Qué es la bacteria E. coli: síntomas, cómo se contagia y cuándo puede ser peligrosa
Este virus se transmite a través de los alimentos, persona y animales
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La bacteria Escherichia coli, más conocida como E. coli, vive normalmente en los intestinos de las personas y los animales. La mayoría de sus variedades son inofensivas e incluso forman parte de un tracto intestinal saludable.
Sin embargo, algunas cepas pueden provocar enfermedades. Entre las más preocupantes están las E. coli productoras de toxina Shiga (STEC), capaces de causar diarrea con sangre y, en ciertos pacientes, una complicación grave que puede afectar los riñones.
La bacteria puede llegar a las personas a través de alimentos o agua contaminados, contacto con animales o con una persona infectada. Los brotes relacionados con carne molida, vegetales de hoja, productos lácteos no pasteurizados y otros alimentos hacen que E. coli continúe siendo una preocupación de salud pública en Estados Unidos.
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Qué es E. coli
E. coli no es un virus, sino un amplio grupo de bacterias. La mayoría vive sin causar problemas en el aparato digestivo y ayuda en procesos como la digestión de los alimentos y la producción de determinadas vitaminas.
Otras variedades, en cambio, pueden provocar diarrea, infecciones urinarias, neumonía, sepsis y otras enfermedades.
El CDC identifica seis tipos principales de E. coli capaces de causar enfermedades diarreicas:
- STEC: E. coli productora de toxina Shiga.
- ETEC: E. coli enterotoxigénica.
- EPEC: E. coli enteropatógena.
- EIEC: E. coli enteroinvasiva.
- EAEC: E. coli enteroagregativa.
- DAEC: E. coli de adherencia difusa.
No todas producen los mismos síntomas ni se transmiten exactamente de la misma manera.
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Qué es la E. coli productora de toxina Shiga
La STEC es especialmente importante porque algunas cepas producen toxinas capaces de dañar el organismo. Una de las más conocidas es E. coli O157:H7, aunque existen otras STEC que también pueden causar enfermedades graves.
Este grupo es una de las principales causas de síndrome urémico hemolítico (HUS), una complicación que puede provocar insuficiencia renal, secuelas permanentes e incluso la muerte.
Cuáles son los síntomas de una infección por E. coli
Los síntomas dependen del tipo de bacteria.
Entre los más frecuentes están:
- Diarrea acuosa o con sangre;
- Cólicos o dolor abdominal intenso;
- Vómitos;
- Fiebre, generalmente no muy elevada.
En las infecciones por STEC, los síntomas suelen comenzar aproximadamente tres o cuatro días después de haber ingerido la bacteria, aunque en algunas infecciones pueden aparecer desde unos días después de consumir el alimento contaminado hasta nueve días más tarde.
Muchas personas se recuperan en cinco a siete días sin un tratamiento específico. Sin embargo, algunas desarrollan complicaciones.
Cuándo hay que consultar a un médico
El CDC recomienda buscar atención médica ante determinados síntomas. Entre las señales de alerta están:
- Diarrea o vómitos durante más de dos días;
- Sangre en las heces o en la orina;
- Fiebre superior a 102 °F (38.9 °C);
- Síntomas de deshidratación;
- Señales compatibles con síndrome urémico hemolítico.
La deshidratación puede manifestarse mediante poca orina, orina muy oscura, sed intensa, sequedad de boca, mareos o ausencia de lágrimas al llorar.
Qué es el síndrome urémico hemolítico
El síndrome urémico hemolítico es una de las complicaciones más graves asociadas con una infección por STEC. Puede producir insuficiencia renal y requiere atención médica inmediata.
El CDC señala como posibles signos:
- Orinar muy poco o nada.
- Palidez.
- Cansancio intenso.
- Sangre en la orina.
- Aparición inexplicable de moretones o pequeños puntos rojos en la piel.
- Irritabilidad.
- Disminución del nivel de alerta.
Ante estos síntomas se debe buscar atención médica de urgencia.
Quiénes tienen más riesgo de una infección grave
Cualquier persona puede contraer E. coli, pero algunos grupos presentan una mayor probabilidad de enfermar gravemente. El CDC identifica especialmente a:
- Niños menores de 5 años;
- Adultos de 65 años o más;
- Personas con el sistema inmunitario debilitado;
- Viajeros internacionales, dependiendo del tipo de E. coli.
Los niños pequeños tienen además un riesgo mayor de desarrollar síndrome urémico hemolítico después de determinadas infecciones por STEC.
Cómo se contagia E. coli
La transmisión ocurre principalmente por la vía fecal-oral: cantidades microscópicas de materia fecal contaminada llegan a alimentos, agua, manos u objetos y posteriormente son ingeridas.
Las principales formas de exposición incluyen:
Alimentos contaminados
E. coli puede encontrarse en productos como:
- Carne molida poco cocida.
- Verduras de hoja contaminadas.
- Leche o quesos elaborados con leche no pasteurizada.
- Determinados productos agrícolas contaminados durante la producción o manipulación.
Agua contaminada
Beber agua contaminada también puede provocar una infección.
Contacto con animales
El ganado, especialmente los rumiantes, puede portar STEC sin mostrar síntomas. El contacto con animales, sus heces o ambientes contaminados puede transmitir la bacteria.
De persona a persona
Una persona infectada puede transmitir E. coli si no mantiene una higiene adecuada después de ir al baño y contamina alimentos, objetos o superficies.
¿Cómo se trata una infección por E. coli?
En la mayoría de los casos, el tratamiento consiste principalmente en reponer líquidos y prevenir la deshidratación.
La mayoría de las personas se recupera sin antibióticos. Pero hay una diferencia fundamental según el tipo de infección.
No usar antibióticos en una infección por STEC
El CDC recomienda no utilizar antibióticos para tratar una infección por E. coli productora de toxina Shiga, porque pueden aumentar el riesgo de desarrollar síndrome urémico hemolítico.
Eso no significa que los antibióticos estén prohibidos frente a todas las infecciones por E. coli. Pueden utilizarse en determinados cuadros y otras enfermedades producidas por esta bacteria bajo indicación médica.
Por eso no se recomienda automedicarse.
¿Se pueden tomar medicamentos contra la diarrea?
También hay que ser cuidadosos con los antidiarreicos. El CDC indica que no deben utilizarse medicamentos antidiarreicos en una infección por STEC, ya que podrían aumentar el riesgo de HUS.
Tampoco se recomiendan si existe fiebre alta o diarrea con sangre. Antes de utilizarlos ante una posible infección por E. coli es aconsejable consultar con un profesional de la salud.
Cómo prevenir una infección por E. coli
El CDC resume las medidas básicas de seguridad alimentaria en cuatro acciones: limpiar, separar, cocinar y enfriar.
Lavarse bien las manos
Las manos deben lavarse con agua y jabón durante al menos 20 segundos, especialmente:
- Antes, durante y después de preparar alimentos;
- Después de ir al baño;
- Después de cambiar pañales;
- Después de tocar animales o su entorno;
- Después de manipular carne cruda.
Evitar la contaminación cruzada
Mantén separada la carne cruda de los alimentos que se consumen sin cocinar. También deben lavarse tablas, cuchillos, platos y superficies que hayan estado en contacto con carne cruda.
Cocinar correctamente la carne molida
Para consumidores, el CDC y el Departamento de Agricultura recomiendan cocinar la carne molida hasta alcanzar una temperatura interna de 160 °F (71 °C).
La apariencia o el color de una hamburguesa no son suficientes para determinar si alcanzó una temperatura segura; lo más fiable es utilizar un termómetro de alimentos.
Evitar productos no pasteurizados
La leche cruda y los productos fabricados con leche sin pasteurizar pueden contener E. coli y otros microorganismos capaces de provocar enfermedades.
La FDA advierte que alimentos o agua contaminados con determinadas cepas pueden producir desde una enfermedad gastrointestinal leve hasta cuadros potencialmente mortales.
Lavar frutas y verduras
El CDC recomienda enjuagar frutas y verduras frescas bajo agua corriente antes de consumirlas o prepararlas.
E. coli no siempre significa que un alimento sea peligroso
Un punto importante es que hablar de E. coli no equivale automáticamente a hablar de una bacteria peligrosa.
La mayoría de las cepas son inofensivas. El riesgo proviene de determinadas variedades patógenas, especialmente las capaces de producir toxina Shiga.
Por eso, cuando las autoridades sanitarias anuncian un brote o retiro de alimentos, es importante comprobar qué producto, marca, lote y fechas están afectados, en lugar de asumir que todos los productos similares representan un peligro.
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