¿Cuáles son las causas y tratamiento para el labio leporino?

El labio leporino cambia notablemente la apariencia del rostro

¿Cuáles son las causas y tratamiento para el labio leporino?
Foto: shutterstock

El labio leporino se trata de una deformación congénita que se produce en la etapa de gestación de un bebé cuando el labio superior no se une, queda con una hendidura a un lado.

Aunque la hendidura también puede producirse en el medio, no es muy común. Lo que sí es común es que esta abertura llegue hasta nariz, produciendo dificultad en el habla y en la alimentación.

Causas

Existen varios desencadenantes del labio leporino, pero los más comunes son los genes que se transmiten de uno o ambos padres, o el consumo de drogas también por parte de ellos.

El contacto con virus o toxinas durante la gestación también son otras causas que pueden producir labio leporino.

Tratamiento

La mejor opción para acabar con el labio leporino, es hacer una cirugía reconstructiva para cerrar la hendidura que tantos problemas puede producir al niño durante su crecimiento.

Esta intervención quirúrgica suele realizarse entre las 6 semanas y los 9 meses de edad. Si el niño crece con labio leporino, está propenso a tener un crecimiento retrasado, dificultad al hablar y múltiples infecciones en el oído.

Cuando se trata de las afecciones auditivas, el niño deberá ser sometido a exámenes de audiometría con frecuencia. Además que, si la hendidura es grave, puede necesitar una segunda cirugía para reparar la cicatriz de la operación anterior.

Y en algunos casos, al labio leporino se le suma el paladar hendido: hendidura que se produce a causa del desarrollo incompleto del paladar durante la gestación.

Lo complicado de no atender el paladar hendido, es que puede llegar hasta la cavidad nasal, ocasionando graves problemas, como: insuficiencia para aumentar de peso, salida de flujo de leche por la nariz durante la alimentación, o desalineación de los dientes.

Estos defectos congénitos pueden detectarse en el momento del nacimiento, a través de un examen físico de nariz, boca y paladar.

Lo mejor es atender estos casos a tiempo, así podrás prevenir las consecuencias que estas malformaciones guardan para el futuro del niño.