¿Pasara Pemex “a manos de los mexicanos‘‘ con López Obrador?

El político izquierdista asumirá el poder el próximo 1 de diciembre
¿Pasara Pemex “a manos de los mexicanos‘‘ con López Obrador?
Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México.
Foto: EFE

MEXICO.- El próximo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, está atrapado entre tres discursos sobre el futuro energético: el propio que arrastra contra la Reforma Energética porque permitió la entrada de la iniciativa privada a Petróleos Mexicanos; el de su equipo más radical de izquierda que quiere que Pemex sea sólo propiedad del Estado y el los empresarios que lo apoyaron que sugieren sólo enfocarse en revisar posibles actos de corrupción.

El caso es que hasta la fecha no se sabe qué va a hacer, si Pemex será estatal o seguirá con inversión mixta.

El pasado 4 de julio, frente al presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), AMLO se limitó a decir que revisará los contratos que se dieron durante el gobierno previos y que, en el caso de que haya anomalías, irá contra los corruptos “siempre en el cauce legal”.

Durante los últimos cuatro años, el gobierno del priista Enrique Peña organizó nueve fases licitatorias que derivaron en 107 contratos petroleros con inversiones por encima de los 160,000 millones de dólares (mdd) con la promesa de que bajaría el costo de los combustibles, una expectativa que no se cumplió; en cambió, saltaron acusaciones de corrupción  en contra del ex secretario de Energia Emilio Lozoya.

En defensa la postura empresarial Alfonso Romo, próximo coordinador de la Oficina de la Presidencia, dijo en entrevista con la agencia  Bloomberg que López Obrador “no utilizará su mayoría en el Congreso para dar marcha atrás a la histórica reforma que permitió el regreso de las petroleras extranjeras a la industria”.

La afirmación contradice a la posición que AMLO mantuvo desde que se promovió la inyección de capital privado para la exploración de aguas profundas en 2013.  En más de una ocasión arremetió contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por no someter a consulta la reforma energética.

Ya en campaña, López Obrador volvió una y otra vez a la oposición: “El petróleo no es de Peña ni de Carlos Salinas (ex presidente que privatizó la mayoría de las empresas estatales), el petróleo es del pueblo de México y cuando triunfe nuestro movimiento vamos a revertir todas las llamadas reformas estructurales”.

Para Luis Miguel González, director del diario capitalino El Economista,  el dilema sobre lo que hará el futuro presidente en el tema no sólo está en su cabeza sino en su grupo más cercano con posturas contrarias.

“Un ala radical espera que las palabras de la campaña se conviertan en acción de gobierno. En este grupo de los radicales, la voz del novelista Paco Ignacio Taibo II es una de las más elocuentes”, advirtió.

“En el otro extremo, están los moderados, que esperan una solución pragmática: continuidad en lo sustantivo de la reforma energética, con algunas correcciones, por ejemplo en refinación. El representante más visible de esta posición moderada es el empresario Romo”.

Rocío Nahle, propuesta como futura secretaría de Energía ha sorteado las dudas sobre el futuro con la confirmación de la construcción de dos refinerías, otra de las promesas de AMLO cuestionadas por la matemática de costo- beneficio y, sobretodo, cuando las tendencias mundiales son hacia la energía limpia.

“Es un error que no tome en cuenta que en materia ambiental las políticas están cambiando, y la lógica de las refinerías estaría siendo contrario a  las energías limpias que se pretenden en el futuro”, advirtió José María Ramos, analista y director de vinculación del Colegio de la Frontera Norte.

Nahle afirma que  los dos complejos refinadores que se sumarían a la infraestructura de Pemex costarían 6,000 millones de dólares (mdd) pero continúa la duda si podría ofrecer precios más competitivos y si la apuesta es, al final de cuentas, es devolver al Estado todo el control de la industria que hizo posible el milagro mexicano, aunque con millones de barriles menos tras décadas de explotación.