Verena Bahlsen, la heredera del imperio de galletas alemanas que justificó el “uso del trabajo forzado”

La joven enfrentó una fuerte polémica por justificar la política de la empresa de su familia que utilizó esclavos durante la época del nazismo. Este jueves emitió un comunicado en el que se disculpaba por sus afirmaciones.
Verena Bahlsen, la heredera del imperio de galletas alemanas que justificó el “uso del trabajo forzado”
Verena Bahlsen es heredera de la compañía de galletas Balhsen.
Foto: AFP

Verena Bahlsen, heredera de la empresa que domina el mercado de las galletas en Alemania y que lleva su apellido, pidió disculpas este jueves por defender el trabajo forzado durante el nazismo.

Bahlsen, de 25 años, había recibido duras críticas por sus afirmaciones, que incluso habían sido rechazadas por la propia compañía.

Y este jueves la joven admitió que sus dichos habían sido “inapropiados”.

“Fue un error ampliar este debate con respuestas sin sentido”, señaló Bahlsen en un comunicado.

La empresa Bahlsen, que produce las famosas galletas Choco Leibniz, empleó a 200 personas que hacían trabajos forzados entre 1943 y 1945, la mayoría de ellas mujeres que provenían de la zona ocupada por los nazis en Ucrania y Polonia.

¿Qué había dicho Bahlsen?

La controversia comenzó la semana pasada cuando Bahlsen dijo durante una conferencia de mercadeo: “Soy capitalista. Soy dueña de un 25% de Bahlsen y es maravilloso. Me quiero comprar un yate y hacer cosas como esas”.

Bahlsen producción de galletas
Getty Images
Bahlsen produce una de las galletas más populares de Alemania.

Medios locales reportaron que la audiencia presente aplaudió a la joven heredera, pero varios usuarios en redes sociales la acusaron de ser poco sensible con el pasado de explotación y trabajo forzado que carga encima la empresa, al hacer comentarios “ligeros” sobre la riqueza y la ostentación.

Entonces, cuando el diario alemán Bild le preguntó a Bahlsen sobre esas críticas, ella replicó: “Eso fue muchos años atrás. Hemos pagado a los trabajadores forzados como alemanes, los hemos tratado bien”.

Y añadió que la compañía no tenía nada de que sentirse culpable. Esos comentarios no hicieron sino avivar el debate, que llevó al pedido público de disculpas por parte de Bahlsen.

¿Cuál fue la respuesta?

El centro de documentación sobre el Trabajo Forzado durante el Nazismo, que tiene su sede en Berlín, invitó través de su cuenta de Twitter a Bahlsen a visitarlo y aádió que “el asunto del trabajo forzado durante el nazismo todavía es un punto ciego en la memoria colectiva del país”.


Guy Stern, un científico de 97 años cuya familia murió durante el Holocausto, también criticó a Bahlsen, al considerar que sus afirmaciones habían sido hechas desde el “privilegiado punto de vista de una heredera”.

Por su parte, el secretario general del Partido Socialdemócrata alemán, Lars Klingbeil, dijo: “Alguien que va a heredar una gran fortuna también hereda una gran responsabilidad y no puede ser tan arrogante”.

Y el escritor e historiador Felix Bohr le dijo a la revista alemana Der Spiegel que aunque Bahlsen no puede cambiar el pasado de su compañía sí debe “afrontar su responsabilidad histórica”.

Sin embargo, las disculpas de Verena Bahlsen parecen haber ayudado a moderar la controversia.

“Nada podría ser más ajeno a mí que desconocer el daño del nacionalsocialismo o sus consecuencias”, dijo en el comunicado.

“Como la próxima generación, tenemos una enorme responsabilidad por nuestra historia. Me disculpo sinceramente con las personas que pude haber herido con mis afirmaciones”, expresó Bahlsen.


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