Tenía una luz rota de su auto y eso bastó para terminar en manos de ICE

El inmigrante ecuatoriano está casado con una ciudadana de EEUU

Felipe Iñiguez lucha contra una orden de deportación de hace 17 años
Felipe Iñiguez lucha contra una orden de deportación de hace 17 años
Foto: Getty Images / ICE

Un nuevo caso estremece a la comunidad inmigrante en Lloyd Harbor, Nueva York.

Felipe Iñiguez conducía a su casa después de un largo día de trabajo cuando la policía lo detuvo y lo multó por tener un luz de su auto rota, según un informe policial.

El inmigrante que trabajaba como instalador de plafones de cocina arregló ese mismo día la luz de su auto y se dirigió a cancelar la multa que le habían puesto.

En ese entonces las autoridades le dijeron que el incidente quedaba resuelto y que no tenía nada de que preocuparse, informó Newsmax.

Sin embargo tres meses después, el 29 de agosto de este año el incidente de la luz de su auto cambiaría la vida de Iñiquez y la de su familia para siempre.

Ese día, cuando se dirigía a trabajar alrededor de las 7 am, un vehículo sin identificación lo interceptó, y varios hombres saltaron y le ordenaron que bajara de su camioneta.

Los hombres eran agentes de ICE. Cuando el inmigrante preguntó por qué lo estaban arrestando, le dijeron que la policía de Lloyd Harbor había llamado a la agencia y les había informado que estaba en EEUU indocumentado.

Dese entonces el inmigrante ecuatoriano ha estado recluido en el Centro Correccional del Condado de Orange en Goshen mientras trata de detener una orden de deportación de hace 17 años.

Iñiguez, de 49 años no tiene antecedentes penales y está casado con una ciudadana estadounidense desde hace dos años. El ecuatoriano ingresó ilegalmente a EEUU a través de Canadá en 2001.

Cuando fue detenido por la policía de Lloyd Harbor, su petición de residencia legal permanente basada en su matrimonio había sido aceptada, dijo su abogado, Eric Horn en entrevista con Newsmax.

El inmigrante tiene dos hijos en Long Island, Anthony, de 22 años, residente legal en el proceso de convertirse en ciudadano estadounidense naturalizado, y Felipe, de 17 años, quien nació en los Estados Unidos.

“Sabemos que está indocumentado, pero habíamos estado tratando de solucionarlo”, dijo en español su esposa, Yeny, de 47 años, y señaló que había pagado sus impuestos y no había cometido ningún delito.