Adolescente mixteca que fue violada en Guerrero pide asilo en frontera Tijuana-San Diego

La madre de la menor inmediatamente que se enteró de la tragedia escapó con sus hijos a EEUU

Adolescente mixteca que fue violada en Guerrero pide asilo en frontera Tijuana-San Diego
La familia Gálvez espera en la frontera, lista para solicitar asilo en EEUU. (Manuel Ocaño)
Foto: Impremedia

Cándida se levantó temprano con esfuerzo en el octavo mes de embarazo de sus gemelitos para estar a tiempo en la garita peatonal de Tijuana a San Diego cuando llamaran su turno para pasar a California a solicitar asilo.

Por equipaje llevaba una maleta rodante y en ella alguna ropita de bebé y unos cuantos pañales desechables que le regalaron en un refugio para migrantes en Tijuana.

“Estoy bien, pero patean mucho, no me dejan dormir muy bien”, dijo la adolescente mixteca de 16 años de edad a La Opinión, a través de su mamá, doña Lucía Gálvez, de 32 años de edad.

A principios de este año, una tarde en que Cándida regresaba a pie de la escuela a su casa por la sierra de Guerrero, tres tipos encapuchados la sorprendieron y sometieron con un arma de fuego para ultrajarla.

Cándida pudo reponerse y llegar a su casa, y en cuanto contó a su mamá, Lucía, madre soltera de seis menores, decidió esa misma noche que tenía que huir con sus hijos para poner a salvo a todos, platicó que le preocupaba pensar en Cándida, la mayor, y en su hija de diez años.

Cándida, todavía en las calles de Tijuana. (Manuel Ocaño)

La familia llegó a Tijuana el 17 de mayo pasado y fue directamente a la garita El Chaparral. Ahí durmieron en la calle, para estar temprano, porque, según le platicaron a Lucía en la terminal de autobuses, podría solicitar un turno para pasar a pedir asilo en Estados Unidos.

En el libro de contabilidad de siete columnas en que los migrantes se anotan conforme llegan a la espera, a la familia le tocó el número 3081.

Pero la mañana de este jueves al llegar, la familia descubrió que el número había sido llamado el día anterior.

Doña Lucía habló con los migrantes en turno a cargo de “el libro” para que les dejaran pasar, les explicó la situación de salud de su hija.

Los médicos en Tijuana dijeron que el parto debía de ser por cesárea luego del octavo mes y “ya son ocho meses y semanas”, argumentó doña Lucía, quien domina con alguna limitación el castellano.

La oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) informó al Grupo Beta del gobierno de México para protección a migrantes que el jueves 3 de octubre pasarían a solicitar asilo 50 migrantes, y los migrantes que estos días se encargan de ‘el libro” decidieron que pasara la familia de Lucía.

Cándida caminaba al final con mucho esfuerzo.

“Sí los quiero”, dijo sobre sus bebés a La Opinión, “yo los voy a cuidar porque mi mamá ya tiene muchos niños y no me va a poder ayudar”.

La joven dijo sentirse bien, aunque muy cansada por el embarazo y desveladas.

El pastor Albert Rivera, quien acogió a la familia en el refugio Agape, consiguió en Tijuana que una psicóloga atendiera a Cándida y a su mamá.

En los más de cinco meses que la familia esperó turno para pasar a solicitar asilo el pastor también les encontró asistencia médica.

Todavía apurado el miércoles en la noche intentaba contactar a autoridades mexicanas en San Diego para que ayudaran a Cándida y su mamá con un traductor entre mixteco e inglés.

“En estos días ya van a llevar a Cándida al hospital, ya en Estados Unidos, pero me preocupa que ellas no hablan muy claro español; ojalá que no tengan inconvenientes”, dijo Rivera.

Doña lucía caminó al frente de sus hijos al pasar a abordar una camioneta en que el Grupo Beta llevaría a la familia finalmente a pedir asilo.

De conseguir refugio, la familia tendrá que empezar de cero en Estados Unidos donde no tienen familiares; doña Lucía tiene una comadre en la ciudad de Lyndsay, en el Valle de San Joaquín en California.

Actualización: Al final de esta edición, nos enteramos que la familia Gálvez fue aceptada en EEUU y había sido puesta en libertad condicional el sábado 5 de octubre, mientras que la Red de Respuesta Rápida y la Fundación Minoritaria Humanitaria trataba de localizarlos en San Ysidro para ayudarle a Cándida a llegar a un hospital.