Miles de peregrinos salvadoreños llegan a Roma para la canonización de Monseñor Romero

Más de 13,000 salvadoreños participarán en la ceremonia de canonización en la Plaza San Pedro
Miles de peregrinos salvadoreños llegan a Roma para la canonización de Monseñor Romero
Monseñor Oscar A. Romero y el Papa Pablo VI serán canonizados por el Papa Francisco.
Foto: María Peña / María Peña/Impremedia

CIUDAD DEL VATICANO —Poco más de 13,000 salvadoreños, incluyendo miles de Los Ángeles (California) han protagonizado un peregrinaje hasta Roma para la histórica canonización mañana domingo de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, quien se ha convertido en símbolo de la continua lucha por la justicia social en el mundo.

Luciendo gorras blanco y azul en alusión a su bandera, centenares de salvadoreños colmaban hoy los quioscos y tiendas en los alrededores de la Plaza San Pedro, que registraron una venta loca de recuerdos y objetos religiosos hechos para la solemne ceremonia, que estará presidida por el Papa Francisco.

La canonización de Romero es fruto de los esfuerzos iniciados en 1993 y que avanzaron a paso lento hasta 2015, cuando el Papa Francisco dio la venia a su beatificación en mayo de 2015.

Tanto líderes religiosos como salvadoreños de a pie entrevistados hoy por este diario coincidieron en que este momento histórico debe invitar a la reflexión sobre cómo “vivir la fe” y sobre el legado de Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba misa en la Capilla Divina Providencia de un hospital en la capital salvadoreña.

El cardenal salvadoreño, Gregorio Rosa Chávez, el primero en la historia de la Iglesia Católica salvadoreña, señaló que la vida y obra de Romero fueron examinadas “al milímetro” y fue “declarado un hombre ejemplar, un modelo, un maestro y un intercesor”.

Ante los problemas de inseguridad e inestabilidad que vive El Salvador –considerado uno de los países más peligrosos del mundo- Rosa Chávez consideró que la canonización permite a los salvadoreños “caminar con entusiasmo, con esperanza,  (porque) es posible el cambio que estamos necesitando”.

“No debemos bajar los brazos. Romero nos muestra el camino y también intercede por su pueblo“, enfatizó Rosa Chávez, tras un evento ecuménico y cultural en la Capilla San Leone Magno, a media hora del Vaticano.

Rosa Chávez minimizó el temor de muchos activistas de la comunidad de fe de que Romero se convierta en un “santo de vitrina”: “está en la calle, nadie lo va a sacar de la calle”.

Según cálculos extraoficiales, alrededor de 10,000 salvadoreños viajaron hasta Roma para el evento, representando a centenares de iglesias de El Salvador y otros países con grandes concentraciones de inmigrantes salvadoreños.

La mayoría provino de EEUU, donde vive la mayor comunidad salvadoreña fuera de su país,  y unos 3,500 de El Salvador.

Entre los miles de peregrinos figura Estefan Turcios, párroco de iglesia de San Antonio en Soyapango y director de tutela de los Derechos Humanos del Arzobispado, quien viajó 31 horas para llegar hasta Roma.

“Venimos con gran alegría, con gran emoción, y con la pena de no haber traído a más personas, porque los pasajes llegaron a costar $1,900 desde El Salvador… Romero fue la voz de los sin voz y esta ceremonia es un enorme reconocimiento a su labor”, dijo Turcios.

El párroco salvadoreño Estefan Turcios tuvo una relación personal estrecha con Monseñor Romero y viajó más de 30 horas para presenciar la ceremonia. Foto: María Peña/Impremedia

“No olvidemos que a él lo acusaban de ser subversivo, de ser guerrillero y aún ahora hay gente que lo sigue matando con la lengua, mintiendo, y no son tres pelones, pero muchos poco a poco se están convirtiendo“, agregó Turcios, también vicario episcopal de la Evangelización Permanente del Arzobispado y uno de más de 200 sacerdotes procedentes de El Salvador.

Turcios aún recuerda emocionado cuando, de seminarista en 1978, fue arrestado por hacer labor humanitaria en comunidades pobres, y pasó detenido seis meses  -a veces en condiciones insalubres- pero quedó en libertad gracias en parte a la intercesión de Romero.

La ceremonia “es una reparación histórica a la iglesia comprometida a favor de los pobres… Romero es el mejor elemento que encarnó (la opción por los pobres)”, insistió el líder religioso.

Para otros, como Mario Iraheta y su esposa, María, la canonización es un tardío reconocimiento a la labor de Romero, quien dedicó su vida pastoral al acompañamiento de los marginados.

“El hecho de estar acá es toda una realización de nuestros sueños. Conocimos a Monseñor Romero en El Salvador, estrechamos su mano, trabajamos en las comunidades con él y para nosotros nuestro pastor y mártir siempre ha estado presente en nuestras vidas“, dijo Mario, de 74 años y quien se estableció junto a su familia nuclear en el Valle de San Fernando, en California, hace 37 años.

Mario Iraheta, y su esposa, María, viajaron desde Canoga Park (California) para festejar la canonización de Romero. Foto: María Peña/Impremedia

Ahora tiene dos hijas y cuatro nietos pero, según indicó, nunca olvida su terruño ni las enseñanzas de Romero.

Romero y Pablo VI, dos modelos de santidad

Durante la ceremonia, el Papa Francisco canonizará a un total de cinco figuras, que además de Romero también incluye al Papa Pablo VI.

Al igual que Romero, también Pablo VI fue otra figura del catolicismo tan emblemática como controvertida, que en vida y muerte afrontaron resistencia del ala más conservadora de la Iglesia.

Pero ambos influyeron en la formación del Papa Francisco, por impulsar una visión vanguardista de la Iglesia en materia social por su compromiso con los marginados, y por ello no es casualidad que ambos ahora formen parte del panteón de santos.

En ese sentido, Jesús Orlando Erazo, párroco de la Iglesia San Cristóbal, en Cuzcatlán, se trata de “un triunfo de la justicia, de la verdad y fraternidad, elementos que tenía Monseñor Romero como claves en su vida”.

El párroco Jesús Orlando Erazo, viajó desde Cuzcatlán, El Salvador, y consideró que Romero se convierte ahora en un santo universal, y deja un importante legado para los jóvenes. Foto: María Peña/Impremedia

“Estamos acá  no para celebrar folclóricamente una actividad sino por el compromiso de asumir su legado, de hacer realidad su palabra, y su compromiso por transformar El Salvador  y la persona…con él guiándonos siempre podemos construir en El Salvador mecanismos de paz y de fraternidad; ya es tiempo que vayamos superando el odio, la división, la discordia”, enfatizó.

 Un mensaje para los jóvenes

La misionera Ana María Crosville, viajó desde Brasil y piensa levantarse de madrugada para lograr un buen puesto en la plaza, porque tal es la demanda que obtener un codiciado boleto no es garantía de ingreso a la plaza.

Crosville coincidió con otros peregrinos en que la canonización de Romero debe servir como un mensaje de esperanza para los jóvenes, muchos de los cuales continúan emigrando ilegalmente de El Salvador en busca de estabilidad y oportunidades en el Norte.

Ana Maria Crosville, una laica de Brasil, dijo que no podía perderse este momento histórico. Foto: María Peña/Impremedia

“Por eso es importante que muchos jóvenes hayan viajado desde lejos para presenciar este momento, para escuchar el mensaje de esperanza que tanto difundió Monseñor Romero”, dijo Crosville.