Padres claman: ‘¡No nos deporten!’

Con un hijo enfermo piden clemencia a autoridades migratorias para quedarse a cuidarlo en EEUU
Padres claman: ‘¡No nos deporten!’
El joven, de 23 años de edad, cuenta que es su madre la que está al pendiente de él todo el tiempo./ foto: Jorge Luis Macías
Foto: La Opinión

Cristina Bautista y su esposo, Antonio, lloran sin cesar y con el dolor en su alma, suplican y oran para que las autoridades de inmigración cancelen la orden de deportación que tienen pendiente.

Ellos imploran por una simple e importante razón: su hijo Jesús, de 23 años de edad y nacido en Los Ángeles, es uno de 200,000 personas que nacieron con la incurable enfermedad Maple syrup urine disease (la orina con olor a jarabe de arce o MSUD) que —si no es tratada con cuidado especial— puede resultar mortal.

“¡Nosotros venimos a este país para una mejor vida”, dice Cristina. “Les suplicamos que nos dejen quedarnos aquí; si nos deportan no hay nadie que pueda cuidar a mi hijo y él puede morir”.

Viaje, estafa y orden de deportación

Cristina y Antonio —cuyos nombres son ficticios para proteger su identidad en el caso migratorio— son originarios de Santiago Matatlán, un poblado ubicado en el estado mexicano de Oaxaca, donde la gente sobrevive del cultivo del maíz o el agave que se destila para producir el mezcal.

La pareja, que emigró a Estados Unidos en la década del 90, indicó que fue víctima de fraude en 1994 por parte de un abogado que abandonó su caso en 2005 y les había cobrado casi 7,000 dólares.

En 2001 obtuvieron un permiso de trabajo y residencia por el tiempo que habían vivido aquí pero tuvieron una salida del país en 1992, lo cual afectó su caso. Además, en su nombre se hizo una petición de asilo.

“Este es un caso muy triste porque el exabogado puso una petición de asilo para la que ellos no califican”, dijo la abogada de inmigración Delia Franco. “Ello forzó a un juez a aplicarles una orden de deportación”.

Aunque el caso fue apelado durante varios años, la orden de remoción sigue vigente. No tienen derecho a solicitar un perdón, porque su presencia ya es considerada ilegal.

“Aunque el hijo [Jesús] es ciudadano, no puede solicitar un perdón para sus padres; tendría que ser un padre o madre”, comentó la abogada Franco.

Jesús y sus padres Cristina y Antonio Bautista al lado de la abogada de inmigración Delia Franco (d). / fotos: Jorge Luis Macías.

“Ellos entraron [a EEUU] en 1988 y tuvieron una salida corta; no tenían los 10 años de residentes para haber salido y eso nadie se los explicó”, agregó.

La experta en asuntos migratorios indicó que los esposos pudieron haber tenido la oportunidad de ganar su caso de cancelación de deportación porque tienen un hijo con una grave enfermedad, pero en los casos de asilo se tiene que comprobar que ellos tuvieron un sufrimiento extremo e inusual para haber salido de México.

De hecho, la petición de quedarse para los padres de Jesús ya ha sido negada varias veces por las autoridades de inmigración.

Ahora tienen una nueva cita en la corte de inmigración el próximo 19 de octubre.

“Lo que buscamos es que ciertos políticos puedan ayudarnos a enviar cartas de apoyo para la familia a las autoridades de inmigración”, indicó la abogada.

“Los esposos ya perdieron su caso ante un juez, lo mismo que las apelaciones y quizás con su intervención podamos tener mejores oportunidades”.

Los padres de Jesús intentarán pedir la ayuda de los congresistas demócratas Ted Liu, Karen Bass, Maxine Waters,
Jimmy Gómez, Tony Cárdenas y de la senadora federal Kamala Harris.

“No somos criminales”

Cristina es ama de casa y vela las 24 horas del día por su hijo Jesús, quien padece de la enfermedad MSUD.

La leucinosis es un error en el metabolismo de los aminoácidos de cadena ramificada (valina, isleucina y leucina), cuya acumulación produce una encelofatia neonatal grave.

De no ser diagnosticada y tratada en forma oportuna podría producir secuelas neurológicas permanentes y hasta un desenlace fatal.

“Cuando mi niño nació me lo llevé a casa y a los tres días comenzó a llorar y no paraba”, recuerda la madre. “Lo llevé al doctor y me dijeron que lo tenía que hospitalizar”.

Un doctor olfateó al bebé y se dio cuenta que su orina olía a miel. Su nivel de proteínas estaba demasiado elevado.

Con el paso de los años, la salud de Jesús mejoró, pero él afirma que cuando se siente débil y sabe que se va a enfermar, comienza a vomitar y se hace necesario correr de inmediato al hospital.

“Puedo terminar en un coma o no despertar y morir”, dice abiertamente. “Antes de ir a la escuela debo tomar mis medicinas”.

Los síntomas de la MSUD clásica se presentan cuando se le dan proteínas al bebé, normalmente poco tiempo después del nacimiento y algunos de los primeros síntomas son la falta de apetito, debilidad al mamar, pérdida de peso, llanto agudo y orina que huele a azúcar quemada, como en el caso de Jesús.

Jesún abraza a su padre “Antonio” al pensar que se der deportado ya no lo volvería a ver./ foto: Jorge Luis Macías.

“Como madre yo he luchado por 23 años por mi hijo; cuando se enferma paso las 24 horas con él en el hospital”, dice Cristina entre sollozos.

“Cuando me dijeron que me iban a deportar pensé en lo peor y más cuando me dijeron que no hay manera de parar la deportación. Eso no es justo, ni yo ni mi esposo ni mis hijos somos criminales.

Para sobrevivir, el muchacho debe respetar al cien por ciento una dieta especial que no contenga proteínas porque sus defensas están bajas.

“Estudio diseño gráfico y trabajo solamente dos o tres días de la semana como vendedor de boletos en los juegos mecánicos de Santa Mónica”, dice Jesús.

“Debo cuidarme mucho, porque incluso cuando me da gripe y vomito, comienzo a toser y hay que ir al hospital para que me pongan sal y azúcar en la sangre; vomito la leche que tomo y de pronto pierdo la memoria”.

“Cuando eso pasa, es muy difícil dejarlo solo”, agrega la madre. “Es una batalla muy fuerte y por él estamos luchando”, expresa Antonio. “Muchas familias nos están ofreciendo ayuda, pero no sería lo mismo si a nosotros nos sacan del país”.

No obstante, ni Cristina ni Antonio pierden la fe.

“Creo que solo Dios es el único que nos puede ayudar… Es muy doloroso lo que pasamos si esto no es suficiente dolor ¿Qué más quieren las personas de inmigración?”, exclama la madre.

Respaldo de UCLA para la familia

Un doctor de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) que por años ha sabido del caso de Jesús y que pidió no ser identificado ha vuelto a escribir una carta en favor de la familia del muchacho para que sus progenitores no sean expulsados de Estados Unidos.

“La familia entiende que debe permanecer a una distancia donde él obtenga asistencia médica bastante sofisticada”, indica la misiva dirigida a las autoridades migratorias.

“Si la familia es obligada a regresar a su pueblo en las montañas del estado de Oaxaca, él podría tener la dificultad para obtener la fórmula (Ketonex 2), comida y medicamentos; tendrían dificultad para preparar la fórmula; no habría monitoreo efectivo de los niveles de aminoácidos en su sangre ni tendrían la habilidad de ajustar los elementos de su dieta”

“… Él podría morir durante uno de estos episodios de descomposición de la proteína corporal que inevitablemente nos ocurre a todos, pero que es letalmente peligroso en pacientes con errores innatos del metabolismo”, indica la misiva.