El insulto de Trump a sus propios funcionarios para impresionar a Putin

Trump llamó "estúpidos" a sus funcionarios cuando llamó a felicitar a Putin por su controvertida reelección

Putin había criticado a funcionarios de la Casa Blanca por cuestionar la legitimidad de su victoria electoral
Putin había criticado a funcionarios de la Casa Blanca por cuestionar la legitimidad de su victoria electoral
Foto: MIKHAIL KLIMENTIEV / AFP/Getty Images

Si quedan dudas del tono congraciado del presidente Donald Trump con su homólogo de Rusia Vladimir Putin un nuevo informe lo deja más que en evidencia.

Es tal el interés de Trump de estrechar sus vínculos con el controvertido presidente ruso que insultó a sus propios asesores durante una llamada telefónica a principios de año con Putin, llamándolos “gente estúpida”, según informó The New York Times.

Citando a una fuente con conocimiento directa de la llamada telefónica realizada por Trump en marzo, el diario neoyorquino informó que el presidente ruso lamentó que algunos funcionarios de la Casa Blanca hayan intentado evitar que Trump llamara a felicitarlo por su reciente reelección, la cual muchos obervadores internacionales citaron de fraudulenta.

“Esas son personas estúpidas; no debes escucharlos “, respondió Trump a Putin cuando este hizo el comentario, dijo la fuente cercana a Trump al NYT.

Trump ha recibido fuertes críticas de miembros de ambos partidos desde que asumió el cargo por su falta de caracter a la hora de hablar en contra Putin y Rusia, particularmente por sus intentos de interferir en las elecciones estadounidenses de 2016.

Trump tambíen causó revuelo cuando sugirió antes de la cumbre del G7 el mes pasado que Rusia debería ser readmitida al grupo, luego de haber sido expulsada en 2014 después de que anexó Crimea desde Ucrania.

Este reporte llega precisamente cuando Trump se reunirá con Putin el próximo lunes en Helsinki. La cumbre tendrá lugar al final del viaje de una semana de Trump a Europa, que incluye paradas en Bruselas para la cumbre de la OTAN y en el Reino Unido, donde se pronostica un fuerte recibimiento en su contra.