La “mentira” detrás del rescate de los niños atrapados en una cueva en Tailandia

Recientemente ha salido a la luz un libro que narra toda la verdad sobre esta operación que finalmente logró sacar a los 11 niños y a su entrenador sanos y salvos
La “mentira” detrás del rescate de los niños atrapados en una cueva en Tailandia
Los menores quedaron atrapados el 23 de junio de 2018 y lograron salir en los primeros días de julio.
Foto: Getty Images

En junio del 2018, el mundo se estremeció luego de que los medios internacionales difundieran la trágica noticia de que 12 niños que formaban parte de un equipo de fútbol y su entrenador habían quedado atrapados dentro de la cueva Tham Luang, en Tailandia.

Los niños y su entrenador permanecieron ahí durante 17 días y los primeros pronósticos no eran nada alentadores, pues por las fuertes lluvias, la cueva se encontraba prácticamente inundada en su totalidad, por lo que la única forma de sacarlos de ahí era que aprendieran a bucear.

Un equipo de rescatistas se concentró en el lugar y luego de 10 días, lograron hacer contacto con ellos, llevándoles agua y comida, mientras nos niveles de oxígeno bajaban lentamente, lo que hacía que la maniobra se volviera aún más complicada.

Muchos expertos coincidían en que esta misión podría resultar suicida, pues era prácticamente imposible que los niños aprendieran a bucear en un par de días y sobre todo, atravesar pequeños caminos inundados y a oscuras. De hecho, uno de los socorristas de nombre Saman Gunan falleció durante esta misión.

Finalmente y luego de consultar a muchos expertos, los niños y su entrenador fueron rescatados sanos y salvos. En un principio se dijo que los pequeños habían salido de la cueva buceando con la ayuda de un experto; sin embargo, esto no es del todo real.

Liam Cochrane publicó recientemente un libro titulado “The Cave”, el cual trata de este rescate, y narra exactamente la forma en cómo lograron rescatar al equipo de fútbol.

Según Cochrane, los niños y su entrenador fueron sedados y se les colocaron máscaras de oxígeno selladas con silicona para que así los buzos expertos fueran quienes los sacaran, sin sufrir ningún tipo de contratiempo.

Dicha operación fue encabezada por el doctor Richard Harris, un anestesiólogo conocido como el Dr. Harry, y un amigo de nombre Craig Challen, todos expertos en buceo. Estas personas aceptaron ayudar con el rescate únicamente con la condición de que el gobierno de Tailandia les garantizara inmunidad diplomática en caso de que algo saliera mal, pues no estaban tan seguros de que su plan diera buenos resultados.

Entonces fue así como a los padres de los niños se les informó que sus hijos aprenderían a bucear para así salir de la cueva, con ayuda de una manguera de aire a la cual estarían atados y nadarían con dos buzos, uno iría adelante y otro detrás.

Previo al 8 de julio, día que inició el rescate, los tres expertos en buceo ensayaron en una piscina techada su maniobra con 3 niños que tenían características físicas similares a los menores que se encontraban atrapados.

Finalmente, comenzaron las operaciones. El Dr. Harry sedó a los niños con la combinación de tres medicamentos: Xanax, para disminuir el miedo; ketamina, para dormirlos, y atropina, para reducir la saliva en su boca y así evitar que se ahogaran. También, los buzos lo esposaron para asegurarse de que si se despertaba no intentara arrancarse la mascarilla, lo que pondría en riesgo su vida y la del socorrista.

El rescate se dividió en tres pasos. Primero, luego de sedarlos, el médicos se aseguró que respirarán con normalidad; después salían a la primera cámara en donde el otro médico les practicaba una revisión para asegurarse de que siguieran bien, finalmente continuaron su camino bajo el agua, sedados, hasta llegar a la última cámara en donde eran sacados en camilla hacia el exterior.

Solo Night, uno de los niños, tuvo una reacción adversa a los sedantes, por lo que tuvieron que esperar unos minutos para poder llevar a cabo todo el procedimiento. También, en el último día, la angustia creció con Mark, el niño más pequeño, pues no habían encontrado mascarillas chicas que se ajustaran al tamaño de su rostro, pero finalmente se encontró una a su medida en el último momento, por lo que pudo salir de la cueva sin problema.

Es así como realmente se logró este rescate que ha sido catalogado como “un verdadero milagro”.