Peña prometió corregir la estrategia y abatir la violencia; deja un México en llamas

La libertad y seguridad de mexicanos quedaron en simples promesas de campañas
Peña prometió corregir la estrategia y abatir la violencia; deja un México en llamas
Nada contiene la violencia en México.
Foto: Getty

MÉXICO – Tadeo Velázquez de la Rosa tenía sólo ocho meses de edad cuando murió el pasado 21 de mayo por las quemaduras sufridas en el 90 por ciento de su cuerpo, tras el incendio intencional a un camión urbano donde viajaba con su joven madre, Elizabeth de la Rosa. El bebé y su madre, de 26 años, fueron víctimas circunstanciales de un ataque perpetrado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Guadalajara.

Durante su campaña electoral, Enrique Peña Nieto, candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), prometió a los ciudadanos abatir la violencia y “corregir la estrategia de seguridad […] para devolver a todos los mexicanos el orden; pero sobre todo libertad”. Así es como se promocionaba en uno de sus sports de televisión hace seis años.

Tadeo Velázquez de la Rosa tenía sólo ocho meses de edad cuando murió el pasado 21 de mayo por las quemaduras sufridas en el 90 por ciento de su cuerpo, tras el incendio intencional a un camión urbano donde viajaba con su joven madre, Elizabeth de la Rosa. El bebé y su madre, de 26 años, fueron víctimas circunstanciales de un ataque perpetrado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Guadalajara.

Durante su campaña electoral, Enrique Peña Nieto, candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), prometió a los ciudadanos abatir la violencia y “corregir la estrategia de seguridad […] para devolver a todos los mexicanos el orden; pero sobre todo libertad”. Así es como se promocionaba en uno de sus sports de televisión hace seis años.

De cara a la elección federal del próximo domingo 1 de julio, el mandato de Enrique Peña Nieto llega con un funesto desempeño en materia de seguridad, que se hace evidente en las cifras de violencia, pues éstas ya superaron a las de su antecesor, el panista Felipe Calderón Hinojosa, quien lideró un sexenio letal para los mexicanos, luego de lanzar su llamada “guerra” contra el crimen organizado.

Por ejemplo, mayo de 2018 reportó 422 asesinatos más que el mismo mes de 2011, considerado el periodo más violento en la administración de Felipe Calderón.

En el Gobierno de Calderón se registraron 102 mil 859 carpetas por homicidio doloso (de diciembre de 2006 a noviembre de 2012 ). En lo que va del sexenio de Peña Nieto (de diciembre de 2012 a junio de 2018 ) se reportaron 109 mil 542 carpetas por homicidio doloso, 6 mil 683 más que la administración de Calderón y 34 mil 965 más que en el Gobierno del también panista Vicente Fox Quesada, que finalizó con 74 mil 577 homicidios dolosos, de acuerdo con el número de carpetas abiertas.

El robo con violencia reporta 103 mil 759 carpetas iniciadas de enero a mayo de este 2018, un 14.12 por ciento más que en los primeros cinco meses  de 2017, que acumularon 89 mil 99, y un 14. 04 por ciento más  con respecto al mismo periodo de 2013, que registró 89 mil 187.

La extorsión registró su punto más álgido en 2013, con un total de 8 mil 213 carpetas de investigación iniciadas. El delito disminuyó a 5 mil 128 en 2015. Sin embargo, para 2016 regresó la tendencia al alza y en 2017 se reportaron 5 mil 649 carpetas abiertas por extorsión, 7.2 por ciento más que en 2016, que cerró con 5 mil 267.

Mientras que con Felipe Calderón hubo 13 mil 681 desapariciones en seis años, actualmente el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) registra al menos 35 mil 424 personas desaparecidas.

Los colectivos de familiares de desaparecidos consideran que hay más de 50 mil personas desaparecidas en el país, y no las 35 mil que reportan las cifras oficiales.

LA ESTRATEGIA FRACASADA

El doctor José Antonio Álvarez de León, especialista en políticas públicas de la Universidad Autónoma de México (UNAM), consideró que los dos primeros años del Gobierno de Peña Nieto fueron la etapa de “la herencia y retos”, en los se que debió plantear la estrategia de seguridad pública para enfrentar el sexenio.

Evidentemente el Presidente asume una administración complicada en términos de seguridad por la violencia desatada en la lucha contra el crimen organizado”, expuso el especialista en entrevista con SinEmbargo.

Enrique Peña Nieto recibió un país con una tasa de 18.33 homicidios dolosos por cada cien mil habitantes (en 2012), de acuerdo con las cifras oficiales. En 2014 disminuyó 29.3 por ciento a 12.96 por cada cien mil habitantes, que fue la tasa más baja del sexenio.

En la primera etapa, los indicadores mostraban un avance, el punto máximo de violencia estaba en 2011 y parecía que el país iba en camino a recuperarse de los efectos violentos de la guerra contra el narco de Calderón. Sin embargo, para 2015 la violencia nuevamente repuntó.

El académico de la UNAM calificó la etapa intermedia de EPN como la evidencia del rezago.

“A la mitad del sexenio, el Presidente no sólo no pudo enfrentar esa herencia sino que no cumplió las expectativas en términos de control y presencia política, de seguridad y de fuerza del Estado”, explicó.

Para 2016, con un total de 20 mil 547 carpetas de investigación abiertas, el homicidio doloso subió 21.51 por ciento: 3 mil 638 carpetas más que en el 2015, que reportó 16 mil 909 casos, según muestran las cifras oficiales. La tasa de asesinatos por cada cien mil habitantes subió de 13.97 a 16.80, es decir, 16.84 por ciento.

“La impunidad, los homicidios dolosos, el fracaso en la plena implementación del sistema justicia, los problemas de profesionalización de la policía, todos estos conflictos se han quedado cargados de rezago”, detalló el investigador.

En 2017, la tasa fue de 20.50 homicidios por cada cien mil habitantes, un alza de 22.02 por ciento con respecto a 2016, que reportó una tasa de 16.80 y creció 58.17 por ciento en comparación con 2014 [con 12.96 homicidios dolosos por cada cien mil habitantes]. Respecto a 2013, el primer año de este sexenio, la tasa se acrecentó un 11.83 por ciento.

En 2017 aumentaron ocho de los 10 delitos de alto impacto a nivel nacional, de acuerdo con datos del Observatorio Nacional Ciudadano. Una carpeta de investigación por robo con violencia se abrió, en promedio, cada 2 minutos y 16 segundos en el país, lo que es equivalente a una tasa de 188.04 carpetas de investigación por cada 100 mil habitantes.

El robo a vehículo creció 14.34 por ciento (186 mil 896 carpetas de investigación) y a casa habitación 0.27 por ciento (84 mil 559).

El delito de robo a negocio se disparó 27.76 por ciento (93 mil 334 carpetas de investigación) y a transeúnte 24 por ciento (82 mil 042 carpetas de investigación).

Respecto al delito de secuestro, el informe señala que cada 4 horas y 57 minutos se registró una víctima en los 12 meses del año anterior, lo que corresponde a mil 768 víctimas y a una tasa de 1.43 víctimas por cada 100 mil habitantes.

En la etapa final del sexenio, a la que Álvarez León denomina “el fracaso”, se ha desatado la violencia “y, pese al aumento de presupuesto en materia de seguridad, los índices delictivos se mantienen a la alza”, destaca.

El gasto gubernamental en contención de violencia, que agrupa el presupuesto para las fuerzas armadas, gasto de seguridad interna, y gasto en el sistema judicial, creció 73 por ciento en los últimos diez años, de acuerdo al más reciente informe de Índice de Paz 2018.

De 142.4 mil millones de pesos destinado en el 2007 [primer año de Calderón] pasó a 229.5 mil millones de pesos en 2012 [último año del panista].

El primer año de Enrique Peña Nieto [2013] se destinaron 222 mil 100 millones de pesos para la contención de la violencia. En 2016 se asignaron 264.3 mil millones de pesos y para 2017 ese gasto se redujo a 246.5 mil millones de pesos.

“Tras subir 86 por ciento el presupuesto en la década anterior, el gasto gubernamental federal se redujo 7 por ciento el 2017 con respecto al 2016, tras subir un 86 por ciento en la década anterior, destaca el documento.
Actualmente, México gasta el 1 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) en seguridad interna [44.5 mil millones de pesos] y en su sistema judicial [102.9 mil millones de pesos], lo cual representa sólo 60 por ciento del promedio de los países de la OCDE, dice el Índice de Paz.

No obstante, los montos presupuestarios no se reflejan en una verdadera contención de la violencia.

“No hay seguridad, no hay coordinación con los estados, se ha manejado mucho dinero en sistemas de inversión de justicia, que tampoco ha demostrado a plenitud el funcionamiento y la lógica de seguridad. Tampoco ha disminuido el problema carcelario, entonces los retos están ahí pero a través del fracaso”, considera el doctor José Antonio Álvarez de León.

OÍDOS SORDOS A UN GRAN PROBLEMA

Una de las características de la actual administración federal fue la falta de reconocimiento de los problemas, empezando por los repuntes de inseguridad, de acuerdo con diversos especialistas y observadores.

Francisco Rivas, director del Observatorio Ciudadano (ONC), expuso en entrevista con SinEmbargo que en materia de seguridad faltó estrategia y, además, el tema se asumió con superficialidad.

“Nosotros fuimos la primera organización que dijimos que estaba creciendo el secuestro, la extorsión, y en ese entonces el Secretario de Gobernación, Osorio Chong, dijo que no sabíamos contar […] Después, hace dos años, empezamos a advertir del crecimiento de homicidio, y en ese entonces salió Renato Sales Heredia, [titular de Comisión Nacional de Seguridad] a decir que éramos irrespetuosos, que era un análisis sesgado y que no reconocíamos los grandes avances en seguridad […] entonces, el año pasado tuvimos el peor año materia de homicidios en la historia y todo apunta a que este año será aún más violento”, detalló.

El doctor José Antonio Álvarez de León explica que el fracaso en el tema de seguridad, no sólo es por los indicadores del resurgimiento de la violencia, sino porque “la inseguridad se da en muchos aspectos más que en la violencia y los homicidios dolosos”.

La paz en México retrocedió por segundo año consecutivo en 2017 al caer 11 por ciento con respecto al 2016, acuerdo al Índice de Paz, un estudio realizado por Instituto para la Economía y la Paz (IEP) para analizar el nivel con base a cinco indicadores: tasa de homicidios, delitos con violencia, cárcel sin sentencia y crímenes de la delincuencia organizada

La violencia domestica aumentó 32 por ciento de enero de 2015 a diciembre de 2017. “No es solo la violencia criminal o en las calles, es la violencia que está en las casas, la violencia extendida a las dinámicas interpersonales [..]. Esto nos habla de un deterioro mucho más amplío. Hablamos de una cultura y relaciones interpersonales más violencias”, expresó Carlos Juárez, presidente de IEP durante la presentación del documento en abril pasado.

El estudio considera que el crecimiento de la violencia no sólo se debe a crímenes de la delincuencia organizada, sino también a que las personas que pueden sentirse empoderadas por la debilidad del Estado de derecho

En ello coincide el investigador de la UNAM “hay un problema de autoridad, de presencia de la autoridad, liderazgo, por supuesto de capacidad para mantener el orden”.

NO SÓLO LO DICEN LOS ESPECIALISTAS

La percepción de inseguridad subió 3.2 puntos porcentuales en lo que va de la administración de Peña Nieto. Pues pasó de 72.3 por ciento entre marzo y abril de 2013, a 74.3 por ciento, de 2017.

En primer trimestre del último año de Felipe Calderón -2012-, un 66.6 por ciento de los mexicanos encuestados por el INEGI  dijeron sentirse inseguros en el estado en el que vivían. En ese periodo, el estado que expresó sentir mayor inseguridad fue Nuevo León con un 86.2 por ciento, seguido de Estado de México con un 84.5 por ciento; Tamaulipas con un 82.9 por ciento y Chihuahua con 82. 7 por ciento.

En el primer trimestre del penúltimo año de Enrique Peña Nieto,  Estado de México presentó un mayor número de ciudadanos que se sentían inseguros:  90.7 por ciento. En segundo lugar, Guerrero con 86.9 por ciento de la población .

A nivel nacional la percepción de inseguridad subió  72.3 por ciento a 74.3 por ciento entre marzo y abril de 2013 al mismo periodo de 2017.

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