Reforma laboral en México, otro paso rumbo al T-MEC

López Obrador urgió al gobierno de EEUU a aprobar de una vez por todas el tratado comercial

Reforma laboral en México, otro paso rumbo al T-MEC
Comercio internacional.
Foto: EFE/RICARDO MALDONADO ROZO

MEXICO –  La  Reforma Laboral aprobada el lunes por el Senado de este país dejó claro hasta qué punto el gobierno y la sociedad estadounidense pueden empujar la agenda en la región de Norteamérica, donde México ha sido el socio más débil en economía y garantías laborales.

“Es una reforma impuesta por Estados Unidos”, dijo Gustavo de Hoyos, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

La renegociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte ––conocido actualmente como como T-MEC–– quedó condicionado por los demócratas en el Cámara de Representantes a que México mejorara los salarios y terminara con las condiciones que propiciaban la creación de sindicatos corruptos “Charros” para mal del salario y las condiciones de trabajo.

La demanda fue planteada originalmente por líderes gremiales en la Unión Americana que se han visto en desventaja por los bajos sueldos y prestaciones en México que permiten la mudanza de empresas estadounidenses hacia este país.

Las autoridades y empresas mexicanas se habían resistido durante décadas a hacer los cambios necesarios e incluso se radicalizó el tema cuando en 2007, el entonces presidente Felipe Calderón permitió la contratación por ‘outsourcing’ para evitar antigüedad y no logró la luz verde para transparentar las finanzas sindicales.

“Durante 25 años hemos tenido muchas presiones por fuera y había muchas presiones por dentro, porque el sueldo que reciben los trabajadores, que era el más alto de América Latina en los años 70, ha ido cayendo, cayendo, cayendo”, explico Jesús Seade, representante del gobierno de México para las negociaciones del T-MEC.

La Reforma Laboral dio libertad a los agremiados para elegir a sus dirigentes en voto directo, libre y secreto en lugar de que se hiciera a través de delegados o “a mano alzada”, una práctica que permitía coacción y reelección de dirigentes coludidos con empresarios.

Por otro lado, De Hoyos advirtió que el congreso dejó varias desventajas para los patrones. Por ejemplo, la decisión unilateral el sindicato para estallar una huelga o diferir su fecha; tampoco se establecen penalidades para líderes extorsionadores que realizan paros ilegales ni garantiza una justicia rápida para que no se prolonguen de forma interminable huelgas injustificadas.

El abogado laboral Gerardo de Garza observó que la reforma aún está incompleta: “México no se ha caracterizado por impartir justicia de manera eficiente, hace falta capacitar a los juzgados en materia laboral; eficientar los servicios del Instituto de Conciliación y Registro Laboral e informar a los trabajadores sobres sus nuevos derechos”.

Mientras tanto, el presidente Andrés Manuel López Obrador urgió al gobierno estadounidense a cumplir con su parte y aprobar de una vez por todas los pendientes. Nosotros estamos cumpliendo y queremos ese Tratado de Libre Comercio  con Estados Unidos y con Canadá”