Bebidas energéticas provocan aumento de peso y podrían ponerte agresivo

Los efectos negativos de las bebidas energéticas van desde aumento de peso, hasta convulsiones y paro cardiaco

Bebidas energéticas provocan aumento de peso y podrían ponerte agresivo
Foto: Gadini / Pixabay

Las bebidas energéticas que se comercializan para aumentar el estado de alerta y niveles de energía podrían ocasionarte más problemas que beneficios, sobre todo si se excede en su consumo ya que contienen cantidades significativas de azúcar y cafeína.

Las bebidas energéticas suelen confundirse con las deportivas, la Escuela de Salud Pública de Harvard señala que no son lo mismo y alerta de los riesgos.

Después del agua, el azúcar es el ingrediente principal en las bebidas energéticas. Una comparación nutricional muestra que una bebida de cola de 12 onzas contiene aproximadamente 39 gramos de azúcar, mientras que una bebida energética tiene 41 gramos de azúcar.

De acuerdo al a investigación ha encontrado que el consumo de bebidas con alto contenido de azúcar de cualquier tipo puede conducir a un aumento de peso y un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y gota.

Crédito: Menno de Jong/Pixabay

Muchas bebidas energéticas contienen aproximadamente 200 mg de cafeína, la cantidad en dos tazas de café preparado. Demasiada cafeína de cualquier bebida, particularmente cuando se toman varias en un día en personas sensibles, puede provocar ansiedad, insomnio, problemas cardíacos como latidos cardíacos irregulares y presión arterial elevada, y en casos raros convulsiones o paro cardíaco.

La mayoría de los estudios con bebidas energéticas muestran una asociación con efectos negativos para la salud. Estos incluyen aumento del estrés, comportamientos agresivos como peleas, abuso de alcohol y cigarrillo, entre otros.

La Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva (ISSN) advirtió que las bebidas energéticas altas en calorías pueden conducir al aumento de peso, y que su alta carga glucémica, podría afectar negativamente los niveles de glucosa e insulina en sangre.

Fuente: Escuela de salud pública de Harvard