Rodríguez.

Mientras, la red de activistas continuará acompañándola y ejerciendo presión sobre el Congreso para una solución permanente para la población indocumentada, precisó Pérez.

Este alivio de dos meses, aunque poco, “es fruto del activismo comunitario, y vamos a seguir luchando hasta ganar”, prometió Pérez.

Rodríguez sabe que su calvario continuará mientras no resuelva su estatus de indocumentada, pero eso no la ha frenado de participar en protestas por una reforma migratoria.

La semana pasada, Rodríguez figuró entre las familias inmigrantes que realizaron una caminata nacional que evocó la historia bíblica de la “batalla de Jericó”.