De los campos de concentración para japoneses a los centros de detención de ICE… la misma historia

Sobrevivientes de un episodio infame en la historia de EEUU ven en las políticas de Trump lo ocurrido hace casi 80 años
De los campos de concentración para japoneses a los centros de detención de ICE… la misma historia
Protesta contra ICE en Little Tokio en 2019.
Foto: DAVID MCNEW / AFP / Getty Images

Cuando en 1942 el entonces presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, firmó una orden ejecutiva en contra de “los extranjeros enemigos” durante la Segunda Guerra Mundial y en respuesta al ataque sufrido en Pearl Harbor, alrededor de 120,000 inmigrantes japoneses y sus hijos nacidos estadounidenses fueron enviados a campos de concentración y muchos de ellos deportados.

En ese entonces, muy pocos alzaron la voz para oponerse a la que es considerada una de las más grandes violaciones de derechos civiles en la historia de Estados Unidos.

Por eso ahora, cuando la historia parece repetirse, cuatro estadounidenses de ascendencia japonesa que viven en California y que durante su infancia fueron recluidos en esos campos de concentración, han decidido manifestarse en contra de la separación de familias y la detención de niños que el gobierno de Estados Unidos está llevando a cabo.

Este grupo de sobrevivientes de la época se reunió el pasado viernes 7 de febrero en el barrio japonés de San Francisco para hacer un llamado a los descendientes de la tierra del sol naciente que viven en este país para que se opongan al encarcelamiento de hombres, mujeres y niños en los llamados “centros de detención” de la Oficina para el Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

El mismo racismo

Para Chizu Omori, quien siendo una niña fue enviada junto con su familia a un campo de concentración en Poston, Arizona, lo que actualmente están padeciendo las familias inmigrantes no es muy distinto de lo que se vivió hace casi 80 años.

“Es la forma como las personas están siendo tratadas. Es el racismo. Eso es lo que me afecta, que las personas de color están siendo particularmente seleccionadas para ser excluidas de nuestro país”, comentó.

El testimonio de Omori, publicado por el periódico Examiner de San Francisco, refiere el recuerdo de cuando su papá estaba firmando los papeles de repatriación a pesar de que era un issei (hijo de primera generación) de inmigrantes de Japón nacido en Estados Unidos, una condición que en aquella época lo colocaba en la categoría de “ilegal”.

“Eso fue algo muy devastador, porque realmente yo no sabía mucho sobre Japón, no me consideraba japonesa y no quería irme de Estados Unidos”, dijo Omori, quien se convirtió en una activista por los derechos civiles y forma parte de la organización Tsuru for Solidarity, la cual planea llevar a cabo una protesta en Washington DC en contra de las políticas antiinmigrantes del presidente Donald Trump.

Para este 14 de febrero los activistas de la comunidad estadounidense-japonesa llevarán a cabo otra protesta frente a la sede de ICE en San Francisco seguida de una marcha hacia el barrio japonés.

El mismo rechazo

Sadako Kashiwagi, otra de los sobrevientes, dijo haber padecido de la separación de su padre cuando el Buró Federal de Investigaciones (FBI) lo retuvó por varios meses mientras el resto de la familia era desalojada de la granja en Sacramento donde vivía para ser enviada a uno de los campos de concentración para japoneses en Estados Unidos.

“Estuvimos ahí porque fuimos rechazados. Fue algo realmente triste, porque tu propio país te dice que no eres bueno. Y entonces empiezas a rechazar tu idioma, tu comida, tu cultura”, dijo Kashiwagi.

“Realmente siento mucho por esos niños”, agregó al referirse a los menores inmigrantes detenidos y separados de sus padres. “Todo lo que puedo decirles es que conozcan su idioma, sientan orgullo por lo que son, sean fuertes, amables y sonrían”.

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Los mismos “ilegales”

Los errores cometidos en aquella época se están repitiendo, consideró Jon Osaki, un productor cinematográfico japonés que se sumó al llamado del grupo de sobrevivientes.

Y lo lamentable, recalcó, es que muchos no conocen su propia historia, ya que los mismos estadounidenses de ascendencia japonesa creen que lo que padecen los inmigrantes detenidos hoy en día se lo merecen por ser “ilegales”.

Sin embargo, recordó, las leyes de inmigración de aquella época calificaban a los inmigrantes japoneses y a sus isseis como “ilegales”, sin importar que sus hijos hubieran nacido en Estados Unidos, por lo cual fueron encerrados en campos de concentración y deportados.

“Como comunidad que ha experimentado una de las mayores violaciones de las libertades civiles en la historia de este país, tenemos la oportunidad de rechazar el mismo sentimiento que desterró a nuestras madres, a nuestros padres, a nuestros tíos y tías, a nuestras ‘bacchans’ (abuelas) y ‘jiichans’ (abuelos)”, mencionó Osaki, cuyos padres fueron encarcelados en esos campos de concentración antes de conocerse.

“A final de cuentas el encarcelamiento es un asunto de política”, agregó. “En aquel entonces se trataba de personas que no querían a los japoneses en este país y de políticos que intentan aplacar a su base política y usar el miedo para ganar elecciones”.

A casi ocho décadas de ese vergonzoso episodio de Estados Unidos… la historia parece repetirse.