Boca Juniors pone un pie en la final de la Copa Libertadores gracias a Benedetto

El 'Pipa' marcó un doblete en menos de 15 minutos para que los Xeneizes vencieran al Palmeiras en La 'Bombonera' en la semifinal del torneo de clubes de la Conmebol

Se lo esperó largamente a Darío Benedetto y no podía haber aparecido en un momento más oportuno, de máxima necesidad y emergencia. Para quebrar con dos goles en cinco minutos a la muralla verde que era Palmeiras. Para un triunfo que Boca trabajó a destajo. Un cuarto de hora, el de final, le alcanzó al ‘Pipa’ para convertirse en héroe, en el hombre que puso muy cerca a Boca de la final de la Copa Libertadores.

Entró a los 31 minutos del segundo tiempo, seis después rompía el 0-0 con un cabezazo tras un córner y cinco más tarde se elevaba como el hombre de la noche con una jugada de su sello: enganche en la puerta del área y remate seco junto a un palo. El temible goleador había vuelto, se sacó la abstinencia de un año entre una grave lesión y una reaparición que no lo tenía afilado. Todo debajo de la tribuna de la 12, con una Bombonera estruendosa, como para que Boca viaje al desquite en Sao Paulo con una razonable optimista y la confianza recargada.

Con más concentración de la habitual, pero con menos poder ofensivo que el que se le conoce. Boca cometió pocos errores en orden y ubicación en el primer tiempo, a cambio de mostrar escasas virtudes para perforar el férreo bloque de Palmeiras.

El partido estaba trabado y conforme el reloj avanzaba se hacían más intensos los ataques de Boca, pero la deuda seguía siendo la misma: en los últimos 25 metros no surgía la cuota de creatividad y justeza; varias veces los jugadores quedaban mirándose sin entenderse. En una de las pocas veces que Palmeiras tomó un poco de aire para posicionarse en campo adversario armó un ataque que terminó en un remate desviado. El partido desfilaba por una cornisa.

Le hacía falta refresco a Boca en la ofensiva: Benedetto entró por Ábila. Acertó el ‘Mellizo’ con el cambio, como antes lo había hecho con el planteo general. El partido, duro y cerrado, entraba en la zona de los salvadores. Del hombre providencial. Y Benedetto acudió a la cita como en sus mejores tiempos.