Batalla por confirmación de Kavanaugh divide y moviliza a las mujeres votantes

Las acusaciones contra el juez nominado por Trump al Tribunal Supremo se han convertido en un arma electoral
Batalla por confirmación de Kavanaugh divide y moviliza a las mujeres votantes
La confirmación del juez Kavanaugh se ha complicado.
Foto: Win McNamee/Getty Images

WASHINGTON — La batalla por la confirmación en el Senado del atribulado juez conservador, Brett Kavanaugh, para un puesto vitalicio en el Tribunal Supremo, ha generado fuertes divisiones entre las mujeres votantes para los comicios de noviembre próximo, y cada bando ha prometido un voto de castigo en las urnas.

De cara a los comicios legislativos de medio término en apenas cinco semanas, las burlas del presidente Donald Trump contra el testimonio de la doctora Christine Blasey Ford, la primera de tres acusadoras contra Kavanaugh, han dado oxígeno a las mujeres votantes, tanto a las que lo defienden como a mujeres progresistas y víctimas de abuso sexual que prometen cobrárselas en las urnas.

El jueves pasado, Ford dijo en un testimonio bajo juramento ante el Comité Judicial del Senado que Kavanaugh intentó violarla durante una fiesta en un suburbio en Maryland en 1982. Kavanaugh negó ante el mismo comité todas las acusaciones en su contra, incluyendo las de Deborah Ramírez, que alega que éste se desnudó ante ella, y de Julie Swetnick, quien asegura que fue testigo de la agresividad de Kavanaugh contra las mujeres.

Trump primero dijo que Ford ofreció un testimonio “creíble” y “convincente” y que ella es una mujer “muy fina”, pero anoche, en un mitin político en Mississippi, se burló de su testimonio y azuzó a su base para defender al juez conservador.

Tanto la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, como la principal asesora de Trump, Kellyanne Conway, aseguraron hoy que Trump sólo estaba exponiendo las presuntas “incongruencias” y las lagunas mentales de Ford en su testimonio.

Pero es un argumento que pocos creen, y ha generado rechazo de buena parte de los líderes del Congreso y de grupos cívicos en todo el país.

La semana pasada, Ana Maria Archila, co-directora ejecutiva del “Centro para la Acción Democrática Popular”,  confrontó al senador republicano por Arizona, Jeff Flake, y contribuyó a que éste lograra suspender el voto de Kavanaugh en el pleno.

“El cambio de parecer de Jeff Flake muestra que la labor que hemos venido haciendo por meses, de organización, de relatar nuestras historias, está funcionando. Continuaremos luchando hasta que se retire o rechace esta nominación”, dijo hoy a este diario Archila, también sobreviviente de un ataque sexual.

Archila, junto a otras sobrevivientes, mantiene una campaña en las redes sociales contra Kavanaugh y para movilizar a las votantes.

Por su parte, Vanessa Cárdenas, del grupo “Emily´s List”,  dijo que Trump actuó de forma “desvergonzada y no presidencial”  y su ataque contra Ford “es otra razón por la que los votantes demócratas les exigirán cuentas a él y a sus aliados republicanos” en noviembre.

Las mujeres ya están participando y jugarán un papel clave en las elecciones. Este ataque (de Trump) seguirá alimentando la movilización para elegir al mayor número de mujeres en todos los niveles del gobierno”, vaticinó Cárdenas.

Se calcula que, para mediados de septiembre pasado, 256 mujeres calificaron para postularse a contiendas en ambas cámaras del Congreso, 197 demócratas y 59 republicanas. Del total, 235 se postulan para escaños en la Cámara de Representantes, y 23 para escaños en el Senado, según un análisis de la Universidad Rutgers.

El “efecto Kavanaugh”

Una encuesta de la Universidad Quinnipiac, divulgada el lunes pasado, indicó que la oposición a Kavanaugh ha crecido por seis puntos porcentuales, de 42% a 48%, desde su comparecencia ante el Comité el jueves pasado.

Entre las mujeres, la oposición a Kavanaugh es del 55% contra el 37%, mientras que entre los hombres es del 40%, contra el 37%. Entre las minorías, los afroamericanos se oponen al juez, 81% contra 11%, mientras que los votantes hispanos se oponen, 65% contra el 30%.

La encuesta reveló divisiones raciales, ya que el 51% de los blancos apoya la confirmación y el 40% la rechaza,  y un mayor porcentaje cree que Kavanaugh miente.

Pero el sondeo nacional, que tiene un margen de error del 3,7%, destacó que la mayoría de los votantes prefiere que el FBI concluya su investigación suplementaria sobre las acusaciones “para llegar al fondo de la verdad”.

Ford “se está ganando la confianza de los votantes estadounidenses, que en su mayoría creen que es honesta. Pero la mitad piensa que el juez Kavanaugh es blanco de una campaña de difamación”, explicó Tim Malloy, subdirector de la encuesta, realizada entre el jueves y el domingo pasados.

Un estudio nacional de la Fundación de la Familia Barbara Lee, divulgado en mayo pasado,  indicó que el movimiento “MeToo” dejó en claro que el acoso o abuso sexual contra las mujeres es un asunto que trasciende las fronteras políticas, y que las votantes reaccionan de forma positiva cuando los candidatos abordan soluciones al problema.

Movilización de votantes

Para motivar a su base, Trump dijo anoche que los comicios de “medio término” serán un referendo sobre su gestión presidencial y que las acusaciones contra Kavanaugh “serán un grito de guerra” de los republicanos.

Robert Blizzard, un estratega republicano, dijo que la controversia ha generado entusiasmo entre la base conservadora, pero advirtió de que el tóxico ambiente político en Washington hace imposible predecir los resultados.

Si, como desean los republicanos, Kavanaugh logra la confirmación este fin de semana,  es poco probable que eso tenga un impacto en los comicios, vaticinó Blizzard.

Sin embargo, estrategas demócratas como Celinda Lake, aseguran que el asunto movilizará a las mujeres, especialmente a las jóvenes y a las solteras menores de 55 años, y ayudará a las mujeres que se han postulado a cargos públicos.

El acoso sexual no discrimina y las víctimas y mujeres en general quieren que los líderes se comprometan con el combate a ese problema, según Lake.

Divisiones ideológicas

El país, que desde hace décadas arrastra divisiones en torno al derecho al aborto y la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, ahora asiste a otro drama por las acusaciones contra Kavanaugh y el impacto que éste puede tener si es instalado en el Tribunal Supremo.

Para grupos afines al bando republicano, incluyendo muchas partidarias de Kavanaugh,  su confirmación inclinaría la balanza en el Tribunal Supremo a favor de causas conservadoras, mientras que para grupos progresistas, eso ayudaría a institucionalizar políticas contra las mujeres.

Así las cosas, grupos como “Mujeres por Kavanaugh” atacan la credibilidad de Ford y realizan protestas y campañas de presión para exigir la confirmación de Kavanaugh.

Mientras, grupos progresistas como “CREDO”,  luchan no sólo contra la confirmación de Kavanaugh sino también para que sea destituido como juez de un tribunal de apelaciones en la capital estadounidense.

Heidi Hess, co-directora de “CREDO”, está al frente de una campaña nacionalpara que los demócratas, si recuperan el control de la Cámara de Representantes en los comicios del próximo 6 de noviembre, realicen una ”investigación real” sobre las acusaciones contra Kavanaugh y le exijan rendición de cuentas

“Vamos a luchar hasta el final para asegurar que Brett Kavanaugh no logra un puesto en el Tribunal Supremo… cuando ganemos (en noviembre), necesitamos estar listos para eliminarlo como juez federal por completo. Ese esfuerzo comienza hoy”, explicó Hess en un correo electrónico dirigido a sus miembros.

La Cámara de Representantes puede iniciar procedimientos para destituir a Kavanaugh si una eventual investigación demuestra que éste mintió bajo juramento sobre las acusaciones que pesan en su contra.