Líderes del condado de Los Ángeles le piden a la población angelina: ¡Hazte contar!

En Los Ángeles lanzan convocatoria para asegurar que todo mundo participe en el Censo 2020; “que nadie sea invisible” dice la supervisora Hilda Solís; hay miles de millones de dólares en juego
Líderes del condado de Los Ángeles le piden a la población angelina: ¡Hazte contar!
Supervisora Hilda Solís le pide a la gente que no tenga miedo a la hora de participar en el Censo 2020. (Aurelia Ventura/La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

La mejor manera de responder a los ataques de la administración del presidente Donald Trump contra los inmigrantes es “haciéndose contar en el censo 2020”, coincidieron autoridades del condado, la ciudad, líderes de organizaciones cívicas y defensores de los inmigrantes.

Durante un multitudinario acto público en Gran Park de Los Ángeles se dio el banderazo de salida para el llamado “Censo: Llamada a la Acción”.

Y justamente a un año exacto de que se realice el Censo 2020, la Asociación de Funcionarios Latinos Elegidos y Designados (NALEO) puso en funcionamiento su sitio electrónico bilingüe -1877-EL CENSO.

“Hay un clima de miedo y eso no es correcto”, dijo la supervisora Solís. “Pero reitero, nadie debe tener miedo a ser contado”.

En el Censo de 2010, 400 mil menores no fueron contados. El condado de LA perdió millones de dólares para infraestructura y servicios. (Aurelia Ventura/La Opinión)

Pese a lo anterior, Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA) destacó que compartir la información confidencial es un delito que podría significar hasta cinco años en prisión y una multa de $250,000.

De acuerdo con Lizette Escobedo, representante de NALEO, en el Censo 2010, al menos un millón de personas (400,000 niños y jóvenes latinos) no fueron contabilizadas en el condado de Los Ángeles. Ello representó una pérdida de ingresos de 650 millones de dólares.

“La causa fue la desconfianza en el gobierno”, dijo Escobedo.

Con más de 10 millones de residentes -4.3 millones son inmigrantes- el condado de Los Ángeles está considerado como el más difícil de contar en la nación.

Sin embargo, cada persona no incluida en el Censo 2020 significaría la perdida de $2,000 de dinero federal para las arcas del estado, el condado y la ciudad.

Además, en la ciudad de Los Ángeles -la más poblada del condado- los residentes hablan más de 200 idiomas diferentes y más del 70 por ciento son inquilinos; además, estas personas enfrentan retos importantes por el acceso limitado a la tecnología para completar el formulario o tienen un limitado dominio del idioma inglés.

La mejor manera de responder a los ataques de Trump contra los inmigrantes es “haciéndose contar”, dijeron los líderes angelinos. (Aurelia Ventura/La Opinion)

El Censo 2020 es el primero en la historia de Estados Unidos que se realizará principalmente de manera electrónica, y ello podría crear una barrera adicional a la pregunta sobre ciudadanía para las familias de bajos ingresos y personas de color.

“La mejor manera de responder a los ataques de Donald Trump es respondiendo al censo”, dijo Mónica García, presidente de la Junta Directiva del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD). “No hay por qué tener miedo a este presidente horroroso que ha hecho su base política con el odio contra los latinos”.

De ese llamado hizo eco Bautista Cárdenas Araujo, un sinaloense de 83 años de edad, oriundo de Sinaloa.

“Tenemos que participar”, dijo el octogenario. “Si uno no sabe llenar la forma, pues hay que buscar ayuda con las organizaciones que nos defienden”.

Coincidió con él, su amigo Manuel López, de 78 años, originario de Jalisco.

“Es importante que nos cuenten porque de Washington viene la ayuda federal para escuelas, hospitales y vivienda”, dijo Manuel.

Para llevar a cabo un Censo 2020 confiable, el gobernador Gavin Nelson otorgó $9.4 millones de dólares al condado de Los Ángeles para llevar a cabo una campaña de divulgación del Censo 2020, con el objetivo de asegurar que se cuenten todas las áreas de difícil alcance.

“Nos enorgullece iniciar nuestros esfuerzos de colaboración a un año del censo”, dijo Ditas Katague, Directora del Conteo Completo de California, la oficina que otorgó el dinero. “California está tomando la iniciativa al garantizar que los californianos obtengan una parte justa de los recursos federales y la representación en el Congreso al alentar la plena participación de todos en el estado para el Censo de 2020”.

Manuel López, de 78, Bautista Cárdenas, de 83 e Isidoro Real, de 82, le pidieron a la población que ‘por favor’ no dejen de participar en el Censo 2020. (Aurelia Ventura/La Opinión)

Por su parte, el alcalde angelino Eric Garcetti se pronunció por un Censo 2020 “justo, claro y completo” y consideró “antiestadounidense” la pregunta sobre ciudadanía que incluyó el Secretario de Comercio, Wilbur Ross, y cuyo destino se encuentra en manos de la Suprema Corte de Justicia.

“Espero que a nadie se le quite el derecho básico de ser contado”, dijo el alcalde. “Nosotros vamos a proteger a nuestros inmigrantes”.

Lo que está en juego:

  • El condado de Los Ángeles tiene más de 10 millones de habitantes y es difícil de contar.
  • Se estima que en el Censo 2000 el condado dejó de recibir $650 millones debido a un recuento inexacto de sus residentes.
  • En la ciudad de Los Ángeles se hablan más de 220 lenguas y el 70% de sus residentes rentan sus hogares.
  • La información del Censo determina el número de asientos en la Cámara de Representantes y la redistribución de distritos electorales.
  • La información proporcionada por los residentes es indispensable para monitorear y aplicar una amplia gama de derechos civiles.
  • Los informes del censo guían la distribución de más de $800,000 millones en recursos federales para los estados, comunidades y familias cada año.
  • Por cada persona no contada, el condado de Los Ángeles perdería $2,000.
  • Si un millón de personas no son contabilizadas, el condado angelino dejaría de percibir unos $2,000 millones anuales.
  • En el curso de una década, las pérdidas acumuladas alcanzarían los $20,000 millones para programas de infraestructura, desarrollo de programas laborales, educación, vivienda y hospitales que ayudan a los residentes más vulnerables.