CalFresh llegará a los colegios comunitarios

Nueva ley de California busca ayudar a estudiantes de bajos recursos con su alimentación
CalFresh llegará a los colegios comunitarios
La AB 612 fue titulada como CalFresh: Programa de Comida de Restaurantes. /fotos: archivo.
Foto: La Opinión

Con la rúbrica del gobernador de California Gavin Newsom al proyecto AB 612, CalFresh: Programa de Comida de Restaurantes —de la autoría de la asambleísta Shirley Weber de San Diego— los estudiantes calificados de colegios comunitarios tendrán ahora mayor acceso a comidas en las cafeterías de los planteles.

Newsom firmó el proyecto el pasado 12 de octubre y con ello permite que los estudiantes puedan utilizar los beneficios de CalFresh, un programa para residentes de bajos ingresos, en planteles escolares.

En entrevista con La Opinión, Weber dijo que esta ley intenta minimizar la crisis de alimentos entre los estudiantes de colegio que vive el estado, brindándoles mayor acceso a la ayuda social.

“Estamos enfrentando una crisis de hambre estudiantil. El 50% de los estudiantes de los colegios comunitarios del estado experimentan inseguridad alimenticia”, dijo la asambleísta.

“Estos estudiantes, que con frecuencia se encuentran entre los primeros en sus familias en asistir a la universidad, tienen menos probabilidades de sobresalir académicamente y graduarse a tiempo porque luchan con ese problema”, agregó Weber.

“Para que el hambre no se convierta en una barrera de éxito, este proyecto de ley facilitará a los estudiantes elegibles el uso de los beneficios de CalFresh en los planteles escolares”.

Según un estudio del Departamento de Investigación de la Asamblea Estatal, en 2018 el 22% de los estudiantes de colegios comunitarios no podían pagar su propia comida.

“Dicho problema genera bajas calificaciones y en muchas instancias la eventual deserción escolar”, dijo Weber.

Esta ley también beneficia a estudiantes desamparados sin hogar, personas de la tercera edad y discapacitados, agregó la legisladora estatal.

California marca la diferencia

La Legislatura Estatal, bajo mandato del Partido Demócrata, ha encarado de frente la situación que viven estudiantes de bajos ingresos y desamparados.

En septiembre de 2016, el entonces gobernador Jerry Brown, firmó el proyecto AB 1995, el cual la autorizó a los sistemas escolares permitir el uso de regaderas a estudiantes desamparados.

California analizó también una propuesta que requeriría que cada colegio comunitario en el estado provea una sección de estacionamiento que sea seguro para que los estudiantes sin hogar puedan dormir en sus vehículos.

Según la oficina del asambleísta Marc Berman, de Palo Alto, quien propuso designar espacios en estacionamiento para que los estudiantes puedan dormir seguros, de los casi 399,000 alumnos que experimentaron algún tipo de desamparo en 2018, 80,000 de ellos durmieron en sus autos.

La propuesta fue retirada luego de recibir críticas por parte de los colegios comunitarios ya que argumentaron no era equitativa.

El problema del desamparo e inseguridad alimenticia entre estudiantes de nivel superior, no es exclusivo de California.

En cifras

Según el reporte Inseguridad en Necesidades Básicas de The Hope Center, una organización no lucrativa de denominación cristiana, en abril de 2019 el desamparo afectaba al 18% de los alumnos de colegios comunitarios y al 14% de estudiantes de universidades de cuatro años.

El estudio también reveló que el 60% de los estudiantes de colegios comunitarios experimentaban dificultad para obtener vivienda, pagar la renta y comida; en comparación con el 48% de alumnos de universidades.

“El alcance del problema descrito aquí es sustancial y debería ser causa para una respuesta sistemática.

Es importante que los colegios y universidades vayan mas allá de las despensas de alimentos a medida que respondan a las necesidades básicas de inseguridad en el plantel,” concluyó el estudio liderado por Sara Goldrick-Rab, socióloga de la Universidad Temple, en Pennsylvania.

La investigación recomendó a los planteles de educación superior: nombrar a un director de bienestar estudiantil y necesidades básicas, desarrollar programas para avanzar en los cambios culturales en el plantel y a involucrar a las organizaciones comunitarias y al sector privado en actividades proactivas.

También aconsejó desarrollar o ampliar un programa de ayuda de emergencia.

En pro del cambio

Para enfrentar la situación, el colegio comunitario San Bernardino Valley, en dicha ciudad, estableció en noviembre de 2018 el Centro de Recursos 360, el cual según Amanda Moody —secretaria escolar— asiste entre 150 y 200 estudiantes a la semana.

El lugar ofrece comida y ropa tres días a la semana a estudiantes desamparados, además de servicios como información en cómo llenar un currículo vitae, cómo vestirse para una entrevista de trabajo y dónde alojarse temporalmente.

“El único requisito es que estén inscritos en el colegio. Aquí vienen, escogen su ropa, una bolsa de comida por semana, e incluso alimentos y otros artículos para bebes,” dijo Moody.

Maria del Carmen Rodriguez, Scott Thayer y Amanda Moody del Centro de Recursos 360.

Scott Thayer, vicepresidente de servicios estudiantiles, dijo que el programa funciona gracias a las donaciones de ropa y comida no perecedera y a los fondos estatales que le permitieron el año pasado obtener dos refrigeradores.

“En 2018, recibimos cerca de 20,000 dólares del estado, lo que nos ayudó a equiparnos. Este centro ha crecido, teníamos un lugar mas pequeño y ahora creo que este lugar también nos está quedando chico. Eso habla de la actual crisis que enfrentamos,” dijo.

María del Carmen Rodríguez, decano del éxito igualitario estudiantil, agregó que un número significante de estudiantes desamparados tienen niños pequeños, por lo que el centro de recursos les brinda la información y asistencia para apoyarlos.

“De una u otra manera los apoyamos. También respetamos mucho su identidad y dignidad,” dijo.
Moody señaló que entre los distritos escolares de Colton y San Bernardino, en la región de Inland Empire, se gradúan cada año cerca de 1,500 estudiantes que son técnicamente desamparados; es decir sin un lugar seguro para vivir de manera temporal.

Ángel Rodríguez, portavoz del plantel educativo, dijo que existen pláticas para adquirir un terreno frente al plantel que actualmente funciona como un tianguis para en un futuro proveer dormitorios. Agregó que las conversaciones apenas comienzan.

Thayer añadió que otras platicas entre universidades de los sistemas UC y USC, para proveer vivienda van en buen camino.

El colegio comunitario San Bernardino Valley tiene una población estudiantil de cerca de 20,000 alumnos, de los cuales 2,500 reciben actualmente beneficios de CalFresh, dijo Rodríguez.

Jackie Bojórquez, de 39 años de edad y madre de cuatro hijos, es una estudiante de contabilidad que directamente es asistida por el centro de recursos.

En 2016 cuando decidió mudarse de Compton al área de San Bernardino, dice que se enfrentó una cruda realidad: la inseguridad de vivienda.

“Pero por suerte encontré este colegio y al principio solo quería obtener mi A.A. pero ahora quiero continuar hasta conseguir mi licenciatura. La ayuda existe, es solo buscarla. Muchos no lo hacemos por vergüenza, por pena y por orgullo pero si no la buscas no te llega nunca,” comento Bojórquez a La Opinión.

La estudiante que es primera en su familia en acudir al colegio, contó que el centro le ha ayudado a vestirse apropiadamente para acudir a entrevistas de trabajo y la apoya con uso de computadora e impresora para realizar sus tareas y proyectos. Además, el centro le provee cupones para comida que utiliza en la cafetería del plantel.

“Poniéndolo claro, si no fuese por el centro no pudiese estudiar. Tengo ayuda financiera, tengo ayuda para la renta, tengo acceso a comida, apoyo escolar y si necesito otra ayuda, está disponible. Puedo enfocarme en mis estudios”, dijo.

“La escuela me ha abierto los ojos y ahora yo le digo a mis hijos que ellos tienen que ir a la universidad, que sí se puede, todo se puede.”.