El Ranchito Vargas, un negocio con una misión de salud

El Ranchito Vargas aseguran que son los primeros latinos en abrir una pollería que cuenta con pollos sin hormonas ni conservativos.
El Ranchito Vargas, un negocio con una misión de salud
La familia Vargas afuera de su negocio en Gardena. (Aurelia Ventura/La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Hasta en lo momentos económicos más difíciles de la familia, María y Rodolfo Vargas siempre trataron de alimentar a sus seis hijos saludablemente.

“Cuando nosotros estábamos chiquitos, a mi papá le [fiaban] un galón de leche. Y ya cuando le pagaban el fin de semana él iba y pagaba lo que debía”, contó Nanci Vargas, de 37 años, con un nudo en la garganta. “Si no fuera por los vendedores, no hubiéramos tenido comida saludable en la casa”.

Han pasado los años y ahora Nanci cuenta con una maestría en terapia familiar y de matrimonio y junto a dos de sus hermanos son dueños de un negocio que promueve la alimentación saludable.

Su hermano Flavio Vargas dijo que la comida que más recuerda de su mamá es un caldo de pollo tradicional de Jiquilpan, Michoacán.

“Aunque éramos muy pobres, mi padre de alguna manera sacaba para comprar un pollo fresco y no procesado”, recordó el hombre de 36 años, quien cuenta con una maestría en economía y administración.

Esta tradición llevó a Nanci, Flavio y a su hermano menor Julio, de 31 años, a querer expandir buenos hábitos en la comunidad.

Empleados de El Ranchito Vargas en las instalaciones del negocio en Gardena. (Aurelia Ventura/La Opinion)

En diciembre del 2017 abrieron la pollería El Ranchito Vargas en Gardena, al sur de Los Ángeles.

Ellos se enorgullecen en asegurar que son los primeros latinos en abrir una pollería que cuenta con pollos sin hormonas ni conservativos.

“Nuestra idea desde el comienzo ha sido promover opciones saludables para la comunidad angelina”, dijo Flavio, asegurando que por lo regular son los chinos, árabes o hindús quienes tienen este tipo de negocios. “Queremos cambiar la mentalidad de la gente y ayudar a que los niños coman saludable”.

Nanci dijo que en la actualidad se ven muchos niños con enfermedades como la diabetes, obesidad y cáncer en el estómago.

“Y pensamos ¿Cómo podemos ayudarles? No es solo un negocio para nosotros es una ayuda para la comunidad. Ese es nuestro enfoque”, recalcó.

El trabajo en familia

María y Rodolfo Vargas emigraron de su natal Michoacán México hace casi 40 años para vivir en Lennox, al sur de Los Ángeles. Con la buena educación y el amor de familia todos sus hijos lograron obtener estudios universitarios y cinco de ellos cuentan con maestrías.

María, de 59 años, recuerda que ella les enseñó a sus hijos que en casa se come a la misma hora y todos juntos, sin importar que los alimentos fueran escasos. Eso sí, siempre frescos.

“Yo le pedía a Dios que nos multiplicara la comida y mi esposo traía un pollo y yo se los hacía con amor. Les hacía su sopita de arroz y con un chile…A veces les hacía sopitas aguadas, de coditos, o lentejas”, recordó.

Maria y Rodolfo Vargas junto a sus hijos Rodrigo, Mayra, Julio, Flavio y Lugardita Vargas.

Nanci dijo que aunque solamente tres de los seis hermanos están involucrados de lleno en la pollería, el esfuerzo y logro ha sido de todos.

“Mi mamá nos ayudó con un crédito para el negocio’, dijo Nanci. “Mi hermana menor donó dinero para seis pollos y dijo que se los diéramos a quien necesite”, recalcó.

La familia ha visto a personas que llegan a comprar solamente las patas de pollo. “Por que no tienen más dinero, pero prefieren comer algo saludable y mi hermana dijo que a estas personas son a quienes debemos ayudar”, dijo Nanci.

Pero ha sido su padre, Rodolfo, de 59 años, quien los ha ayudado incondicionalmente.

“Primero con los trabajos de plomería y algo de construcción”, dijo Rodolfo.

Para su suerte, fue justo en el momento que descansaron a Rodolfo de su trabajo como custodio de una escuela de Los Ángeles, que sus hijos lo necesitaban para supervisar el negocio.

Rodolfo Vargas y Noemi Teresa trabajan con los pollos en el negocio. (Aurelia Ventura/La Opinion)Ê

Retos

Al abrir el negocio los hermanos se enfrentaron con que los permisos, las restricciones de salubridad y hasta el local eran procesos largos y tediosos.

“Hasta hubo un señor donde queríamos rentar que nos dijo ‘Dile a tu gente que se regrese a su país a comer pollo fresco’”, dijo Nanci.

Pasaron cuatro años para que encontraran el local en Gardena y entonces pusieron manos a la obra.

Nadie conocía el trabajo de la pollería.

“Me dieron un libro y lo tuve que leer todo paso a paso”, dijo Nanci. Ella después le explicó todo a sus hermanos y aprendieron las formas de matar un pollo “humanitariamente” para que no sufra.

“Mi papá aprendió luego, luego y yo me acuerdo que cuando iban a venir a hacernos el examen a mí me temblaban las piernas porque no sabía si lo iba a hacer bien”, recordó Nanci, cuyo trabajo actual es psicóloga familiar.

Ahora el trabajo ya es más fácil y sobre todo porque cuentan con su empleado Alfonso Secundino, quien tiene 10 años de experiencia en el negocio de la pollería.

Educando a la comunidad

Los pollos llegan diariamente al negocio desde los ranchos de Fresno y Ramona donde son criados libres y sin hormonas.

Los Vargas están consientes de que los defensores de animales pudieran estar en desacuerdo con su negocio, no obstante aseguran que es necesario para la salud de las personas.

Los dueños de El Ranchito Vargas, Nanci Vargas, su padre, Rodolfo y su hermano Flavio. (Aurelia Ventura/La Opinion)

“La prevención es mejor que el tratamiento. Gastas un dólar o tres dólares más en tu pollo, pero tu salud va a estar mejor en los años que vengan”, dijo Nanci. “Si tu ves en la comunidad hispana hay mucha obesidad, algo que no existe en nuestros países porque ellos todavía tienen la oportunidad de consumir pollos frescos”.

“El negocio se edifica para nosotros en nuestra cocina. Porque a nosotros mi mamá siempre nos pudo cocinar y queremos que las buenas costumbres de antes regresen y la gente pueda cocinar fresco con algo que no tiene hormonas que no tiene preservativos”, aseguró Flavio.

La pollería El Ranchito Vargas esta localizado en el 15001 S. Western Ave. Gardena 90249. Para más información llame al (310) 819-8344.