¿Cómo podemos ayudar a que los adolescentes superen emociones difíciles sin caer en hábitos nocivos o adicciones?

Hay momentos adecuados e inadecuados para tomar acción. Identificarlos lleva tiempo y práctica

¿Cómo podemos ayudar a que los adolescentes superen emociones difíciles sin caer en hábitos nocivos o adicciones?
Foto: Shutterstock

La adolescencia es una etapa difícil de la vida, está plagada de dudas respecto al futuro y sobre qué queremos hacer y ser para cuando las metas se presenten.

Esta situación puede llevar al adolescente a experimentar emociones difíciles que quizás no pueda combatir solo. Como padre, tienes el deber y la oportunidad de guiarlo y ayudarlo en estas circunstancias. A continuación, te decimos cómo.

Identificar la emoción

Kid’s Health indica que lo primero que debe hacerse es identificar la emoción que experimenta el adolescente. Si no sabes qué es lo que aqueja a tu hijo y ha cambiado su humor habitual, es muy poco lo que puedes hacer.

Al principio será difícil por el propio secretismo del adolescente y la dificultad inherente de descifrar a otro ser humano. No obstante, la práctica y la cercanía facilitan en el corto y mediano plazo identificar la emoción difícil del adolescente. No te desesperes.

Actúa

Una vez identificada la emoción, es momento de que tomes riendas en el asunto y ayudes a tu hijo o hija a superar la difícil situación que lo aqueja. Tu rol como padre o madre tiene una incidencia muy importante, quizás más de lo que crees.

No obstante, lo anterior no significa que debas invadir el espacio personal de tu hijo. Hay momentos más idóneos que otros para intervenir, algo que identificarás mejor con el correr del tiempo.

Esto puede generarte estrés, pero sobrellevarlo es algo que también aprenderás.

adolescente

Buscar ayuda

Si ves que tu apoyo no es suficiente para que el adolescente vuelta a su ánimo habitual, o si notas signos preocupantes, la recomendación es buscar ayuda externa y especializada en este tipo de situaciones.

Los consejeros de escuela pueden ser útiles para este fin, pero los terapeutas pueden ofrecer una perspectiva más nutrida de la situación. Ambas opciones están ampliamente recomendadas.

Tu accionar como padre o madre tiene una incidencia innegable en la salud mental y emocional de tu hijo o hija, por lo que asumir ese rol de importancia es necesario e indispensable para que tengan un sano desarrollo.