Es hora de salvar al Departamento del Alguacil del mismo Aguacil

Es hora de salvar al Departamento del Alguacil del mismo Aguacil
Alex Villanueva, jefe del sheriff de LA. (Aurelia Ventura/La Opinión)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Hay que darle mérito al Alguacil del Condado de Los Ángeles, Alex Villanueva. Él puede lograr lo imposible.

La primera vez fue superar obstáculos insuperables como novato en la política para ganar la elección, desbancando a un titular por primera vez en 100 años.

Su segundo “milagro”, sin embargo, no ha sido digno de alarde. De hecho, ha sido un desastre y una vergüenza.

En tan solo ocho meses en el cargo, Villanueva ha tomado el mando de un departamento de policía que está operando bajo cuatro decretos de consentimiento, múltiples monitores designados por la corte, un panel de supervisión ciudadana y la mirada vigilante de diferentes grupos cívicos, y ha empeorado las cosas, las ha empeorado mucho.

Con una desobediencia abierta y un doble discurso, ha generado un continuo drama político y legal que está manchando al Departamento del Alguacil – el departamento policial más grande del país – que fue un espectáculo de administración deficiente y un alto nivel de corrupción antes de que él asumiera el cargo.

Ha adoptado abiertamente la subcultura de las pandillas que infecta al Departamento, donde oficiales que juraron proteger al público de los Crips, los Bloods y la MS-13, tienen sus propias pandillas secretas, y con todos los rituales de iniciación, violencia y tatuajes de calaveras.

Ha restado importancia a las oficiales femeniles. Ha llamado las tan luchadas reformas de la cárcel un fracasado “experimento social.” Y ha evadido la promesa de dejar de cooperar con ICE en la deportación de presos. Aunque ha impedido que los agentes de ICE operen dentro de los centros de detención, su personal los alerta cuando se libera a un posible candidato.

Recientemente, su oficina emprendió una investigación criminal de la Oficina del Inspector General del Condado, después de que esta emitió una serie de informes altamente críticos acerca de la administración de Villanueva.

Sin embargo, nada es tan alarmante como la obsesión de Villanueva en re-contratar a oficiales que han sido legalmente despedidos por acciones impropias para sus cargos.

El punto crítico ha sido la decisión en traer de vuelta a Caren Carl Mandoyan, quien fue despedido por abuso doméstico, acechar y por tratar de entrar por la fuerza al apartamento de una ex-novia, también una oficial, y después mentir al respecto.

Mandoyan había sido el conductor personal de Villanueva y el recaudador de fondos durante su campaña. El Alguacil no se ha detenido ante nada para revertir el despido de Mandoyan, a pesar de que ha sido confirmando por un fallo definitivo, después de días de testimonios, por la Comisión de Servicio Civil del Condado de Los Ángeles.

Él le dió de nuevo a Mandoyan un uniforme, puso un arma en su pistolera, y le asignó un trabajo “no público”. Y accedió a darle a Mandoyan más de $200.000 de pago retroactivo.

Y dice que va a continuar haciendo lo mismo por otros oficiales que cometieron actos indebidos y fueron despedidos.

Las acciones de Villanueva han generado una demanda sin precedentes por parte de la Junta de Supervisores, y una poca común reprensión por parte del Partido Demócrata del condado, cuyos miembros admiten ahora que fueron “engañados” para apoyar su candidatura.

Los principales perdedores han sido los latinos del condado – el este de Los Angeles, y ciudades como Cudahy, Pico Rivera y mi propia ciudad de Maywood – donde el Departamento del Alguacil patrulla las calles y hace cumplir la ley.

Los latinos son el grupo étnico más grande en el condado. En ocasiones, han sido víctimas de oficiales abusivos. También han sido los principales beneficiarios de reformas al departamento que han expulsado a malos actores de la fuerza, a quienes Villanueva ahora quiere traer de vuelta.

Sabemos que hay más por hacer. Cuando el sucesor de Baca, Jim McDonnell, no se movió lo suficientemente rápido para terminar el trabajo, los latinos recurrieron a Villanueva. Fue la comunidad latina la que le dio los votos para su inesperada victoria. Lo hicimos porque él dijo que entendía y abordaría los asuntos de los latinos.

Tristemente, ahora ya nos dimos cuenta. Los activistas de la comunidad y los funcionarios públicos latinos están empezando a manifestarse en contra del Alguacil. Él continúa avergonzando a su oficina, y a los votantes que lo pusieron en ella.

El 19 de agosto, en una orden de 14 páginas, un respetado Juez de la Corte Superior del Condado de Los Ángeles otorgó un inusual requerimiento judicial revocando la recontratación de Mandoyan por parte de Villanueva. El Juez ordenó que el Alguacil tomara la placa, el arma y el uniforme de Mandoyan y que le enseñara la salida.

El Juez concluyó que las acciones de Villanueva violaron el procedimiento de Servicio Civil del Condado, la Constitución del Condado y la ley estatal. El Juez agregó que incluso mantener a Mandoyan en un trabajo de escritorio era “dañino para el departamento del Alguacil como institución, y un peligro para el público”.

¿La respuesta del Alguacil? Después de publicar un tweet indicando que cumpliría, Villanueva inmediatamente dio marcha atrás y presentó una notificación de apelación.

Cuando el principal funcionario encargado de hacer cumplir la ley se niega cumplir con una orden clara de la corte, es hora de que aquellos que lo eligieron – latinos en particular – actúen.

Es hora de salvar al Departamento del Alguacil del mismo Alguacil.

Es hora de destituir a Alex Villanueva.